martes, 18 de julio de 2017

Las fuerzas israelíes atacan a manifestantes palestinos fuera complejo de Al-Aqsa

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Al menos 70 palestinos han resultado heridos durante los enfrentamientos con las fuerzas israelíes en Jerusalén oriental al-Quds.
Los enfrentamientos estallaron el martes después de que tropas israelíes dispararon gases lacrimógenos a los manifestantes que se habían reunido fuera del complejo de la Mezquita al-Aqsa en protesta a las medidas restrictivas del régimen de Tel Aviv impuestas en el sitio sagrado musulmán.
Una de las personas heridas por las fuerzas israelíes fue jeque Ikrima Sabri, el imán de la mezquita de al-Aqsa.
Temprano en el día, las fuerzas israelíes atacaron a palestinos montar una sentada ante la entrada principal del compuesto para el tercer día consecutivo después de Tel Aviv puso en práctica las nuevas medidas que prohíben fieles de realizar sus oraciones en la mezquita libremente.
Las fuerzas israelíes el domingo volvieron a abrir el compuesto, que incluye la mezquita de al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, dos días después de la cerraron después de un tiroteo mortal en la zona.
Musulmanes, sin embargo, se negó a entrar en el sitio en protesta a las medidas de seguridad impuestas recientemente, incluyendo la instalación de detectores de metales y cámaras. Decenas de fieles celebran oraciones fuera del recinto.
Los territorios palestinos ocupados han sido testigos de nuevas tensiones desde que las fuerzas israelíes introdujeron restricciones a la entrada de los fieles palestinos en el complejo de la Mezquita al-Aqsa en Jerusalén oriental al-Quds en agosto de 2015.

Una captura de pantalla de imágenes transmitidas por Press TV el 18 de julio 2017 mostrando enfrentamientos fuera de la mezquita de al-Aqsa en Jerusalén al-Quds.
Más de 300 palestinos han perdido la vida a manos de las fuerzas israelíes en las tensiones en curso desde el inicio del mes de octubre de 2015.
El régimen de Tel Aviv ha tratado de cambiar la composición demográfica de Jerusalén al-Quds en las últimas décadas mediante la construcción de asentamientos, la destrucción de sitios históricos y expulsar a la población palestina local. Los palestinos dicen que las medidas de Israel están dirigidas a preparar el camino para la judaización de la ciudad.
El complejo de la Mezquita al-Aqsa es un sitio islámico punto de inflamación, que también es santo a Judios. La mezquita es el tercer sitio más sagrado del Islam después de La Meca y Medina en Arabia Saudita.

