lunes, 14 de agosto de 2017

EEUU alertó a Israel que anexionar Cisjordania creará ‘crisis’

El ministro israelí de asuntos militares, Avigdor Lieberman, pronuncia un discurso durante el tercer día de la 53ª Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC, por sus siglas en inglés) en el Hotel Bayerischer Hof de Múnich, sur de Alemania, 19 de febrero de 2017. 




Israel revela que EE.UU. advirtió de una ‘crisis inmediata’ entre el régimen y el Gobierno de Trump si el primero se anexiona Cisjordania.
El ministro israelí de asuntos militares, Avigdor Lieberman, reveló el lunes que si Israel se anexionase el territorio palestino ocupado de Cisjordania, como reclaman algunos diputados, desencadenaría una "crisis inmediata" con la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, y además ello suscitaría serios inconvenientes económicos para Israel
"Recibimos un mensaje directo. Imponer la soberanía israelí (en Cisjordania) significaría una crisis inmediata con la nueva Administración", dijo Lieberman ante el comité de defensa y asuntos exteriores del parlamento israelí, según informó el diario local Haaretz.
Por ello, instó a Tel Aviv a "dejar en claro que no hay ninguna intención" de anexionarse Cisjordania, tal y como han pedido un número de políticos israelíes y movimientos a favor de la colonización, que exigen la total anexión de todos o parte de los territorios palestinos ocupados desde 1967.
Lieberman expresó su preocupación respecto al hecho de que, conforme afirma, recibe "llamadas de todo el mundo" preguntando por la posición de la coalición del ejecutivo del régimen israelí.
No obstante, aclaró que la respuesta de la comunidad internacional no es algo que le cause preocupación, sino los 'inconvenientes económicos' que tendría para Israel la anexión de Cisjordania, algo que además "significaría incorporar a 2,7 millones de palestinos" dentro del territorio que ocupa el régimen.
En febrero y durante una visita a Washington (capital estadounidense) del primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, Trump provocó una gran polémica y críticas de la comunidad internacional al cambiar la postura de Washington cuestionando la solución de dos Estados para el conflicto palestino-israelí.
El mensaje directo de advertencia que habría enviado Washington a Tel Aviv sobre la anexión de Cisjordania contrasta con las acciones y declaraciones hechas hasta el momento por la Administración de Trump, que ha defendido ante viento y marea a Israel, frente a las críticas de la comunidad internacional por sus políticas expansionistas.



domingo, 13 de agosto de 2017

Israel aplica la ley civil en colonias para anexionar Cisjordania

Asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada. 
Una ONG israelí ha denunciado que el régimen de Tel Aviv está aplicando la ley civil en la ocupada Cisjordania con el fin de anexionar este territorio.

Según revela un informe publicado este domingo por la ONG Adalah, el régimen israelí está aplicando la ley civil en colonias del territorio palestino ocupado de Cisjordania a través de un comité de evaluación sobre la autoridad municipal, lo que supone "una anexión de facto".

"Algunas de las tierras especificadas en el mandato (del comité) están ubicadas en los territorios ocupados desde 1967, que están siendo tratadas como si fueran parte del territorio israelí y como si la ley nacional les fuera aplicable", reza el comunicado de la ONG israelí.

El nuevo comité fue creado el pasado marzo para evaluar el estado municipal y alteraciones de los límites jurisdiccionales de las autoridades locales en Israel, pero incluye algunos asentamientos israelíes en territorio ocupado, precisa la ONG.
"No cabe duda de que toda expansión de los límites jurisdiccionales de las autoridades locales de asentamiento en Cisjordania -como su propio establecimiento- es considerada expropiación generalizada de bienes de la población civil protegida, lo que constituye una grave violación del artículo 147 de la Cuarta Convención de Ginebra (1949)", explica en la nota.

Algunas de las tierras especificadas en el mandato (del comité) están ubicadas en los territorios ocupados desde 1967, que están siendo tratadas como si fueran parte del territorio israelí y como si la ley nacional les fuera aplicable", reza el comunicado de la ONG israelí Adalah.

La ONG cree que con este comité, el régimen de Israel ha adquirido la autoridad del comandante militar de Cisjordania y está aplicando las ordenanzas municipales a los territorios ocupados.
Unos 570.000 colonos israelíes viven en más de 120 asentamientos ilegales construidos desde la ocupación de los territorios palestinos de Cisjordania y Al-Quds (Jerusalén) en la Guerra de los Seis Días.
Las colonias israelíes en esos territorios palestinos son consideradas "ilegales" por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE) y un gran número de países, ya que la Convención de Ginebra prohíbe construir en tierras ocupadas.



Almagro: En Israel hay democracia pero en Venezuela, No

El secretario general de la OEA, Luis Almagro (izda.), da la mano al premier israelí, Benyamin Netanyahu en Al-Quds 

Luis Almagro, considera a Israel como un socio por su compromiso con ‘los derechos humanos’ mientras condena al Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

"Como amigos, Israel y las Américas comparten valores clave como la democracia y los derechos humanos, tenemos oportunidades de aprender unos de otros", dijo el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro en una reunión de miembros del Congreso Judío Mundial en Al-Quds (Jerusalén).‎
Luis Almagro también declaró que los israelíes son un socio esencial en el Oriente Medio para América Latina debido a ‘su compromiso con la democracia y los derechos humanos".
Asimismo, durante una entrevista concedida el jueves al rotativo israelí Haaretz, el político uruguayo alegó que el régimen de Israel es un estado democrático en el que funcionan las instituciones. “Funcionalidad de las instituciones y el equilibrio de poderes son fundamentales para nosotros y son el paradigma de la salud de una democracia”, agregó.
Almagro elogia a lo que consideró la democracia en Israel mientras que las autoridades del régimen de Tel Aviv se enfrentan a críticas rutinarias de los órganos mundiales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por su desprecio a las normas de derechos humanos, especialmente en su tratamiento discriminatorio de la población palestina.
Como amigos, Israel y las Américas comparten valores clave como la democracia y los derechos humanos, tenemos oportunidades de aprender unos de otros", dijo el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro.
En otra parte de sus declaraciones, Almagro se refirió a la situación en Venezuela diciendo que la comunidad internacional debe seguir presionando al Gobierno de Maduro con el objetivo de cambiarlo. “Venezuela necesita un Gobierno legítimo”, añadió.
En cuanto al futuro del presidente Nicolás Maduro, consideró que “todo el mundo tiene que enfrentar la Justicia y hacerse cargo de los actos que ha cometido, sean de crímenes de lesa humanidad, sean violaciones de derechos humanos, de corrupción o de delitos comunes, como el narcotráfico”.
Sobre la posibilidad de utilizar la Carta Democrática para suspender a ese país de la organización, aseguró que esto forma parte de “un proceso de construcción de soluciones basado en gestiones diplomáticas y en buenos oficios” y que “solo cuando eso falla” se ha de ir al paso siguiente.
Desde que se convirtió en secretario general de la OEA, Almagro se ha convertido en un partidario de la oposición venezolana, emitiendo decenas de tuits contra el Gobierno bolivariano, acompañado de llamados a intervención extranjera en el país.

