miércoles, 20 de noviembre de 2024

Fatwas rabínicas y violencia: el ADN de la guerra israelí

Un análisis encuentra que la sociedad israelí no solo facilita, sino que también justifica, la guerra de exterminio que lleva a cabo el ejército israelí en Gaza.

El Centro de Estudios y Consultoría Al-Zaytuna ha publicado un análisis titulado ‘El entorno social israelí en la guerra de exterminio contra la Franja de Gaza’, elaborado por Ibrahim Abdul Karim, un investigador palestino especializado en asuntos israelíes y la causa palestina.

En su investigación, Abdul Karim ofrece una mirada profunda a las características de la sociedad israelí, explorando sus tendencias sociales, políticas, religiosas y propagandísticas. Este estudio destaca cómo el entorno social israelí no solo facilita, sino que también justifica, la guerra de exterminio librada por el ejército israelí en Gaza, apoyado por las potencias occidentales, especialmente Estados Unidos.

El análisis afirma que la ofensiva militar israelí en Gaza es la manifestación de un proyecto colonial sionista de larga data en Palestina. Abdul Karim examina los componentes humanos, institucionales y relacionales que configuran este entorno, centrándose en las dinámicas políticas, económicas, culturales y religiosas que lo componen. Según el investigador, este contexto social actúa como el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de una guerra que, bajo el pretexto del “derecho a la autodefensa”, se traduce en una política de exterminio sistemático contra los palestinos.

El estudio subraya que las ideologías que impulsan esta guerra no son ajenas al entorno social israelí, sino que forman parte de una construcción ideológica y cultural que perpetúa la violencia y deshumaniza al pueblo palestino. Este fenómeno se refuerza mediante una combinación de propaganda, educación y discursos religiosos que alimentan la justificación de la violencia.

Según el investigador, era inevitable que se creara un mecanismo y discurso que alinearan la socialización violenta israelí con los requisitos del proyecto sionista. Este mecanismo se basa en la demonización de los palestinos, en el rechazo sionista de la existencia de una identidad árabe unificada para los palestinos, y en tratarlos con arrogancia y discriminación racial, etiquetándolos con los epítetos más degradantes. El discurso sionista sobre los palestinos está plagado de mentiras y estereotipos negativos, entre ellos: “los ausentes”, “los atrasados”, “los goyim” (no judíos), “los enemigos eternos de los judíos”, “los invasores de la tierra”, “los marginales” y “los codiciosos”.

Destaca que la Biblia hebrea, o Tanaj, juega un papel crucial en la socialización violenta dentro de la sociedad israelí. Según su análisis, el Tanaj ocupa una posición central en la educación judía, independientemente de la orientación religiosa de los individuos, ya sea tradicionalista, reformista o incluso secular. De hecho, incluso los sectores más laicos de la sociedad israelí se ven inmersos, de forma implícita, en la “esfera tanájica”, que se manifiesta en diversos ámbitos como las escuelas, los medios de comunicación y las actividades sociales. Así, el Tanaj no solo es un referente espiritual y moral, sino también una herramienta que refuerza una cosmovisión que justifica y perpetúa la violencia.

En cuanto a los temas de exterminio y violencia, Abdul Karim señala que los textos sagrados no son ajenos a estas cuestiones. A partir del Segundo Libro en la Biblia, se encuentran relatos y órdenes divinas que justifican la violencia y el exterminio de los pueblos enemigos, bajo diversos pretextos. Estas narrativas, que presentan las guerras como mandatos divinos, no solo alimentan la legitimación religiosa de la violencia, sino que también han sido utilizadas para reforzar la ideología sionista y las acciones militares contemporáneas de Israel.

La investigación también resalta la importancia de las fatwas (edictos religiosos) de los rabinos como uno de los elementos fundamentales del entorno social israelí actual. Estas fatwas tienen una posición destacada en la expresión de dos aspectos complementarios dentro de la ecuación del genocidio: por un lado, su aparición como resultado de la socialización violenta en la sociedad israelí, y por otro, su contribución al avivamiento del racismo, el fascismo y la violencia dirigida contra los palestinos.

Otro elemento central que aborda el estudio es el papel de los medios de comunicación y la propaganda en los ámbitos gubernamentales y públicos. El sistema de “hasbara” (propaganda) israelí actúa como una herramienta bélica destinada a desmentir la narrativa palestina y árabe, promoviendo las reclamaciones israelíes. La propaganda oficial israelí ha creado un discurso profundamente enraizado, tanto en el interior de Israel como a nivel internacional, que refleja la agresividad y el desprecio hacia los palestinos.

El estudio destaca las declaraciones de funcionarios israelíes y portavoces oficiales del ejército y de otros organismos, que han servido como material propagandístico crucial. Estas declaraciones refuerzan la narrativa del conflicto, asociando las operaciones militares con términos como “la guerra en casa”, “la guerra por nuestra supervivencia”, “la amenaza existencial para Israel”, “la guerra sin opción” o “una guerra impuesta por HAMAS”. Este discurso está impregnado de insultos y descalificaciones contra los palestinos, a quienes se les tilda de “asesinos”, “terroristas”, “saboteadores”, “criminales”, “daeshies”, “salvajes”, “bestias humanas”, “enemigos viles”, entre otros.

Finalmente, el investigador concluye, a partir de las acumulaciones del proyecto sionista y sus efectos coloniales en Palestina, que los palestinos están atrapados en un callejón sin salida dentro de este conflicto. A pesar del desequilibrio material y militar a favor de Israel, el investigador sostiene que la rendición palestina no es una opción, por razones tanto objetivas como subjetivas, históricas y contemporáneas.

Señala que el resultado de este desequilibrio, en un contexto de complicidad entre varias partes, podría ser una solución transitoria que desvíe el conflicto de su núcleo existencial, llevando la causa palestina a nuevas etapas de sufrimiento y complejidad, no menos dolorosas ni enrevesadas que la situación actual.

La investigación subraya que la continuación de la violencia sistemática israelí en Gaza, y contra los palestinos en general, debe alimentar la memoria colectiva palestina, fortaleciendo la resistencia y la lucha contra el proyecto sionista. Al mismo tiempo, debe contribuir a sensibilizar a la opinión pública internacional sobre las realidades del conflicto, desmantelando las falacias y justificaciones israelíes.



No hay comentarios:

Publicar un comentario