Presstv.com

El conflicto con Catar no es una simple confrontación regional

Por Nicola Hadwa y Silvia Domenech


Para entender la situación actual de Oriente Medio, es necesario analizar los últimos acontecimientos que se están produciendo en las correlaciones militares a raíz de la lucha contra el EIIL (Daesh) en Siria e Irak.
Para entender lo que ocurre en Catar y su quiebre con Arabia Saudí, así como la situación de Palestina y de Oriente Medio a la luz del panorama político general de hoy, es necesario sin duda, analizar los últimos acontecimientos, y los cambios que se están produciendo en las correlaciones militares a raíz de la lucha contra Daesh en Siria e Irak luego de 6 años de batalla.
Como prácticamente todo el mundo sabe, aunque muchos se hacen de la vista gorda, la agresión orquestada entre Israel, Estados Unidos y Arabia Saudí contra Siria e Irak utilizando como medio Daesh, ha estado dirigida como primer paso, a derrocar esos gobiernos y dividir cada uno de estos países en 3 estados, enfrentados unos con los otros, para luego amenazar y tratar de derrocar por la vía militar al sistema de Irán, concluyendo con ello la implementación del denominado Plan Yinón [1], plan sionista para debilitar y dividir el Medio Oriente el cual, de hecho, es el que sirve de base y se plasma en lo que el presidente de Estados Unidos, George Bush, llamara a principios del años 2000, la concepción del Nuevo Oriente Próximo o Gran Medio Oriente [2], y Obama, unos 10 años después, el Gran Oriente [3].
Todas esas concepciones han sido elaboradas con el fin de dividir a todos los países árabes, comenzando por Siria e Irak, con el objetivo final de dominar fácilmente los recursos energéticos y mercados del Medio Oriente, a través de eternizar la existencia de la entidad sionista y su poderío, haciendo con ello imposible su derrota estratégica. Y cada una de ellas ha constituido un elemento imprescindible de la estrategia norteamericana que, dirigida a mantener la hegemonía mundial de ese país, intenta aislar a Rusia y China dominando los mercados y las fuentes energéticas que provienen del Medio Oriente. Y, con ello, limitar los efectos y derrotar las alianzas establecidas en el seno de la Organización para la Cooperación de Shanghái y el BRICS [4], así como limitar la influencia o sacar a esos países de esa zona, dejando con ello la nueva Ruta de la Seda en el olvido, y el corredor económico - que partiendo de Europa, terminaría en China - definitivamente enterrado.
La puesta en práctica de estas concepciones imperial-sionistas, apoyadas también por las monarquías feudales árabes, sin embargo, va quedando solo en un proyecto tras la derrota de la organización terrorista creada por Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí, Turquía, Reino Unido, Francia y Catar: el EIIL, su instrumento de agresión y derrocamiento de gobiernos.
Este plan, además, incluye la creación entre Turquía, Irak, Siria e Irán, valiéndose de los kurdos, de lo que sería un segundo Israel. Estado el cual, además de servirles para generar una continua, larga, desgastante y destructiva guerra con sus vecinos, les permite asegurar el abastecimiento de gas y petróleo barato a la entidad sionista - lo que ya hacen, pero en menor escala -. Lo que por otra parte constituirá un elemento necesario para el control de precios del petróleo de la zona y el mundo. Ese Estado kurdo, sin embargo, no es aceptable para Turquía ya que le significaría la perdida de al menos un 40 % del total de su territorio. Situación que lleva a que sus intereses entren en conflicto con ese objetivo y, de una participación activa por intentar derrocar al gobierno sirio entre de lleno a enfrentar los planes de Israel y Estados Unidos, separándose de la conspiración original, hasta entrar decididamente a discrepar y enfrentar los planes de éstos. Hechos que, precisamente, explican el golpe militar llevado a cabo por Estados Unidos en Turquía intentando colocar un gobierno títere o más manejable, el cual fracasó, llevando a descabezar a los elementos pro Washington dentro del ejército turco.
El ingreso de Rusia en Siria, sin embargo, inclinó rápidamente la balanza de la guerra a favor de este último país y de Irak, por lo que el amplio proyecto de destrucción del Oriente Medio diseñado por sionistas e imperialistas junto a los gobiernos reaccionarios árabes, va camino a la derrota final. Ello, evidentemente, ha obligado al imperio y a sus aliados a acelerar, a modo de plan B, la creación del referido Estado kurdo, que separe a Irán de Turquía, y constituya un aliado amistoso y estratégico hacia Israel. Y, con ello, esperan lograr que la zona se mantenga en guerra permanente y, por supuesto, asegurar también tranquilidad permanente para los sionistas.
En este marco, el gobierno sionista incrementa, consecuentemente, también su apoyo a los grupos takfiríes y wahabíes, con el objeto de prolongar el caos y hacer de la recuperación de Siria un largo y costoso camino que obligue a ese país a destinar los recursos a la reconstrucción, y no a prepararse o equiparse militarmente para recuperar los territorios usurpados y ocupados por Israel, de modo que siempre la balanza esté a su favor. Y mientras la coalición internacional liderada por EEUU deliberadamente hace todo lo posible también para apoyar a los grupos terroristas y debilitar a las fuerzas que se le oponen, Tel Aviv aplaude estos hechos y estimula públicamente a Estados Unidos para que, en vez de eliminar a Daesh, acabe con la presencia de Hezbolá e Irán en los altos de Golán[5].
En efecto, el apoyo de todo tipo que brinda Israel a Daesh, y las agresiones cada vez mayores de ese estado arrogante y ocupante al pueblo palestino, entre las que descollan por su crueldad las dirigidas contra Gaza, han llevado a que los países que conforman el Eje de la Resistencia antiimperialista[6] hayan centrado su foco hoy más que nunca en un proceso que desde cerca de medio siglo se libra también en Medio Oriente, la liberación del Golán[7].
Su reapertura como frente de lucha, que genera gran temor en la entidad sionista[8], fue anunciada por el presidente sirio Bashar al-Asad tras los ataques aéreos a la zona de Damasco por Israel a principios de mayo del 2013. Y se explica por la particular significación que tiene esta zona en el aspecto militar, constituyendo un importante objetivo actual sin cuyo logro definitivo Siria y El Líbano se mantendrían siempre bajo la amenaza sionista y en un plano de debilidad permanente, así como sometidos a ataques constantes bajo diferentes justificaciones. Ello es así, entre otras cosas, dado que estratégicamente el dominio de los altos del Golán permite el control no solo del sur de Siria hasta Damasco, sino de todo el sur de El Líbano desde el río Litani hasta la propia frontera de Palestina ocupada, así como de la zona este del país y el valle de Bekaa. Y es a la vez una importante ubicación a través de la cual el ejército israelí presta todo tipo de apoyo a los grupos terroristas que intentan desestabilizar Siria (pues los arma, les presta asistencia médica y ataca las posiciones de las Fuerzas Armadas sirias), como el Frente Fath Al-Sham (antiguo Frente Al-Nusra). Y también por la significación que la liberación del Golán tiene en la liberación de los territorios palestinos que hoy están bajo el dominio sionista.
Todo ello, amén de la gran importancia del Golán para Israel, pues allí están las más grandes reservas de agua dulce de la región, de la que proviene el 25 % de su abastecimiento, y también un tercio de su producción vinícola, y en ella se han encontrado importantes yacimientos de petróleo que son explotados por los sionistas.
Elementos todos éstos que dejan claro el por qué de la aspiración del actual régimen sionista, de que el nuevo presidente norteamericano Donald Trump reconozca definitivamente la legitimidad de la ocupación del Golán y su estatus como parte de Israel, a pesar de que las Naciones Unidas no han reconocido nunca ni reconocen esa acción [9], ya que ese territorio no les fue concedido, sino que fue ocupado por esa entidad en la en la Guerra de 1967, pues pertenecía a Siria, y anexionado de hecho en 1981. Reconocimiento de Washington que los sionistas anhelan no sólo fundamentado en la importancia estratégica del Golán para su seguridad, sino que con ese reconocimiento, señalan sus defensores, también se suavizaría la demanda central de los palestinos para un estado dentro de las fronteras de 1967… Si puede ser revisada una frontera internacional junto a la frontera siria, los palestinos tendrán una época difícil presentando como inviolable la línea de armisticio de 1949 junto a la Margen Occidental [10].
Ante este difícil escenario, y la alarma que genera en los sionistas el avance de la alianza Irán-Siria-Hezbolá con Rusia frente al terrorismo takfirí, así como la posibilidad de que ese Frente de Resistencia pueda llevar adelante la lucha de liberación del Golán sirio ocupado, el nuevo presidente norteamericano Donald Trump viaja a Arabia Saudí, Israel y también se reúne con la ANP.
La visita de Trump perseguía sobre todo el objetivo de utilizar a los gobiernos reaccionarios y monarquías árabes para implementar un plan que, con el apoyo de sus aliados tradicionales en Medio Oriente - es decir Arabia Saudí, Egipto y Jordania -, y basado en la propuesta hecha unos meses antes por el ministro de Defensa de Israel de formar una estructura árabe de defensa que actúe por sí misma a favor del imperialismo y el sionismo, les sirviera para hacer frente al Eje de la Resistencia y, particularmente, a Irán.
Ese plan, como no es difícil adivinar por sus consecuencias, ha incluido como obligado paso por su significación en Medio Oriente, suprimir la resistencia palestina en nombre de la lucha contra el terrorismo. Por un lado, estrechando aún más el cerco a Gaza por parte de Egipto, y haciendo que la Autoridad Nacional Palestina incremente también su parte en ese cerco. Papel que desempeña de inmediato con un proyecto de asfixia para esa Franja que incluye cortes de pagos, ayuda económica y de energía.
Este último hecho, sin embargo, no asombra ya a nadie, pues hace mucho que esa organización, que es un producto de Oslo, se conforma con administrar la ocupación por cuenta del capital transnacional imperialista y de Israel. Y olvidó y desechó la liberación de Palestina, convirtiéndose en un instrumento a favor del sionismo para desarticular los movimientos de resistencia en Cisjordania, como ocurre en la actualidad, y solo requiere más tiempo para liquidar toda resistencia al interior del pueblo palestino, tarea que le fue asignada por aquellos Acuerdos (Oslo), y/o limitarla por medio del clientelismo y la corrupción que la caracteriza. Sus fines no son otros que crear condiciones para constituirse aceleradamente en una burguesía palestina - que gobernará sin poder - unida al capital financiero sionista e internacional, y crear condiciones para implementar un sistema económico neoliberal brutal que oprimirá a su propio pueblo en los territorios que administra, siendo ello una de las razones que explica su necesidad de gobernar Gaza y, con ello, disponer de una salida por mar que le permita desarrollar el comercio exterior.