Hispantv.com

miércoles, 9 de agosto de 2017

FP: Israel pidió una tregua en Siria para alejar a Irán de Golán


Soldados israelíes patrullan el lado ocupado de los altos sirios de Golán, 24 de junio de 2017. 

Detalles ‘secretos’ de la tregua acordada entre EE.UU. y Rusia para Siria se enfocan en la presencia de Irán y Hezbolá en los altos de Golán.
El referido pacto sobre el cese de hostilidades en el suroeste de Siria, anunciado el viernes, se realizó a petición del régimen de Israel y Jordania para impedir la entrada de las fuerzas iraníes y sus aliados, incluido el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), al lado ocupado de los altos de Golán sirios y las fronteras jordanas, según reveló el martes la revista digital estadounidense Foreign Policy.
El régimen de Tel Aviv, conforme a la publicación, sin ser un socio activo en el pacto, ha desempeñado un papel tras bambalinas para el logro del acuerdo del cese el fuego en Siria, impulsado por Rusia y Estados Unidos.
Sin embargo, “con Irán llevando las riendas”, fuentes diplomáticas de Estados Unidos expresan dudas de que el Kremlin pueda cumplir sus promesas y ser un “garante de confianza” para la ejecución de una tregua que involucra al Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad, Irán y sus aliados.
“La pregunta es ¿quién va a ejecutarla (tregua)?, ¿Será Rusia quien asumirá la responsabilidad de decir a Irán qué hacer? (…) Los iraníes son mucho más cercanos a las posiciones de Al-Asad que los rusos”, indicó Gerald Feierstein, exdiplomático estadounidense, según cita el rotativo norteamericano.
Fred Hof, exasesor del Departamento de Estado de Estados Unidos, por su parte, destacó que “Irán y no Rusia es clave para la sobrevivencia del régimen de Al-Asad”.
A pesar de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró el reciente pacto de cese el fuego como “un importante acuerdo” que salvaría vidas, no han salido a luz los detalles del mismo, enfatiza la publicación.
Siria, desde marzo de 2011, está sumida en un conflicto empeorado por los grupos armados y terroristas. Tras la intensificación de la crisis, Rusia, Irán y grupos como Hezbolá se han integrado en las filas del Ejército de Damasco y han luchado para neutralizar los complots urdidos contra el Gobierno de Damasco.
La colaboración Siria-Irán-Rusia-Hezbolá ha resultado realmente eficaz, como ya se ha demostrado en las victoriosas operaciones para liberar la ciudad de Alepo, situada al noroeste de Siria.

Hispantv.com

martes, 25 de julio de 2017

Represión israelí en Jerusalén Ocupada deja 3 muertos y 450 heridos.


Jerusalén Ocupada: Tres palestinos muertos, dejó la fuerte represión israelí en contra de los palestinos que acudieron a la oración del viernes en la mezquita Al Aqsa en Jerusalén ocupada. Junto a la policía y militares israelíes, participaron colonos armados, que precisamente un colono fue quien asesinó al muchacho Muhammad Sharaf de 17 años, disparándole un tiro a corta distancia en el barrio de Ras Al Amud.

Otro joven, Muhammad Abu Ghannam, fue asesinado por disparos de militares israelíes en Al Tur en Jerusalén.
El tercer asesinado es un joven Muhammad Jalaf -17 años-, del barrio de Abu Dis de Jerusalén, que falleció tras recibir un disparo en su pecho.
A la hora de esta actualización (23 horas en Palestina), y según fuentes médicas, acudieron a hospitales más de 450 heridos. 23 heridos por disparos con municiones de guerra, 147 afectados por disparos metálicos cubiertos con caucho, 215 por asfixia y gases lanzados por los militares y otros 65 heridos por roturas de huesos a raíz de los golpes recibidos.
El Hospital palestino de Jerusalén, Al Maqased, hizo un urgente llamado para donar sangre para poder atender la enorme cantidad de heridos muchos en estado grave.
Durante el día de hoy viernes, en varias oportunidades fue allanado el hospital Maqased de Jerusalén, donde los militares pretendían detener a los heridos y al joven Sharaf que finalmente falleció. También fueron interrumpidas dos operaciones que se llevaban a cabo para dos palestinos con heridas de balas y que se encontraban en estado crítico. Las informaciones preliminares, hablan de destrucción y daños en las instalaciones médicas del hospital.
A su vez, un contingente militar israelí ingresó al hospital Alia de Hebrón, paralizando la atención médica por unas 4 horas y generando destrucción y daños a sus equipos e instalaciones.
Los enfrentamientos se deben a la ilegal intervención que realiza Israel en Jerusalén y la mezquita Al Aqsa que, según todos los Convenios de Ginebra y los convenios internacionales y las resoluciones de la ONU y UNESCO, Jerusalén es una ciudad ocupada y la potencia militar ocupante no puede modificar su “Status Quo” e intervenir para cambiar aspectos demográficos, arqueológicos y urbanísticos. Sin embargo, ya como es costumbre, Israel nunca ha acatado resolución o condena alguna.


Fuente:

La paz en Oriente Medio exige el fin del sionismo


Día tras día las cadenas de noticias internacionales dan cuenta de los crímenes cometidos por las fuerzas de ocupación sionistas y los colonos extremistas afincados en los territorios de la Ribera occidental contra la población de palestina.
Sólo en lo que va del año 2017 cincuenta palestinos han sido asesinados a manos del ejército ocupante y sus “cipayos” extremistas que habitan en los asentamientos construidos en territorio palestino. 
Este viernes 21 de julio en las inmediaciones de la Explanada de las Mezquitas en Al-Quds, las fuerzas ocupantes asesinaron a cuatro palestinos mientras protestaban por las medidas de destinadas a impedir el libre tránsito por el tercer lugar más sagrado del mundo musulmán. A los nombres de Mohamad Sharaf de 17 años, Mohamad Abu Ghannam, de 20 años y Mohamad Jalaf, de 17 años se une el de Rafat Hirbawi, asesinado el pasado miércoles 19 de julio, junto a los de 1.200 heridos que han sufrido la represión de las fuerzas ocupantes este primer semestre del año 2017. 
El Objetivo es Judaizar Palestina 
Día a día el accionar de las fuerzas de ocupación del régimen de Israel desencadena su política criminal contra una población indefensa, sea en Al-Quds, Al-Jalil, en Beit Lahm, en Beit Jala, en Gaza, Ramalá, Jan Yunis, Tulkarm o cualquiera de las ciudades, pueblos y aldeas palestinas. Una política colonialista implementada desde el momento mismo del nacimiento provocado de la entidad sionista el año 1948 y catalizado por la sed de expansión de una ideología surgida en los pasillos y corrillos de las casas de multimillonarios judíos en la Europa Imperial tanto en Francia como en Inglaterra. Una ideología que no ha parado de absorber territorios bajo la consigna de un “espacio vital” que lo asimila en materia discursiva como práctica con la Alemania nacionalsocialista. 