Y, por otro lado, ese plan ha incluido como se conoce, que los países del Golfo, liderados por Arabia Saudí y en contubernio con Israel y Estados Unidos, presionen a Catar para que cambie su política, según ellos, de apoyar el “terrorismo”. Acusación por lo demás sorprendente al provenir de países que han financiado y financian el terrorismo en Medio Oriente, y ser Catar un país que ha venido participando hace años en la puesta en práctica de la estrategia norteamericana y sus aliados regionales e internacionales, de poner fin al gobierno de Al-Asad. Y país que acoge una de las más grandes e importantes bases militares estadounidenses en la región. Lo que es expresión de las profundas contradicciones que se han ido fraguando entre Catar y Arabia Saudí como consecuencia de la evolución de los acontecimientos en la región, principalmente en Siria. Pues, si bien es cierto que ambos han coincidido históricamente en varios aspectos, presentan entre ellos importantes diferencias en cuanto a su visión del Medio Oriente.
Así, Catar desea una agenda para el Medio Oriente basada en los países sunitas y con su predominio político económico, pero con relaciones normales con Irán y el mundo chií, y también con Israel. Ese país, - a diferencia de otros gobiernos y monarquías árabes que se asocian a la ANP – apoya la Resistencia palestina en la defensa de la soberanía de su país, y en consecuencia, a Hamas, una de las principales organizaciones de ésta y comprende, al igual que Hamas, que Arabia Saudí no actúa pensando en el mundo árabe o los intereses de los países que lo conforman. Catar, por tanto, no admite el rol que le están asignando, declarando que nadie tiene derecho a injerir en su política exterior y no acepta que su independencia política sea limitada o determinada por Arabia Saudí. Es por ello que Arabia Saudí ha organizado[11] el bloqueo diplomático, económico y de todo tipo contra Catar acusándolo de apoyar el terrorismo, y amenaza incluso con atacarle militarmente. Con lo que no hace más que reafirmar el rol que, como gendarme imperialista y sionista, está jugando en la región, ejemplo de lo cual es la agresión a Yemen. Lo que tampoco es nuevo pues Arabia Saudí, apoya y está asociada a Israel y, bajo el pretexto del peligro chiita, pretende dominar el Medio Oriente, agredir a Irán por medio de una guerra terrorista y profundizar sus lazos con el sionismo y el imperialismo. Razón que explica asimismo la millonaria venta de armas que realizó Trump en su visita a los sauditas.
Son precisamente los elementos anteriores lo que permiten comprender que el conflicto con Catar va mucho más allá de una simple confrontación regional. Y, asimismo, comprender por qué Turquía e Irán, ante la presión a que están sometiendo a Catar, de inmediato hayan concurrido en su apoyo (también lo han hecho Pakistán y Marruecos) con el fin de evitar su colapso e impedir que sea obligado a permitir los ataques a Hamas. El hecho es que este conflicto con Catar está insertado en el explosivo escenario preparado por el imperialismo y el sionismo en el Medio Oriente, y está relacionado directamente y simultáneamente con la geopolítica imperialista para mantener la hegemonía mundial, y de Arabia Saudí por la hegemonía regional y, por ende, con la guerra en Siria, el conflicto entre el pueblo palestino y el sionismo, así como la utilización por parte de Estados Unidos y del wahabismo, de los grupos terroristas para lograr sus fines y, por consiguiente la lucha contra Irán y el Frente de la Resistencia en Medio Oriente.
En este escenario, hoy por hoy, no obstante, las monarquías feudales apoyadas y defendidas por Israel y Estados Unidos se sienten estimuladas a la aventura de agredir a Irán. Y están haciendo el trabajo sucio que ya no puede hacer Israel el cual, junto a Estados Unidos (donde domina el lobby sionista), ordena la organización de los colaboracionistas y traidores para implementar la guerra de agresión contra el Eje de la Resistencia y, definitivamente, hacer desaparecer a los palestinos. Con ello, esas monarquías están de hecho ayudando a implementar el plan Yinón sionista. O, en otras palabras, están siendo utilizada para lograr su propia destrucción pues, a mediano plazo, correrán la misma suerte y serán también reconfiguradas a favor de intereses que no son los suyos, como lo han hecho ya con Sudan y Libia.
A la ANP el futuro no parece tampoco depararle nada mejor. Si el imperialismo y el sionismo lograran derrotar a Hamas, lo cual parece poco probable, la ANP ya no les será de utilidad, ni tampoco un estado palestino de ninguna especie. Basta mirar el proceso de expansión de los asentamientos y quedará más que claro que la Autoridad Palestina es solo un peón de Israel, un peón momentáneo, hasta que logren realizar totalmente sus objetivos expansionistas y de limpieza étnica.
Lo que queda claro es que, apenas nacida, ya se está dividiendo la alianza militar árabe similar a la OTAN que impulsa Israel por medio de Estados Unidos, y que el nuevo escenario del Medio Oriente verá a Catar alejado de las aventuras de los sauditas e Israelíes, y al Frente de Resistencia marchando por su lado activamente, incluyendo a Hamas.
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[1] El Plan Yinon fue expuesto en 1982 por el funcionario del ministerio de relaciones exteriores de la entidad sionista Oded Yinon en un artículo publicado por él en el periódico de la Organización Zionista Mundial, en el que aborda la Estrategia de la entidad sionista en los años ochenta. Ideas éstas que tiene su origen en realidad en lo expresado en 1954 por el ex primer ministro de la entidad sionista Ben Gurión, en su carta a Moshe Sharett. Ver: Israel Shahak. “Greater Israel”: The Zionist Plan for the Middle East. http://www.globalresearch.ca/greater-israel-the-zionist-plan-for-the-middle-east/5324815; David Ben Gurión. Carta a Moshe Sharett, 27 febrero 1954. http://www.voltairenet.org/article142644.html.
[2] Doctrina que modifica los límites del Medio Oriente en función de los intereses vinculados con los hidrocarburos, su producción y el control de su transporte, las riquezas hídricas, y sobre todo a las ambiciones hegemónicas de Estados Unidos. Ver: Thierry Meyssan. Bush inventa el “Gran Medio Oriente”. http://www.voltairenet.org/article126452.html.
[3] Concepción que fundamenta el “nuevo capítulo” planteado por el gobierno de Barak Obama, que extiende su zona de intervención a toda la región Asia/Pacífico, en abierto desafío a China y Rusia. Ver: Manlio Dinucci. El Gran Oriente de Obama. http://www.voltairenet.org/article175102.html.
[4] La Organización para la Cooperación de Shanghái (OCS) fue fundada en el 2001 y en ella participan China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, Uzbekistán, la India y Pakistán. La OCS si bien impulsa la cooperación económica entre sus participantes está enfocada ante todo hacia la seguridad regional, convirtiéndose en un factor estabilizador tanto a escala regional como global. El BRICS por su parte, creado en el 2008, es un bloque económico-comercial formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica cuyo objetivo es lograr la cooperación recíprocamente beneficiosa entre los países miembros.
[6] El Eje de la Resistencia en Medio Oriente está conformado por el Movimiento Libanés Hezbollah, el Gobierno sirio, el Movimiento Yemení Ansarolá y otros grupos aliados como Hezbollah al Nuyaba de Irak, Hamas, Jihad Islámica Palestina y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y, sobre todo, por la República Islámica de Irán, principal enemigo de Estados Unidos y de la entidad sionista, gran defensor de la causa del pueblo palestino y estrecho aliado de Siria y Hezbollah, al igual que de Rusia. Estas fuerzas constituyen en conjunto el muro de contención al expansionismo imperialista y la injerencia occidental en Medio Oriente. Y sus objetivos se amplían hoy al conjunto de la región para formar parte de las prioridades del mundo islámico, teniendo como centro a Palestina, la resistencia anti imperialistas y la seguridad ante las agresiones de la entidad sionista y de los reaccionarios árabes.
[7] Los Altos del Golán son una meseta ubicada en la frontera entre Israel, El Líbano, Jordania y Siria, de unos 1800 km², de los cuales aproximadamente 1200 km² están bajo soberanía de Israel, un corredor a lo largo de su frontera de 235 km² están controlados por Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (UNDOF), que supervisan la separación de las fuerzas israelíes y sirias, y vigilan esa área, y el resto permanece bajo soberanía siria.
[8] El temor sionista está fundamentado, entre otras cosas, porque el Eje de la Resistencia cuenta actualmente con una enorme cantidad de efectivos, intenso adiestramiento y experiencia acumulada en casi 6 años de constante lucha, así como con una gran cantidad de armamentos de alta calidad y eficacia, entre los que se incluyen las armas que les han arrebatado o confiscado a los grupos terroristas, armas que el imperio y los europeos junto a Israel le entregaban al Estado Islámico, compradas y financiadas con el dinero de Arabia Saudí. Todo lo cual ha implicado un significativo aumento de su capacidad de combate. Todo lo cual les da una importante ventaja frente al ejército sionista, que está compuesto por soldados venidos de diferentes partes del mundo y cuya extracción social burguesa no tiene en la infantería las capacidades para derrotar o enfrentar eficazmente a estos movimientos de resistencia, basando su superioridad en la fuerza aérea. Esta última sin embargo se ha visto limitada a su vez, por la entrega por Rusia a Siria de armas de defensa aérea que incluye los misiles S300E y los S400, que ya han derribado 2 aviones sionistas y dañado a otros dos. A lo que hay que agregar los misiles Iraníes que han demostrado ser muy eficaces y de gran alcance, la enorme cantidad de misiles de Hezbollah y todas las armas modernas que han adquirido en esta larga guerra de Siria que han acortado las diferencias de las capacidades frente al enemigo sionista. Por otro lado, no es menor el crecimiento y desarrollo militar y de combate que han tenido tanto Hamas como la Jihad Islámica que, en conjunto, han podido derrotar todas las conspiraciones y agresiones a Gaza, logrando que el ejército sionista no haya podido cumplir ningún objetivo, debiendo limitarse a bombardear a la población civil como chantaje inmoral pero inefectivo, dado que el pueblo palestino está determinado a pagar el precio necesario y avanzar a la liberación. A todo esto debe sumarse, además, la apertura del frente de Gaza, que hace que la entidad sionista deba distraer a lo menos al 50% de su ejército allí, lo que disminuye notoriamente su capacidad de movilizar tropas a la frontera del Golán.
[9] La Organización de las Naciones Unidas, a través de la Resolución 242 1967 de su Consejo de Seguridad, adoptada por unanimidad, considera el Golán como “territorio ocupado”. Y por la resolución 497, también aprobada por unanimidad, declaró en diciembre de 1981 que la decisión israelí era “nula y sin valor”. Lo que fue reafirmado por la Asamblea General de la ONU en su resolución A/71/L.8 sobre el Golán sirio el 30 de noviembre de 2016. http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/RES/71/24.
[10] Jonathan Schanzer y Mark Dubowitz. Apoyar a Israel en los Altos del Golán. https://www.enlacejudio.com/2017/02/20/apoyar-a-israel-en-los-altos-del-golan/.
[11] Arabia Saudí, Bahréin, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, primero, y luego Libia, Yemen, Maldivas, Mauritania y Comoras, y Jordania y Yibuti anuncian la ruptura de las relaciones diplomáticas y la suspensión de las comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas con ese país, tras acusar a Doha de apoyar el terrorismo.