Israel se ha convertido a la par de su política, de sus crímenes, de su ideología y la práctica colonizadora, racista y criminal contra el pueblo palestino en una entidad nacionalsionista, que ve al otro como un animal, un “Goyim” sin derechos, sin posibilidad de desarrollarse y sólo destinado a servir como suelen destacarlo los políticos como el ministro de asuntos militares Avigdor Lieberman, la ministra de asuntos judiciales Ayelet Shaked y el propio primer ministro Benyamin Netanyahu, obsesionado con la conformación mitológica del “gran Israel” y cuya línea de trabajo va enfocada a judaizar los territorios ocupados. Así lo entiende la Federación Palestina de Chile – país que acoge la mayor cantidad de chilenos de origen palestino fuera de Oriente Medio – al manifestar que este tipo de acciones obedece a una política constante de hostigamiento por parte de Israel, que busca cambiar el status quo de la ciudad de Jerusalén y vaciarla de sus habitantes nativos dando paso así a la judaización de ésta. 

Políticos peligrosos son los que conforman la clase dirigente israelí, que si es verdad aquello del derecho internacional, tendrían que ser conducidos con grilletes a un Tribunal internacional para juzgarlos por crímenes de guerra. Son ellos y cada miembro del gabinete israelí, políticos y militares criminales de guerra, como también aquellos jueces que ciegos, ordos y mudos permiten el atropello a los derechos del pueblo palestino. Y, sin embargo, esta comunidad internacional, tan vaciada de contenido, dotada de una doble moral pasmosa, hipócrita y vergonzosa termina cediendo ante las presiones del padre putativo del régimen israelí: Estados unidos, que con su derecho a veto en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), el aporte financiero y militar que año tras año le otorga el régimen sionista, impide que esta entidad desaparezca y siga sirviendo en su papel de gendarme de los intereses occidentales en la zona. 

En lo descrito surge una lógica interrogante ¿En qué escenario puede un pueblo aceptar mansamente que su tierra sea regalada a colonos impulsados por un sionismo con sede en Londres y París, financiados en la compra de tierra por el Fondo Nacional Judío – creada en 1901 en Basilea, Suiza – y posteriormente protegidos por bandas armadas como la Haganá e Irgún? Y esa pregunta tiene evidente actualidad cuando resulta impensable aceptar hoy, en pleno 2017, setenta años después de la Resolución 181, que el pueblo palestino siga sometido a la muerte cotidiana, a la persecución religiosa, al crimen impune, al robo de tierra, de sus recursos acuíferos, a la destrucción de su identidad, a la diaria violación de sus derechos humanos, al impedimento para que retornen los refugiados de la Nakba, que la juventud pueda tener perspectivas, que se pueda nacer en Palestina sin temer que un soldado o un colono te asesine ¿podría usted lector aceptar mansamente estos crímenes? 
La Resistencia es Legítima y Necesaria 
Reitero lo que sostengo permanentemente frente a la ocupación que sufre el pueblo palestino desde el año 1948 y los resultados de dicha ocupación en materia de muertos, heridos, destrucción de su aldeas, demolición de viviendas, segregación racial, apartheid, encierros colectivos, cientos de check points, sortear un Muro vergonzoso que a lo largo de 721 kilómetros cercenan el sueño de un estado palestino. La Imposibilidad de practicar sus creencias religiosas, de transitar libremente por su territorio, de ver crecer sus hijos sin el peligro que los asesinen. Me pregunto frente a esta dramática realidad. Por tanto, insisto en la interrogante ¿En qué escenario puede un pueblo aceptar mansamente que su tierra siga ocupada a manos de los defensores de una ideología criminal que han conformado una entidad violatoria del derecho internacional y que impunemente y bajo la protección de países occidentales – ya sea por acción u omisión – asesina día a día a los hijos de una tierra que a partir de fines del siglo XIX comenzó a recibir oleadas de colonos europeos que venían a reclamar un derecho mitológico supuestamente entregado por su dios? 

Una pregunta actual que requiere una necesaria respuesta cuando resulta insoportable una realidad, que ha significado setenta años desde la Resolución 181, que significó la partición de Palestina y ver como las mejores tierras eran regaladas a una entidad artificial, victimizada por su sufrimiento a manos del nazismo y que hasta el día de hoy le ha significado réditos multimillonarios a manos de Alemania, la banca Suiza y una política, definida por el intelectual judío Norman Finkelstein como “la industria del holocausto” y la crónica explotación de lo que fue el sufrimiento judío. Finkelstein es un hombre valiente ue ha desenmascarado a quienes usan el sufrimiento de seres humanos, para hacer sufrir a otros seres humanos en una conducta despreciable. No hay duda que el lobby sionista ha sometido tanto a Alemania como a Suiza, como también a los legítimos reclamantes judíos de los crímenes cometidos, denunciando que esos fondos – calculados en más de 100 mil millones de dólares – han sido utilizados no en beneficio de las víctimas y sus familiares sino para mantener la Industria del Holocausto. 

Y en ese marco ¿Cómo es posible que el pueblo palestino tenga que pagar por crímenes que no cometió y verse sometido al mismo tipo de conductas que los nazis sometían a judíos, rusos, polacos, gitanos, disidentes, enfermos mentales? ¿Cómo es posible aceptar que millones de palestinos se vean privados de elementales derechos y vivan sujetos al arbitrio, a la ocupación, al robo de su riquezas, al expolio de su acervo cultural e histórico, a la fragmentación de su territorio, a la violación de sus derechos humanos, al asesinato de sus jóvenes y niños. ¿podría usted lector aceptar mansamente estos crímenes? Por supuesto que no y menos en su casa, en su patio, en lo que es suyo lo que genera la lógica respuesta de atacar a este ocupante, de defender lo que es suyo. 

Por tanto, toda resistencia a esa realidad es legítima y un deber. Como también es indiscutible, necesario y fundamental que el Eje de la Resistencia de un claro apoyo y sostén a la lucha del pueblo palestino. Dotarlos de apoyo político pero también material con el cual combatir al ocupante: apoyo en foros internacionales pero también con armas con la cual combatir al invasor. Denuncias en el plano internacional pero también cercar las fronteras de la Palestina histórica y demostrarle al sionismo que no se aceptará más crímenes, ya sea contra palestinos, sirios, libaneses o iraquíes entre otros. Al mismo tiempo de intensificar los llamados para que los pueblos de los países árabes depongan a sus gobiernos corruptos y criminales, sus monarquías feudales que han entregado a sus pueblos a la codicia y ambiciones occidentales a partir de la conjunción de tres ideologías criminales como nunca antes vista en el mundo: imperialismo, sionismo y wahabismo. 