domingo, 16 de julio de 2017

Los ministros israelíes aprueban proyecto de ley para mantener el control de al-Quds

Una foto tomada el 14 de julio de 2017 muestra una vista del recinto de la mezquita de al-Aqsa, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, después de que fue clausurada más temprano en el día mientras las fuerzas de seguridad israelíes aseguran el área.

Los mineros israelíes han aprobado una legislación destinada a tomar el control completo de Jerusalén al-Quds por el régimen de Tel Aviv.
El controvertido proyecto de ley recibió luz verde el domingo; Después de su plena aprobación, hará que sea difícil para un primer ministro israelí devolver cualquier parte de la tierra a los palestinos como parte de un futuro acuerdo de paz.
Introducido por un partido político de extrema derecha, el proyecto de ley exige que las tres cuartas partes del parlamento israelí (Knesset) voten a favor de devolver la tierra a los palestinos.
Bayit Yehudi, líder del partido Naftali Bennett, dijo que "unirnos alrededor del proyecto unido de Jerusalén nos fortalecerá en el mundo y evitará futuras presiones sobre Israel".
"El proyecto de Jerusalén unido ... evitará cualquier posibilidad de dividir Jerusalén", agregó.
Israel reclama la totalidad de al-Quds, mientras que los palestinos quieren que Jerusalén Oriental al-Quds sea la capital de su futuro estado.
Desde la ocupación en 1967 de Cisjordania y Jerusalén oriental de al-Quds, Israel ha estado agolpando los territorios palestinos con asentamientos, cada uno de los cuales comprende cientos de unidades de colonos.
Tel Aviv ha estado persiguiendo con más firmeza su reclamación a al-Quds desde la inauguración en enero del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insinuado que ordenaría que la embajada estadounidense fuera trasladada de Tel Aviv a la ciudad.
La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ha advertido a los Estados Unidos contra la reubicación de la embajada, diciendo que hacerlo alimentaría el extremismo en la región y mataría todas las posibilidades de una solución al conflicto.


jueves, 13 de julio de 2017

¿Es creación del Estado Palestino solución real para palestinos?


En septiembre del 2011, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) presenta oficialmente ante la ONU la propuesta de crear un ‘Estado Palestino’.
Momento a partir del cual esa solución de “dos Estados” empieza a ser apoyada por un gran número de países. Muchos de ellos porque creen ver en esa solución la posibilidad de poner fin al conflicto entre el sionismo y el pueblo palestino.
Por supuesto, ¡qué mejor para los palestinos, ese sufrido pueblo al que desalojaron de su territorio, que tener su propio Estado! O, en su forma más simple, tener una organización política dotada de un territorio integrado y respetado, donde puede vivir toda su población, incluidos los refugiados y desplazados. Que sea un poder soberano e independiente en lo exterior e interior, capaz de ser externalizado, con capacidad de institucionalizar su autoridad y poseer, entre otras instituciones, sus propias fuerzas armadas, y el control sobre su economía y sus recursos. Así como de diferenciar su control: esto es, contar con un conjunto de instituciones profesionalizadas para aplicaciones específicas, entre las que son importantes aquellas que permiten la recaudación de impuestos y otros recursos de forma controlada.
Pero desgraciadamente, lo anterior es sólo una utopía para los palestinos.
El “Estado Palestino”
Cuando Yaser Arafat, el líder histórico de la Resistencia Palestina, proclama en Argelia en 1988 el Estado Palestino, independientemente de que se pueda o no concordar con las razones que lo llevan a ello, se refería al 22% del territorio que abarca Gaza y Cisjordania en su totalidad. Territorios que se encontraban ya fragmentados de por sí por la ocupación sionista desde 1948.
En efecto, al terminar la primera guerra oficial desencadenada por los sionistas con la firma de los Armisticios de Rodas, los sionistas tienen en sus manos el control del 78% de la tierra palestina. Lo que significa que se habían anexionado un 22% más de territorio que el establecido en el Plan de Partición del 47[1] (56%). Del 22% del territorio restante asignado en dicho Plan para el Estado “árabe”[2], la Franja de Gaza fue ocupada por Egipto y Cisjordania quedó en manos de Jordania. Unos años después, en 1967, durante la llamada Guerra de los Seis Días, los sionistas se apoderan también del territorio palestino bajo control de esos dos países árabes (ver Ilustración 1 Dinámica del control del territorio Palestino[3]). Y ocupan, además, la península del Sinaí hasta las márgenes del Canal de Suez - territorio egipcio que se ve obligado a devolver 1979 tras los acuerdos de Camp David -, y las Alturas del Golán, de soberanía siria, zona que desde 1981 fue anexada en la práctica a esa entidad, a pesar de que el Consejo de Seguridad de la ONU en la resolución 497 declaró esta acción “nula y sin valor”.
Ilustración 1 Dinámica del control del territorio Palestino
La proclamación de ese Estado significó la aceptación por parte de la OLP del Plan de Partición de Palestina [4] y la afirmación, por parte de la ONU, de la necesidad de que se permita al pueblo palestino ejercer su soberanía sobre su propio territorio ocupado desde 1967[5], siendo éstas las bases a partir de las cuales se realizan las negociaciones de Oslo en los 90, cuyos resultados, sin duda alguna, fueron muy favorables. Pero para el imperialismo, el sionismo y las fuerzas reaccionarias.
Estos resultados, no obstante llevaron también a la Segunda Intifada, lucha de palos y piedras del pueblo palestino contra tanques, cañones y las más sofisticadas armas sionistas. Intifada que fue capitalizada – como la Primera – por Al Fatah, que constituía ya la columna vertebral del gobierno inspirado en Oslo, la Autoridad Palestina (AP), dirigida ya desde el 2003 por una nueva figura, Mahmud Abás, el cual había demostrado ya, en su rol de representante palestino en las conversaciones de Oslo, que con él se hacía posible “negociar” en los términos y acorde a los intereses de la entidad sionista, Estados Unidos y las monarquías árabes.
El “milagro” de los Acuerdos de Oslo
Con los Acuerdos de Oslo se logró el “milagro” de que la OLP (y dentro de ella Al Fatah)[6] como representación de la Resistencia, gracias a la lucha del pueblo palestino, pero por obra y gracia de los Estados Unidos, los reaccionarios árabes y los sionistas, se convirtieran en lo que se denominó Autoridad Nacional Palestina (ANP) que, actuando en nombre de su propio pueblo, además de administrar la ocupación a favor de los sionistas y realizar todo un grupo de concesiones políticas y socio-económicas, les servía de primer amortiguador y gendarme frente a los grupos y movimientos de resistencia palestina que se oponen a dicho proceso – sobre todo con los acuerdos de seguridad que han significado un enorme aporte a los sionistas de información sobre las personas y movimientos de la resistencia y, al mismo tiempo, han servido para desarticular varios movimientos, incluida la organización Mártires Al Aqsa, brazo militar del Al Fatah - asumiendo la ANP la función de represión que los sionistas realizaban. Logrando con ello, además, reforzar la fragmentación política estratégica[7] de la Resistencia e introducir la entidad sionista como actor fundamental en la política palestina.
Por otro lado, y ante la inevitable presión existente para crear un posible Estado Palestino en una ínfima parte de la Palestina histórica, estas fuerzas imperial-sionistas establecían también, las bases para crear y consolidar una burguesía palestina, desarrollando una clase dominante que - representada en la ANP y, dentro de ella particularmente por los sectores más conservadores de Al Fatah - estuviera atada políticamente a los gobiernos reaccionarios árabes y, en lo económico, a las transnacionales y al capital sionista. Y la cual será un instrumento insustituible de la nueva estrategia imperial-sionista, diseñado a la medida de la ocupación.
Y, todo esto, sin que los palestinos hubieran logrado prácticamente nada a cambio, sin que la entidad sionista, amparada por el respaldo norteamericano, hubiera tenido que ceder nada importante ni decisivo, y sin que tuvieran que detener el crecimiento de los asentamientos ilegales.
¿Qué clase de “Estado” palestino se está proponiendo?
Cuando se habla desde el 2011 de la creación de un “Estado Palestino”, de lo que se trata es de la creación de un Estado al que le correspondería alrededor del 60% de Gaza, Y una Cisjordania que ha sido quebrada en zonas, de la cual, según los Acuerdos de Oslo, bajo control civil de la ANP (zonas A y B)[8] se encuentra el 38% del territorio (unos 2143 km2), y sólo un 18% bajo control civil y militar (zona A). Si se suma la extensión de ambos territorios (abstrayéndonos de que Gaza[9] se encuentra controlada por Hamas, y no por la ANP), apenas llega al 18% del territorio que le correspondería a los palestinos de lo asignado en el Plan de Partición, y a un 35% del territorio proclamado como Estado Palestino en 1988.
Entonces, cuando se habla desde el 2011 de la creación de un “Estado Palestino”, no se está hablando ni siquiera del Estado proclamado por el Consejo Nacional Palestino en 1988, que abarcaba en dos zonas el 22% del territorio de la Palestina Histórica, sino de un conjunto de bantustanes aislados que en su conjunto apenas suman el 8 % de ella.
Se trata además de un “Estado” que no gozaría de coherencia territorial, pues su territorio está fragmentado y no tiene continuidad pues está fraccionado y rodeado de puntos de control sionistas y obstrucciones de todo tipo. Y tampoco tendría control sobre las fronteras, ni sobre el agua, ni sobre el aire o las comunicaciones, y ni siquiera dispondría del derecho propio de un Estado soberano de formar alianzas sin el permiso de los sionistas, ni establecer su capital en Jerusalén. Se habla por ende de la creación de un “Estado” siempre dócil y al servicio de los intereses imperialistas y sionistas, que no dispondría de soberanía y tampoco de viabilidad económica, ya que quedaría bajo la influencia y el dominio sionista. Un “Estado” al que no puede retornar el 50% del pueblo palestino, que ha sido expulsado y obligado a vivir en el exterior.
De un Estado, por supuesto, desmilitarizado, que no podrá tener milicias armadas, ejército u organizaciones político militares, y en donde todas las fuentes de oposición o de resistencia - ya sea al régimen de la ANP o a la ocupación sionista - serán sistemáticamente reprimidas por las "fuerzas de seguridad" palestinas financiadas y entrenadas por los Estados Unidos en coordinación plena con la entidad sionista. Un Estado donde el territorio de la Franja de Gaza quedaría en estrecho asedio a causa de su negativa a someterse a este régimen. Un “estado” que apenas dispondría de una “libertad” vigilada por el sionismo y el imperio, en el que la lucha palestina por su independencia y autodeterminación sería presentada como la injerencia y agresión a otro Estado.
No por gusto escribía en el 2014 Susan Abulhawa, poeta palestina residente en Estados Unidos, La “diplomacia” de Oslo no sólo consolidó el territorio que Israel se apropió mediante el terror y la guerra en 1948, y no sólo creó una nueva línea de base desde la cual expandir la empresa colonizadora israelí: también neutralizó efectivamente el único poder real que teníamos –la movilización popular- y nos quebró la espalda al darnos falsas esperanzas de que la liberación estaba a la vuelta de la esquina. A cambio, tenemos una ilusión de auto-gobierno: un contingente de “líderes” electos de por vida que ayudaron a convertir a nuestro orgulloso pueblo en una nación de mendigos que dependen de la ayuda internacional para su sustento. Vimos aumentar la colonización de nuestras tierras, que ahora son de exclusivo dominio judío. Y tenemos una fuerza de policía palestina bien entrenada que, lejos de proteger a su pueblo, colabora con Israel en reprimir la legítima resistencia contra la tiranía[10].