Israel no respeta la legalidad internacional, hace caso omiso de las resoluciones de las Naciones Unidas, se burla del derecho internacional, comete crímenes de guerra y de lesa humanidad. Destruye patrimonio histórico palestino, viola los derechos humanos del pueblo palestino, los asesina a sangre fría en sus lugares sagrados, los expulsa de sus tierras, asesina a mansalva y sin embargo aquellos que tanto vociferan respecto a la defensa de los derechos humanos en Venezuela, en Cuba o en cualquier país que no es parte del coro de amigo del imperialismo, del sionismo y el wahabismo, esas potencias encabezadas por Estados Unidos avalan esta política criminal sionistas y sus violaciones. 

No hay sanciones, no hay bloqueos, no hay zonas de exclusión aérea, no hay embargo económico ni congelar activos de los criminales sionistas, sean estos políticos, militares o ideólogos. La hipocresía en este plano es vergonzosa y por ello la entidad sionista con su práctica criminal queda impune frente a cada incumplimiento. Eso debe cesar, Israel debe pagar cada uno de sus crímenes, cada uno de sus asesinatos y sus robos. Sus ocupaciones y desprecio a la vida de millones de personas. Hay mucho que hacer por lograr la definitiva liberación de Palestina y parte de ello es que desaparezca todo rastro del sionismo. La paz en la región implica la eliminación de esta ideología criminal.


Fuente: Annurtv.com

martes, 18 de julio de 2017

Las fuerzas israelíes atacan a manifestantes palestinos fuera complejo de Al-Aqsa

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Al menos 70 palestinos han resultado heridos durante los enfrentamientos con las fuerzas israelíes en Jerusalén oriental al-Quds.
Los enfrentamientos estallaron el martes después de que tropas israelíes dispararon gases lacrimógenos a los manifestantes que se habían reunido fuera del complejo de la Mezquita al-Aqsa en protesta a las medidas restrictivas del régimen de Tel Aviv impuestas en el sitio sagrado musulmán.
Una de las personas heridas por las fuerzas israelíes fue jeque Ikrima Sabri, el imán de la mezquita de al-Aqsa.
Temprano en el día, las fuerzas israelíes atacaron a palestinos montar una sentada ante la entrada principal del compuesto para el tercer día consecutivo después de Tel Aviv puso en práctica las nuevas medidas que prohíben fieles de realizar sus oraciones en la mezquita libremente.
Las fuerzas israelíes el domingo volvieron a abrir el compuesto, que incluye la mezquita de al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, dos días después de la cerraron después de un tiroteo mortal en la zona.
Musulmanes, sin embargo, se negó a entrar en el sitio en protesta a las medidas de seguridad impuestas recientemente, incluyendo la instalación de detectores de metales y cámaras. Decenas de fieles celebran oraciones fuera del recinto.
Los territorios palestinos ocupados han sido testigos de nuevas tensiones desde que las fuerzas israelíes introdujeron restricciones a la entrada de los fieles palestinos en el complejo de la Mezquita al-Aqsa en Jerusalén oriental al-Quds en agosto de 2015.

Una captura de pantalla de imágenes transmitidas por Press TV el 18 de julio 2017 mostrando enfrentamientos fuera de la mezquita de al-Aqsa en Jerusalén al-Quds.
Más de 300 palestinos han perdido la vida a manos de las fuerzas israelíes en las tensiones en curso desde el inicio del mes de octubre de 2015.
El régimen de Tel Aviv ha tratado de cambiar la composición demográfica de Jerusalén al-Quds en las últimas décadas mediante la construcción de asentamientos, la destrucción de sitios históricos y expulsar a la población palestina local. Los palestinos dicen que las medidas de Israel están dirigidas a preparar el camino para la judaización de la ciudad.
El complejo de la Mezquita al-Aqsa es un sitio islámico punto de inflamación, que también es santo a Judios. La mezquita es el tercer sitio más sagrado del Islam después de La Meca y Medina en Arabia Saudita.