A quién le es “ventajosa” la “solución” de crear un “Estado Palestino”
Que la llamada solución de dos Estados, un Estado Palestino junto a la entidad sionista, haya sido la opción defendida sobre todo por las administraciones norteamericanas de Bill Clinton y luego por Obama, y que la apoyen también países como Egipto, Jordania y Arabia Saudita podría ser comprensible. Por supuesto, no porque sea el resultado de su interés por hacer justicia a los palestinos, sino porque la emergencia de ese “Estado” palestino les sería muy útil para neutralizar una de las principales demandas, sino la principal, de los pueblos de la región. Y, con ello, suavizar el constante descontento anti occidental que, unido a las propias contradicciones sociales y de clase internas de esos países, dominados por gobiernos reaccionarios y monarquías feudales muy funcionales al actuar de los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, van determinando inestabilidad políticas peligrosas para la libre explotación imperialista. Permitiéndoles a su vez, consiguientemente, conservar y reforzar esos gobiernos y monarquías.
Pero quizás y más importante aún es que la existencia de ese “Estado” implica de por sí el reconocimiento de la legitimidad de la ocupación sionista de más del 90% de todo el territorio palestino. Lo que, además de ser un duro golpe para la causa palestina, es el único camino para garantizar un futuro de Israel como un Estado judío y democrático, viendo en paz y seguridad con sus vecinos"[11], como fue precisado por John Kerry, Secretario de Estado de los Estados Unidos durante la administración de Obama. Lo que no es difícil de entender, dado que, al lograr la ANP su ansiado “Estado”, se crean condiciones propicias para que la entidad sionista pueda cumplir de forma segura y tranquila su asignado rol de gendarme, pudiendo ellos seguir explotando tranquilamente los recursos naturales del mundo árabe sin mayor contratiempo.
Un poco más difícil, sin embargo, resulta entender por qué la solución de un “Estado Palestino” con esas características es ventajosa para la Autoridad Nacional Palestina. Y es así dado que ANP, al representar a los sectores más conservadores de Al Fatah, comparte con la geopolítica norteamericana el interés por tener una base territorial, reconocida por la ONU, en la cual consolidar y desarrollar la emergente burguesía palestina en el poder. Territorio que es, sobre todo, Cisjordania. Razón por la cual, precisamente, el gobierno de Obama apoya la devolución de Cisjordania (condenando por ello los asentamientos ilegales) para la creación allí de un Estado Palestino, y un Jerusalén dividido en dos para no afectar totalmente el turismo religioso que es uno de los principales ingresos de los sionistas. Apoyo a cambio del cual obtiene un Estado y una burguesía consolidados y sumisos que le permitan, además, debilitar el apoyo popular a las organizaciones islamitas y, especialmente a Hamas.
Esta idea bien vista, no obstante, resulta “idílica” y utópica pues, para que la burguesía que Al Fatah representa pueda arraigarse como tal y generar un desarrollo económico capitalista se requiere- aunque sea de forma aparente al utilizarse mecanismos indirectos que la limitan - de una cierta libertad económica de movimiento, lo que ni Estados Unidos ni la entidad sionista pueden permitir.
Contradicciones
La “solución” de crear un Estado Palestino, es cierto, no ha caminado. Pero no porque fuera injusto para los palestinos reconocer como “Estado” lo que no sería más que un ente sumiso conformado por retazos separados y bloqueados de tierra palestina, sino porque, explícito o no, los sionistas nunca han aceptado la existencia de un Estado Palestino por muy troceado y no contiguo que fuera, ni la división de Jerusalén. Entre otras cosas, porque no aceptan ceder Cisjordania, territorio que dispone de tierras de buena calidad, y al cual nunca darán la soberanía. Dos, porque no está dispuesta a compartir con los palestinos el enorme ingreso del turismo religioso que allí se concentra. Y tres, lo más importante, porque al gobierno de la entidad sionista lo que le interesa no es enjaular a los palestinos en Cisjordania principalmente y en Gaza, ni en ningún lado, para imponerles condiciones. Lo que ellos quieren es limpiar esas tierras de palestinos y, para eso, deben hacerles las condiciones de vida tan malas que los obliguen a emigrar y a desocupar las tierras lo que, obviamente, no les está resultando fácil.
La expansionista y la intransigente posición de la entidad sionista, empero, así como sus demandas de reconocimiento como Estado judío, dificultaron el logro de los objetivos de la administración de Obama. Y ha estado, asimismo, en la base del hecho de que el presidente de la ANP, Mahmud Abás, tras tres años de diálogos bilaterales poco efectivos se haya enfocado al foro multilateral y proponga la creación del Estado Palestino en la ONU en el 2011. Lo que obliga a Estados Unidos a tomar acciones y decisiones aún en contra de los propios intereses norteamericanos, como fue, por ejemplo, el veto de dos resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2011 y 2013 que condenaban los asentamientos sionistas ilegales y, en el 2014, a la resolución que pedía el reconocimiento de Palestina como Estado de pleno derecho. Y también el voto en contra del intento palestino para que se reconociera el Estado Palestino en el 2012, cuando la Asamblea General aprobó el 29 de noviembre que Palestina tuviese estatus de Estado observador no miembro. Todo lo cual permite entender que situaciones incomprensibles desde la lógica imperialista y desde los intereses de las transnacionales, puedan comprenderse desde el interés de la seguridad de la entidad sionista o los planes sionistas.
No obstante, al ver el peligro que corre esta “solución” con la entrada de Trump y, a diferencia de sus posiciones anteriores de apoyo total al sionismo y respaldo a sus brutales agresiones, se abstiene en la votación celebrada el 23 de diciembre de 2016 en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se discutía la situación de los asentamientos sionistas ilegales en los territorios palestinos ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén. Lo que da como resultado la aprobación de la Resolución 2334[12], la cual reafirma que dichos asentamientos “no tienen validez legal”, los califica como una “flagrante violación» del derecho internacional”, y demanda a la entidad sionista, a la que llama “potencia ocupante”, detener tales actividades y cumplir escrupulosamente sus obligaciones y responsabilidades jurídicas, subrayando además, que no reconocerá ningún cambio a las líneas trazadas en 1967, incluso en lo que respecta a Jerusalén, que no sean los acordados por las partes mediante negociaciones.
Expresión todo esto de las contradicciones dentro del propio imperialismo, entre el capitalismo neoglobalizador y las ambiciones e intereses especialmente de su frustrada y racista ala derecha, representada por los intereses del ala derecha del gran capital sionista en Estados Unidos, que tampoco acepta la fórmula de los “dos Estados”, al estar interesado también en deshacerse de una vez por todas de los palestinos, y en consolidar el papel de la entidad sionista como vital aliado para acabar con Irán y triunfar en su lucha contra China y Rusia. Aspecto éste que se refleja claramente en su abierto apoyo a la entidad sionista por parte de la nueva administración norteamericana de Donald Trump. Y representada en la entidad sionista, por el ala más extremista del partido Likud[13], encabezada por Netanyahu.
En este sentido, no se puede dejar de tener en cuenta que si bien son los aspectos esenciales que el sionismo conlleva como ideología, comunes a todas sus corrientes, lo que le imprime su rasgo racista y criminal, no sus particularidades, la corriente representada por Benjamín Netanyahu[14], constituye su cara más reaccionaria y, como tal, su política a lo que aspira es al “Gran Israel” (que incluye la actual Jordania), el incesante crecimiento y expansión de los asentamientos sionistas en los territorios palestinos y la expulsión de su población. Netanyahu se opuso a los Acuerdos de Oslo y al plan unilateral de retirada sionista de la Franja de Gaza presentado por Ariel Sharon y, a diferencia de la gestión desarrollada por éste, no muestra interés ninguno en aproximarse a ninguna organización Palestina, aunque sea la ANP, para lograr ningún acuerdo de paz.
La condición central de la actual administración sionista para “negociar” un Estado Palestino es el reconocimiento de la entidad sionista como Estado “judío” por parte de los palestinos, Pero esa condición no es más que un engaño que va aún más allá de la exigencia que hacen a estos últimos de que renuncien a luchar por su territorio, al retorno y/o una capital en Jerusalén. Y es así, porque reconocer a la entidad sionista como Estado “judío” conlleva implícitamente aceptar que ese territorio no les pertenece y no es su patria, sino de otros, renunciando a su identidad como pueblo[15]. Lo que, en consecuencia, es un verdadero artificio dado que, si para lograr un Estado, los palestinos deben reconocer a la entidad sionista como Estado “judío”, lo que están reconociendo de hecho, es que propiamente no tienen ningún derecho a tener allí ningún Estado de ningún tipo.
Que la ONU apruebe ese “Estado Palestino” del que estamos hablando no es, obviamente, como vemos, ninguna solución para el pueblo palestino. Sería, sin embargo, una buena “solución” para el imperialismo, sus transnacionales y la banca sionista, los cuales necesitan de un Medio Oriente en “paz”, gobernado por títeres a su servicio para poder seguir dominando una zona que ha resultado ser un tremendo escollo para sus afanes de dominio mundial.