Presstv.com

El conflicto con Catar no es una simple confrontación regional

Por Nicola Hadwa y Silvia Domenech


Para entender la situación actual de Oriente Medio, es necesario analizar los últimos acontecimientos que se están produciendo en las correlaciones militares a raíz de la lucha contra el EIIL (Daesh) en Siria e Irak.
Para entender lo que ocurre en Catar y su quiebre con Arabia Saudí, así como la situación de Palestina y de Oriente Medio a la luz del panorama político general de hoy, es necesario sin duda, analizar los últimos acontecimientos, y los cambios que se están produciendo en las correlaciones militares a raíz de la lucha contra Daesh en Siria e Irak luego de 6 años de batalla.
Como prácticamente todo el mundo sabe, aunque muchos se hacen de la vista gorda, la agresión orquestada entre Israel, Estados Unidos y Arabia Saudí contra Siria e Irak utilizando como medio Daesh, ha estado dirigida como primer paso, a derrocar esos gobiernos y dividir cada uno de estos países en 3 estados, enfrentados unos con los otros, para luego amenazar y tratar de derrocar por la vía militar al sistema de Irán, concluyendo con ello la implementación del denominado Plan Yinón [1], plan sionista para debilitar y dividir el Medio Oriente el cual, de hecho, es el que sirve de base y se plasma en lo que el presidente de Estados Unidos, George Bush, llamara a principios del años 2000, la concepción del Nuevo Oriente Próximo o Gran Medio Oriente [2], y Obama, unos 10 años después, el Gran Oriente [3].
Todas esas concepciones han sido elaboradas con el fin de dividir a todos los países árabes, comenzando por Siria e Irak, con el objetivo final de dominar fácilmente los recursos energéticos y mercados del Medio Oriente, a través de eternizar la existencia de la entidad sionista y su poderío, haciendo con ello imposible su derrota estratégica. Y cada una de ellas ha constituido un elemento imprescindible de la estrategia norteamericana que, dirigida a mantener la hegemonía mundial de ese país, intenta aislar a Rusia y China dominando los mercados y las fuentes energéticas que provienen del Medio Oriente. Y, con ello, limitar los efectos y derrotar las alianzas establecidas en el seno de la Organización para la Cooperación de Shanghái y el BRICS [4], así como limitar la influencia o sacar a esos países de esa zona, dejando con ello la nueva Ruta de la Seda en el olvido, y el corredor económico - que partiendo de Europa, terminaría en China - definitivamente enterrado.
La puesta en práctica de estas concepciones imperial-sionistas, apoyadas también por las monarquías feudales árabes, sin embargo, va quedando solo en un proyecto tras la derrota de la organización terrorista creada por Estados Unidos, Israel, Arabia Saudí, Turquía, Reino Unido, Francia y Catar: el EIIL, su instrumento de agresión y derrocamiento de gobiernos.
Este plan, además, incluye la creación entre Turquía, Irak, Siria e Irán, valiéndose de los kurdos, de lo que sería un segundo Israel. Estado el cual, además de servirles para generar una continua, larga, desgastante y destructiva guerra con sus vecinos, les permite asegurar el abastecimiento de gas y petróleo barato a la entidad sionista - lo que ya hacen, pero en menor escala -. Lo que por otra parte constituirá un elemento necesario para el control de precios del petróleo de la zona y el mundo. Ese Estado kurdo, sin embargo, no es aceptable para Turquía ya que le significaría la perdida de al menos un 40 % del total de su territorio. Situación que lleva a que sus intereses entren en conflicto con ese objetivo y, de una participación activa por intentar derrocar al gobierno sirio entre de lleno a enfrentar los planes de Israel y Estados Unidos, separándose de la conspiración original, hasta entrar decididamente a discrepar y enfrentar los planes de éstos. Hechos que, precisamente, explican el golpe militar llevado a cabo por Estados Unidos en Turquía intentando colocar un gobierno títere o más manejable, el cual fracasó, llevando a descabezar a los elementos pro Washington dentro del ejército turco.
El ingreso de Rusia en Siria, sin embargo, inclinó rápidamente la balanza de la guerra a favor de este último país y de Irak, por lo que el amplio proyecto de destrucción del Oriente Medio diseñado por sionistas e imperialistas junto a los gobiernos reaccionarios árabes, va camino a la derrota final. Ello, evidentemente, ha obligado al imperio y a sus aliados a acelerar, a modo de plan B, la creación del referido Estado kurdo, que separe a Irán de Turquía, y constituya un aliado amistoso y estratégico hacia Israel. Y, con ello, esperan lograr que la zona se mantenga en guerra permanente y, por supuesto, asegurar también tranquilidad permanente para los sionistas.
En este marco, el gobierno sionista incrementa, consecuentemente, también su apoyo a los grupos takfiríes y wahabíes, con el objeto de prolongar el caos y hacer de la recuperación de Siria un largo y costoso camino que obligue a ese país a destinar los recursos a la reconstrucción, y no a prepararse o equiparse militarmente para recuperar los territorios usurpados y ocupados por Israel, de modo que siempre la balanza esté a su favor. Y mientras la coalición internacional liderada por EEUU deliberadamente hace todo lo posible también para apoyar a los grupos terroristas y debilitar a las fuerzas que se le oponen, Tel Aviv aplaude estos hechos y estimula públicamente a Estados Unidos para que, en vez de eliminar a Daesh, acabe con la presencia de Hezbolá e Irán en los altos de Golán[5].
En efecto, el apoyo de todo tipo que brinda Israel a Daesh, y las agresiones cada vez mayores de ese estado arrogante y ocupante al pueblo palestino, entre las que descollan por su crueldad las dirigidas contra Gaza, han llevado a que los países que conforman el Eje de la Resistencia antiimperialista[6] hayan centrado su foco hoy más que nunca en un proceso que desde cerca de medio siglo se libra también en Medio Oriente, la liberación del Golán[7].
Su reapertura como frente de lucha, que genera gran temor en la entidad sionista[8], fue anunciada por el presidente sirio Bashar al-Asad tras los ataques aéreos a la zona de Damasco por Israel a principios de mayo del 2013. Y se explica por la particular significación que tiene esta zona en el aspecto militar, constituyendo un importante objetivo actual sin cuyo logro definitivo Siria y El Líbano se mantendrían siempre bajo la amenaza sionista y en un plano de debilidad permanente, así como sometidos a ataques constantes bajo diferentes justificaciones. Ello es así, entre otras cosas, dado que estratégicamente el dominio de los altos del Golán permite el control no solo del sur de Siria hasta Damasco, sino de todo el sur de El Líbano desde el río Litani hasta la propia frontera de Palestina ocupada, así como de la zona este del país y el valle de Bekaa. Y es a la vez una importante ubicación a través de la cual el ejército israelí presta todo tipo de apoyo a los grupos terroristas que intentan desestabilizar Siria (pues los arma, les presta asistencia médica y ataca las posiciones de las Fuerzas Armadas sirias), como el Frente Fath Al-Sham (antiguo Frente Al-Nusra). Y también por la significación que la liberación del Golán tiene en la liberación de los territorios palestinos que hoy están bajo el dominio sionista.
Todo ello, amén de la gran importancia del Golán para Israel, pues allí están las más grandes reservas de agua dulce de la región, de la que proviene el 25 % de su abastecimiento, y también un tercio de su producción vinícola, y en ella se han encontrado importantes yacimientos de petróleo que son explotados por los sionistas.
Elementos todos éstos que dejan claro el por qué de la aspiración del actual régimen sionista, de que el nuevo presidente norteamericano Donald Trump reconozca definitivamente la legitimidad de la ocupación del Golán y su estatus como parte de Israel, a pesar de que las Naciones Unidas no han reconocido nunca ni reconocen esa acción [9], ya que ese territorio no les fue concedido, sino que fue ocupado por esa entidad en la en la Guerra de 1967, pues pertenecía a Siria, y anexionado de hecho en 1981. Reconocimiento de Washington que los sionistas anhelan no sólo fundamentado en la importancia estratégica del Golán para su seguridad, sino que con ese reconocimiento, señalan sus defensores, también se suavizaría la demanda central de los palestinos para un estado dentro de las fronteras de 1967… Si puede ser revisada una frontera internacional junto a la frontera siria, los palestinos tendrán una época difícil presentando como inviolable la línea de armisticio de 1949 junto a la Margen Occidental [10].
Ante este difícil escenario, y la alarma que genera en los sionistas el avance de la alianza Irán-Siria-Hezbolá con Rusia frente al terrorismo takfirí, así como la posibilidad de que ese Frente de Resistencia pueda llevar adelante la lucha de liberación del Golán sirio ocupado, el nuevo presidente norteamericano Donald Trump viaja a Arabia Saudí, Israel y también se reúne con la ANP.
La visita de Trump perseguía sobre todo el objetivo de utilizar a los gobiernos reaccionarios y monarquías árabes para implementar un plan que, con el apoyo de sus aliados tradicionales en Medio Oriente - es decir Arabia Saudí, Egipto y Jordania -, y basado en la propuesta hecha unos meses antes por el ministro de Defensa de Israel de formar una estructura árabe de defensa que actúe por sí misma a favor del imperialismo y el sionismo, les sirviera para hacer frente al Eje de la Resistencia y, particularmente, a Irán.
Ese plan, como no es difícil adivinar por sus consecuencias, ha incluido como obligado paso por su significación en Medio Oriente, suprimir la resistencia palestina en nombre de la lucha contra el terrorismo. Por un lado, estrechando aún más el cerco a Gaza por parte de Egipto, y haciendo que la Autoridad Nacional Palestina incremente también su parte en ese cerco. Papel que desempeña de inmediato con un proyecto de asfixia para esa Franja que incluye cortes de pagos, ayuda económica y de energía.
Este último hecho, sin embargo, no asombra ya a nadie, pues hace mucho que esa organización, que es un producto de Oslo, se conforma con administrar la ocupación por cuenta del capital transnacional imperialista y de Israel. Y olvidó y desechó la liberación de Palestina, convirtiéndose en un instrumento a favor del sionismo para desarticular los movimientos de resistencia en Cisjordania, como ocurre en la actualidad, y solo requiere más tiempo para liquidar toda resistencia al interior del pueblo palestino, tarea que le fue asignada por aquellos Acuerdos (Oslo), y/o limitarla por medio del clientelismo y la corrupción que la caracteriza. Sus fines no son otros que crear condiciones para constituirse aceleradamente en una burguesía palestina - que gobernará sin poder - unida al capital financiero sionista e internacional, y crear condiciones para implementar un sistema económico neoliberal brutal que oprimirá a su propio pueblo en los territorios que administra, siendo ello una de las razones que explica su necesidad de gobernar Gaza y, con ello, disponer de una salida por mar que le permita desarrollar el comercio exterior.
Y, por otro lado, ese plan ha incluido como se conoce, que los países del Golfo, liderados por Arabia Saudí y en contubernio con Israel y Estados Unidos, presionen a Catar para que cambie su política, según ellos, de apoyar el “terrorismo”. Acusación por lo demás sorprendente al provenir de países que han financiado y financian el terrorismo en Medio Oriente, y ser Catar un país que ha venido participando hace años en la puesta en práctica de la estrategia norteamericana y sus aliados regionales e internacionales, de poner fin al gobierno de Al-Asad. Y país que acoge una de las más grandes e importantes bases militares estadounidenses en la región. Lo que es expresión de las profundas contradicciones que se han ido fraguando entre Catar y Arabia Saudí como consecuencia de la evolución de los acontecimientos en la región, principalmente en Siria. Pues, si bien es cierto que ambos han coincidido históricamente en varios aspectos, presentan entre ellos importantes diferencias en cuanto a su visión del Medio Oriente.
Así, Catar desea una agenda para el Medio Oriente basada en los países sunitas y con su predominio político económico, pero con relaciones normales con Irán y el mundo chií, y también con Israel. Ese país, - a diferencia de otros gobiernos y monarquías árabes que se asocian a la ANP – apoya la Resistencia palestina en la defensa de la soberanía de su país, y en consecuencia, a Hamas, una de las principales organizaciones de ésta y comprende, al igual que Hamas, que Arabia Saudí no actúa pensando en el mundo árabe o los intereses de los países que lo conforman. Catar, por tanto, no admite el rol que le están asignando, declarando que nadie tiene derecho a injerir en su política exterior y no acepta que su independencia política sea limitada o determinada por Arabia Saudí. Es por ello que Arabia Saudí ha organizado[11] el bloqueo diplomático, económico y de todo tipo contra Catar acusándolo de apoyar el terrorismo, y amenaza incluso con atacarle militarmente. Con lo que no hace más que reafirmar el rol que, como gendarme imperialista y sionista, está jugando en la región, ejemplo de lo cual es la agresión a Yemen. Lo que tampoco es nuevo pues Arabia Saudí, apoya y está asociada a Israel y, bajo el pretexto del peligro chiita, pretende dominar el Medio Oriente, agredir a Irán por medio de una guerra terrorista y profundizar sus lazos con el sionismo y el imperialismo. Razón que explica asimismo la millonaria venta de armas que realizó Trump en su visita a los sauditas.
Son precisamente los elementos anteriores lo que permiten comprender que el conflicto con Catar va mucho más allá de una simple confrontación regional. Y, asimismo, comprender por qué Turquía e Irán, ante la presión a que están sometiendo a Catar, de inmediato hayan concurrido en su apoyo (también lo han hecho Pakistán y Marruecos) con el fin de evitar su colapso e impedir que sea obligado a permitir los ataques a Hamas. El hecho es que este conflicto con Catar está insertado en el explosivo escenario preparado por el imperialismo y el sionismo en el Medio Oriente, y está relacionado directamente y simultáneamente con la geopolítica imperialista para mantener la hegemonía mundial, y de Arabia Saudí por la hegemonía regional y, por ende, con la guerra en Siria, el conflicto entre el pueblo palestino y el sionismo, así como la utilización por parte de Estados Unidos y del wahabismo, de los grupos terroristas para lograr sus fines y, por consiguiente la lucha contra Irán y el Frente de la Resistencia en Medio Oriente.
En este escenario, hoy por hoy, no obstante, las monarquías feudales apoyadas y defendidas por Israel y Estados Unidos se sienten estimuladas a la aventura de agredir a Irán. Y están haciendo el trabajo sucio que ya no puede hacer Israel el cual, junto a Estados Unidos (donde domina el lobby sionista), ordena la organización de los colaboracionistas y traidores para implementar la guerra de agresión contra el Eje de la Resistencia y, definitivamente, hacer desaparecer a los palestinos. Con ello, esas monarquías están de hecho ayudando a implementar el plan Yinón sionista. O, en otras palabras, están siendo utilizada para lograr su propia destrucción pues, a mediano plazo, correrán la misma suerte y serán también reconfiguradas a favor de intereses que no son los suyos, como lo han hecho ya con Sudan y Libia.
A la ANP el futuro no parece tampoco depararle nada mejor. Si el imperialismo y el sionismo lograran derrotar a Hamas, lo cual parece poco probable, la ANP ya no les será de utilidad, ni tampoco un estado palestino de ninguna especie. Basta mirar el proceso de expansión de los asentamientos y quedará más que claro que la Autoridad Palestina es solo un peón de Israel, un peón momentáneo, hasta que logren realizar totalmente sus objetivos expansionistas y de limpieza étnica.
Lo que queda claro es que, apenas nacida, ya se está dividiendo la alianza militar árabe similar a la OTAN que impulsa Israel por medio de Estados Unidos, y que el nuevo escenario del Medio Oriente verá a Catar alejado de las aventuras de los sauditas e Israelíes, y al Frente de Resistencia marchando por su lado activamente, incluyendo a Hamas.
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[1] El Plan Yinon fue expuesto en 1982 por el funcionario del ministerio de relaciones exteriores de la entidad sionista Oded Yinon en un artículo publicado por él en el periódico de la Organización Zionista Mundial, en el que aborda la Estrategia de la entidad sionista en los años ochenta. Ideas éstas que tiene su origen en realidad en lo expresado en 1954 por el ex primer ministro de la entidad sionista Ben Gurión, en su carta a Moshe Sharett. Ver: Israel Shahak. “Greater Israel”: The Zionist Plan for the Middle East. http://www.globalresearch.ca/greater-israel-the-zionist-plan-for-the-middle-east/5324815; David Ben Gurión. Carta a Moshe Sharett, 27 febrero 1954. http://www.voltairenet.org/article142644.html.
[2] Doctrina que modifica los límites del Medio Oriente en función de los intereses vinculados con los hidrocarburos, su producción y el control de su transporte, las riquezas hídricas, y sobre todo a las ambiciones hegemónicas de Estados Unidos. Ver: Thierry Meyssan. Bush inventa el “Gran Medio Oriente”. http://www.voltairenet.org/article126452.html.
[3] Concepción que fundamenta el “nuevo capítulo” planteado por el gobierno de Barak Obama, que extiende su zona de intervención a toda la región Asia/Pacífico, en abierto desafío a China y Rusia. Ver: Manlio Dinucci. El Gran Oriente de Obama. http://www.voltairenet.org/article175102.html.
[4] La Organización para la Cooperación de Shanghái (OCS) fue fundada en el 2001 y en ella participan China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, Uzbekistán, la India y Pakistán. La OCS si bien impulsa la cooperación económica entre sus participantes está enfocada ante todo hacia la seguridad regional, convirtiéndose en un factor estabilizador tanto a escala regional como global. El BRICS por su parte, creado en el 2008, es un bloque económico-comercial formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica cuyo objetivo es lograr la cooperación recíprocamente beneficiosa entre los países miembros.
[6] El Eje de la Resistencia en Medio Oriente está conformado por el Movimiento Libanés Hezbollah, el Gobierno sirio, el Movimiento Yemení Ansarolá y otros grupos aliados como Hezbollah al Nuyaba de Irak, Hamas, Jihad Islámica Palestina y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y, sobre todo, por la República Islámica de Irán, principal enemigo de Estados Unidos y de la entidad sionista, gran defensor de la causa del pueblo palestino y estrecho aliado de Siria y Hezbollah, al igual que de Rusia. Estas fuerzas constituyen en conjunto el muro de contención al expansionismo imperialista y la injerencia occidental en Medio Oriente. Y sus objetivos se amplían hoy al conjunto de la región para formar parte de las prioridades del mundo islámico, teniendo como centro a Palestina, la resistencia anti imperialistas y la seguridad ante las agresiones de la entidad sionista y de los reaccionarios árabes.
[7] Los Altos del Golán son una meseta ubicada en la frontera entre Israel, El Líbano, Jordania y Siria, de unos 1800 km², de los cuales aproximadamente 1200 km² están bajo soberanía de Israel, un corredor a lo largo de su frontera de 235 km² están controlados por Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (UNDOF), que supervisan la separación de las fuerzas israelíes y sirias, y vigilan esa área, y el resto permanece bajo soberanía siria.
[8] El temor sionista está fundamentado, entre otras cosas, porque el Eje de la Resistencia cuenta actualmente con una enorme cantidad de efectivos, intenso adiestramiento y experiencia acumulada en casi 6 años de constante lucha, así como con una gran cantidad de armamentos de alta calidad y eficacia, entre los que se incluyen las armas que les han arrebatado o confiscado a los grupos terroristas, armas que el imperio y los europeos junto a Israel le entregaban al Estado Islámico, compradas y financiadas con el dinero de Arabia Saudí. Todo lo cual ha implicado un significativo aumento de su capacidad de combate. Todo lo cual les da una importante ventaja frente al ejército sionista, que está compuesto por soldados venidos de diferentes partes del mundo y cuya extracción social burguesa no tiene en la infantería las capacidades para derrotar o enfrentar eficazmente a estos movimientos de resistencia, basando su superioridad en la fuerza aérea. Esta última sin embargo se ha visto limitada a su vez, por la entrega por Rusia a Siria de armas de defensa aérea que incluye los misiles S300E y los S400, que ya han derribado 2 aviones sionistas y dañado a otros dos. A lo que hay que agregar los misiles Iraníes que han demostrado ser muy eficaces y de gran alcance, la enorme cantidad de misiles de Hezbollah y todas las armas modernas que han adquirido en esta larga guerra de Siria que han acortado las diferencias de las capacidades frente al enemigo sionista. Por otro lado, no es menor el crecimiento y desarrollo militar y de combate que han tenido tanto Hamas como la Jihad Islámica que, en conjunto, han podido derrotar todas las conspiraciones y agresiones a Gaza, logrando que el ejército sionista no haya podido cumplir ningún objetivo, debiendo limitarse a bombardear a la población civil como chantaje inmoral pero inefectivo, dado que el pueblo palestino está determinado a pagar el precio necesario y avanzar a la liberación. A todo esto debe sumarse, además, la apertura del frente de Gaza, que hace que la entidad sionista deba distraer a lo menos al 50% de su ejército allí, lo que disminuye notoriamente su capacidad de movilizar tropas a la frontera del Golán.
[9] La Organización de las Naciones Unidas, a través de la Resolución 242 1967 de su Consejo de Seguridad, adoptada por unanimidad, considera el Golán como “territorio ocupado”. Y por la resolución 497, también aprobada por unanimidad, declaró en diciembre de 1981 que la decisión israelí era “nula y sin valor”. Lo que fue reafirmado por la Asamblea General de la ONU en su resolución A/71/L.8 sobre el Golán sirio el 30 de noviembre de 2016. http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/RES/71/24.
[10] Jonathan Schanzer y Mark Dubowitz. Apoyar a Israel en los Altos del Golán. https://www.enlacejudio.com/2017/02/20/apoyar-a-israel-en-los-altos-del-golan/.
[11] Arabia Saudí, Bahréin, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, primero, y luego Libia, Yemen, Maldivas, Mauritania y Comoras, y Jordania y Yibuti anuncian la ruptura de las relaciones diplomáticas y la suspensión de las comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas con ese país, tras acusar a Doha de apoyar el terrorismo.