[1] El Plan de Partición entregaba a los judíos, que en 1947 constituían apenas un tercio de la población de Palestina y poseían sólo alrededor del 6% de la tierra, el 56% de ésta, las que por su posición eran las de mejor calidad. El 44% restante quedaba en manos de sus habitantes originales, que constituían dos tercios de la población y era los propietarios de más del 94% del territorio histórico.
[2] Ya desde la Resolución 181 de la ONU en que este Plan toma cuerpo legal, se desnaturaliza y aleja a los palestinos de sus raíces, y por ende de su identidad nacional específica al cambiar ilegalmente el calificativo del Estado, o sea, al llamarlo sólo “árabe” en vez de su milenario nombre, palestino. Ver: Suhail Hani Daher Akel. El horror y el error de la Partición de Palestina. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=149633.
[3] Ilustración 1 Dinámica del control del territorio Palestino. Fuente: Elaborado por los autores a partir de diversas fuentes.
[4] Declaración de Independencia de Palestina, 15 noviembre de 1988. http://paginasarabes.com/2012/11/15/declaracion-de-independencia-de-palestina-15-de-noviembre-de-1988/.
[5] Resolución 43/177, 82ª Sesión Plenaria, 15 de diciembre de 1988. http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/RES/43/177&Lang=S.
[6] Al Fatah. Movimiento político militar fundado en octubre de 1959 en Kuwait por Yaser Arafat, el cual constituye el elemento principal dentro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Esta última integrada por disímiles grupos y movimientos y reconocida por la ONU en 1974 por la Resolución 3237 (XXIX), como la única representante del pueblo palestino.
[7] Ver: Duarte Buzchiazzo, Macarena y Birmak, Martín. Conflicto Palestino-Israelí: reflexiones en búsqueda de un horizonte humanizado. http://www.aacademica.org/000-076/357.pdf.
[8] El 62% de Cisjordania está constituido por la zona C –bajo control sionista total— la cual tiene continuidad territorial, rodeando las zonas A y B.
[9] Gaza además se encuentra cercada por los sionistas, con los que colaboran gobiernos reaccionarios, especialmente Egipto.
[10] Susan Abulhawa. Sobre negociaciones y alta traición: la “paz” entre Israel y Palestina. https://mariaenpalestina.wordpress.com/2014/01/22/sobre-negociaciones-y-alta-traicion-la-paz-entre-israel-y-palestina/.
[11] John Kerry: "La solución de los dos Estados es la única vía posible para la paz entre Israel y Palestina". http://www.elmundo.es/internacional/2016/12/28/5863ed4de5fdeabf0c8b463e.html.
[12] Resolución 2334 (2016). Aprobada por el Consejo de Seguridad en su 7853ª sesión, celebrada el 23 de diciembre de 2016. http://www.refworld.org/cgi-bin/texis/vtx/rwmain/opendocpdf.pdf?reldoc=y&docid=587f349d4.
[13] El partido Likud fue fundado en 1973 por Menájem Beguín, pero sus raíces provienen del movimiento nacionalista Betar, fundado en 1923 por Zeev Jabotinsky quien fuera, entre otras cosas, el primer comandante del Irgún, fundador de la Organización Sionista Revisionista, y defensor de Jerusalén como capital de la futura entidad sionista.
[14] Netanyahu ha sido elegido como primer ministro en cuatro oportunidades: 1996-1999, en que fue derrotado Ehud Barak; 2009-2013, 2013-2015 y 2015 hasta la actualidad), y es el único primer ministro en la historia de la entidad sionista que ha sido elegido tres veces seguidas. En el 2006 se convirtió oficialmente en el líder de la oposición en la Knéset y presidente del Likud.
[15] Y también significaría abandonar a los palestinos que viven en la entidad sionista (20% de su población) a un estatus permanente de segunda clase y a la desigualdad institucionalizada y racista.