domingo, 16 de julio de 2017

Los ministros israelíes aprueban proyecto de ley para mantener el control de al-Quds

Una foto tomada el 14 de julio de 2017 muestra una vista del recinto de la mezquita de al-Aqsa, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, después de que fue clausurada más temprano en el día mientras las fuerzas de seguridad israelíes aseguran el área.

Los mineros israelíes han aprobado una legislación destinada a tomar el control completo de Jerusalén al-Quds por el régimen de Tel Aviv.
El controvertido proyecto de ley recibió luz verde el domingo; Después de su plena aprobación, hará que sea difícil para un primer ministro israelí devolver cualquier parte de la tierra a los palestinos como parte de un futuro acuerdo de paz.
Introducido por un partido político de extrema derecha, el proyecto de ley exige que las tres cuartas partes del parlamento israelí (Knesset) voten a favor de devolver la tierra a los palestinos.
Bayit Yehudi, líder del partido Naftali Bennett, dijo que "unirnos alrededor del proyecto unido de Jerusalén nos fortalecerá en el mundo y evitará futuras presiones sobre Israel".
"El proyecto de Jerusalén unido ... evitará cualquier posibilidad de dividir Jerusalén", agregó.
Israel reclama la totalidad de al-Quds, mientras que los palestinos quieren que Jerusalén Oriental al-Quds sea la capital de su futuro estado.
Desde la ocupación en 1967 de Cisjordania y Jerusalén oriental de al-Quds, Israel ha estado agolpando los territorios palestinos con asentamientos, cada uno de los cuales comprende cientos de unidades de colonos.
Tel Aviv ha estado persiguiendo con más firmeza su reclamación a al-Quds desde la inauguración en enero del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insinuado que ordenaría que la embajada estadounidense fuera trasladada de Tel Aviv a la ciudad.
La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ha advertido a los Estados Unidos contra la reubicación de la embajada, diciendo que hacerlo alimentaría el extremismo en la región y mataría todas las posibilidades de una solución al conflicto.


jueves, 13 de julio de 2017

¿Es creación del Estado Palestino solución real para palestinos?