Fuente. 

domingo, 9 de julio de 2017

Un colono israelí acude a una mujer palestina embarazada

Esta foto muestra médicos palestinos y una ambulancia de la Media Luna Roja Palestina en la Cisjordania ocupada.

Un colono israelí habría atropellado y herido a una mujer palestina embarazada en la parte sur de la ocupada Cisjordania.
Fuentes locales, hablando bajo condición de anonimato, dijeron que la víctima de 28 años, identificada como Abeer Bassam Joubarah, caminaba por la carretera principal al lado del campo de refugiados de al-Arroub, ubicado a 15 kilómetros al sur de Belén, el domingo por la mañana cuando Ella fue golpeada por el vehículo de un asentador, informó la red de noticias árabe Safa.
Los médicos palestinos acudieron rápidamente a la escena y le dieron a la mujer herida un tratamiento de primeros auxilios antes de trasladarla al hospital Mezan, en la ciudad de al-Khalil (Hebrón), en el sur de la ocupación de Cisjordania, donde los médicos describieron las lesiones de la mujer palestina como moderadas.
El incidente ocurrió sólo dos días después de que fuentes de seguridad palestinas dijeran que un hombre palestino de 37 años, identificado como Omar Ahmad Issa, fue atropellado en la ciudad de al-Khader, situada a 5 kilómetros al oeste de Belén, 4:00 hora local (0100 GMT), mientras que montar su motocicleta cerca de un puesto de control que conduce a Jerusalén Oriental ocupada al-Quds.
La portavoz de la policía israelí, Luba Samri, dijo más tarde que Issa resultó gravemente herida en el accidente y más tarde declarada muerta en el hospital.
Ha habido decenas de incidentes de "golpear y correr" dirigidos a los palestinos en diferentes partes de la Cisjordania ocupada, la mayoría de los cuales no han sido investigados por las autoridades israelíes. Algunos de estos eventos han resultado incluso en muertes.
El 3 de mayo, un colono israelí deliberadamente atropelló a un niño palestino de ocho años, identificado como Laith Yousif Shatat, cuando el niño estaba de pie afuera de su escuela en la parte oriental de la ciudad de Yatta, ubicada aproximadamente a 8 kilómetros al sur de Al Khalil .
Murad Samir al-Razam, de 4 años, fue atropellado en el centro de Al Khalil, situado a 30 kilómetros al sur de Jerusalén al Quds, el 30 de abril. El conductor israelí huyó de la escena después del incidente.
El niño palestino fue llevado al hospital gubernamental en al-Khalil para recibir tratamiento médico.
Cerca de 600.000 israelíes viven en más de 230 asentamientos construidos desde la ocupación israelí de 1967 de los territorios palestinos de Cisjordania y Jerusalén oriental al-Quds.

Fuente: Presstv.com

Tribunal militar israelí inicia juicio contra activista palestino de derechos humanos

En esta foto de archivo, un soldado israelí golpea al activista de derechos humanos palestino Issa Amro en la ciudad de al-Khalil (Hebron), en el sur de Cisjordania.

Un prominente activista palestino de derechos humanos ha sido juzgado en un tribunal militar israelí por acusaciones de incitación a la violencia. 
El juicio del fundador del grupo de campaña Juventud contra los Asentamientos, Issa Amro, basado en al-Khalil (Hebrón), comenzó el domingo en el tribunal militar de Ofer en la Cisjordania ocupada. El juicio del activista de 37 años fue aplazado hasta el 22 de octubre después de que dos testigos testificaran. 
Un portavoz del ejército israelí dijo que se presentaría evidencia de que Amro había "participado en disturbios, ataques a soldados, llamadas a la violencia e impedido que las fuerzas de seguridad hicieran su trabajo". Dos soldados tomaron la posición el domingo y testificaron sobre una manifestación el 26 de febrero de 2016. 
Hablando con periodistas fuera del tribunal, Amro calificó el juicio de "broma" y dijo que no confiaba en que el sistema de justicia militar de Israel lo tratara con justicia. 
Su abogado Gaby Lasky también dijo que "el ejército israelí no puede detener las manifestaciones no violentas con armas, por lo que lo están haciendo a través de la criminalización de ... la libertad de expresión y la libertad de manifestación". 
"Creo que hemos demostrado que no fue una manifestación ilegal y que no fue una manifestación violenta, y la incitación no es llevar consignas" críticas de la ocupación de Israel, agregó Lasky. 
Amnistía Internacional ha declarado que las acusaciones contra Amro no "se oponen a ningún escrutinio".
"Si es condenado, consideraremos a Issa Amro preso de conciencia", dijo Amnistía anteriormente.
En junio de 2016, Amro fue acusado de 18 cargos, algunos de los cuales datan de 2010. 
El ejército israelí afirma que Amro había "participado en disturbios, ataques a soldados, llamamientos a la violencia e impedido que las fuerzas de seguridad hicieran su trabajo".
Amro niega haber usado la violencia contra las fuerzas israelíes.
Ha subrayado que su juicio es una decisión política del régimen de Tel Aviv de apuntar a su labor de derechos humanos. 
En diciembre del año pasado, las Naciones Unidas denunciaron las violaciones diarias de los derechos humanos y del derecho internacional por parte del régimen israelí en los territorios palestinos ocupados, advirtiendo de un aumento de la detención arbitraria de activistas palestinos de derechos humanos.
Los expertos de la ONU señalaron además los casos de Amro y Farid al-Atrash, un abogado palestino de la ciudad de al-Khalil (Hebrón), al sur de Cisjordania, que están recluidos en prisiones israelíes por participar en una protesta pacífica en febrero.
Según los informes, más de 6.500 palestinos fueron detenidos en cárceles israelíes. Al parecer, cientos de reclusos han sido encarcelados bajo la práctica de la detención administrativa, que es una política en virtud de la cual los reclusos palestinos se mantienen en instalaciones de detención israelíes sin juicio ni cargos.


Fuente: Presstv.com

viernes, 30 de junio de 2017

Egipto e Israel logran acuerdo ‘secreto’ sobre futuro de Gaza

El presidente de Egipto, Abdel Fatah al-Sisi (dcha.) y el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu. 
Egipto y el régimen de Israel han llegado a un acuerdo secreto para el intercambio de tierras y el futuro de la Franja de Gaza, indican informes.
Los informes acerca del acuerdo egipcio-israelí han salido a la luz este viernes, una semana después de que se haya celebrado una reunión secreta “árabe-israelí-estadounidense” en El Cairo, capital egipcia.
El jueves, el diario árabe Rai al-Youm, con sede en Londres (capital británica), informó de un encuentro entre altos representantes de la inteligencia de varios países árabes, un experto israelí y un responsable estadounidenses con el fin de “estudiar el futuro de la Franja de Gaza”.
Hakem al-Mutairi, el secretario del Partido Umma de Kuwait, ha señalado a través de su cuenta de Twitter que el pacto entre El Cairo y el régimen de Tel Aviv se había producido “en el marco de un plan estadounidense”.
Al-Mutairi también ha indicado que Egipto busca la adhesión a su territorio de una parte del desierto del Néguev (en el sur de Palestina), a cambio de atender a los refugiados gazatíes en el campamento que está construyendo en la actualidad.
A este mismo respecto, el político kuwaití ha recordado que el Gobierno del presidente egipcio, Abdel Fatah al-Sisi, “está construyendo un campamento al oeste de la Franja de Gaza para atender a los gazatíes que buscarían refugio, en el caso de que Israel ataque a la Franja.
El mes pasado de mayo, se revelaron los artículos de un acuerdo entre EE.UU., Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Según uno de ellos, dichos países buscan un nuevo ataque del régimen de Israel a la Franja de Gaza, así como una intervención terrestre de Egipto en el bloqueado enclave costero palestino.
2014 se considera un momento clave en las relaciones entre Egipto e Israel, ya que fue cuando Al-Sisi como un defensor de la mejoría de los lazos con Israel, asumió la Presidencia del país norteafricano.
Los nexos entre ambas partes se fortalecieron tras la decisión de El Cairo de destruir túneles bajo las fronteras entre la Franja de Gaza y Egipto, a través de los cuales, los gazatíes —azotados por el bloqueo del régimen de Tel Aviv en su contra— acopian comida, medicinas, ropa y combustible.

Fuente: Hispantv.com