En septiembre del 2011, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) presenta oficialmente ante la ONU la propuesta de crear un ‘Estado Palestino’.
Momento a partir del cual esa solución de “dos Estados” empieza a ser apoyada por un gran número de países. Muchos de ellos porque creen ver en esa solución la posibilidad de poner fin al conflicto entre el sionismo y el pueblo palestino.
Por supuesto, ¡qué mejor para los palestinos, ese sufrido pueblo al que desalojaron de su territorio, que tener su propio Estado! O, en su forma más simple, tener una organización política dotada de un territorio integrado y respetado, donde puede vivir toda su población, incluidos los refugiados y desplazados. Que sea un poder soberano e independiente en lo exterior e interior, capaz de ser externalizado, con capacidad de institucionalizar su autoridad y poseer, entre otras instituciones, sus propias fuerzas armadas, y el control sobre su economía y sus recursos. Así como de diferenciar su control: esto es, contar con un conjunto de instituciones profesionalizadas para aplicaciones específicas, entre las que son importantes aquellas que permiten la recaudación de impuestos y otros recursos de forma controlada.
Pero desgraciadamente, lo anterior es sólo una utopía para los palestinos.
El “Estado Palestino”
Cuando Yaser Arafat, el líder histórico de la Resistencia Palestina, proclama en Argelia en 1988 el Estado Palestino, independientemente de que se pueda o no concordar con las razones que lo llevan a ello, se refería al 22% del territorio que abarca Gaza y Cisjordania en su totalidad. Territorios que se encontraban ya fragmentados de por sí por la ocupación sionista desde 1948.
En efecto, al terminar la primera guerra oficial desencadenada por los sionistas con la firma de los Armisticios de Rodas, los sionistas tienen en sus manos el control del 78% de la tierra palestina. Lo que significa que se habían anexionado un 22% más de territorio que el establecido en el Plan de Partición del 47[1] (56%). Del 22% del territorio restante asignado en dicho Plan para el Estado “árabe”[2], la Franja de Gaza fue ocupada por Egipto y Cisjordania quedó en manos de Jordania. Unos años después, en 1967, durante la llamada Guerra de los Seis Días, los sionistas se apoderan también del territorio palestino bajo control de esos dos países árabes (ver Ilustración 1 Dinámica del control del territorio Palestino[3]). Y ocupan, además, la península del Sinaí hasta las márgenes del Canal de Suez - territorio egipcio que se ve obligado a devolver 1979 tras los acuerdos de Camp David -, y las Alturas del Golán, de soberanía siria, zona que desde 1981 fue anexada en la práctica a esa entidad, a pesar de que el Consejo de Seguridad de la ONU en la resolución 497 declaró esta acción “nula y sin valor”.
Ilustración 1 Dinámica del control del territorio Palestino
La proclamación de ese Estado significó la aceptación por parte de la OLP del Plan de Partición de Palestina [4] y la afirmación, por parte de la ONU, de la necesidad de que se permita al pueblo palestino ejercer su soberanía sobre su propio territorio ocupado desde 1967[5], siendo éstas las bases a partir de las cuales se realizan las negociaciones de Oslo en los 90, cuyos resultados, sin duda alguna, fueron muy favorables. Pero para el imperialismo, el sionismo y las fuerzas reaccionarias.
Estos resultados, no obstante llevaron también a la Segunda Intifada, lucha de palos y piedras del pueblo palestino contra tanques, cañones y las más sofisticadas armas sionistas. Intifada que fue capitalizada – como la Primera – por Al Fatah, que constituía ya la columna vertebral del gobierno inspirado en Oslo, la Autoridad Palestina (AP), dirigida ya desde el 2003 por una nueva figura, Mahmud Abás, el cual había demostrado ya, en su rol de representante palestino en las conversaciones de Oslo, que con él se hacía posible “negociar” en los términos y acorde a los intereses de la entidad sionista, Estados Unidos y las monarquías árabes.
El “milagro” de los Acuerdos de Oslo
Con los Acuerdos de Oslo se logró el “milagro” de que la OLP (y dentro de ella Al Fatah)[6] como representación de la Resistencia, gracias a la lucha del pueblo palestino, pero por obra y gracia de los Estados Unidos, los reaccionarios árabes y los sionistas, se convirtieran en lo que se denominó Autoridad Nacional Palestina (ANP) que, actuando en nombre de su propio pueblo, además de administrar la ocupación a favor de los sionistas y realizar todo un grupo de concesiones políticas y socio-económicas, les servía de primer amortiguador y gendarme frente a los grupos y movimientos de resistencia palestina que se oponen a dicho proceso – sobre todo con los acuerdos de seguridad que han significado un enorme aporte a los sionistas de información sobre las personas y movimientos de la resistencia y, al mismo tiempo, han servido para desarticular varios movimientos, incluida la organización Mártires Al Aqsa, brazo militar del Al Fatah - asumiendo la ANP la función de represión que los sionistas realizaban. Logrando con ello, además, reforzar la fragmentación política estratégica[7] de la Resistencia e introducir la entidad sionista como actor fundamental en la política palestina.
Por otro lado, y ante la inevitable presión existente para crear un posible Estado Palestino en una ínfima parte de la Palestina histórica, estas fuerzas imperial-sionistas establecían también, las bases para crear y consolidar una burguesía palestina, desarrollando una clase dominante que - representada en la ANP y, dentro de ella particularmente por los sectores más conservadores de Al Fatah - estuviera atada políticamente a los gobiernos reaccionarios árabes y, en lo económico, a las transnacionales y al capital sionista. Y la cual será un instrumento insustituible de la nueva estrategia imperial-sionista, diseñado a la medida de la ocupación.
Y, todo esto, sin que los palestinos hubieran logrado prácticamente nada a cambio, sin que la entidad sionista, amparada por el respaldo norteamericano, hubiera tenido que ceder nada importante ni decisivo, y sin que tuvieran que detener el crecimiento de los asentamientos ilegales.
¿Qué clase de “Estado” palestino se está proponiendo?
Cuando se habla desde el 2011 de la creación de un “Estado Palestino”, de lo que se trata es de la creación de un Estado al que le correspondería alrededor del 60% de Gaza, Y una Cisjordania que ha sido quebrada en zonas, de la cual, según los Acuerdos de Oslo, bajo control civil de la ANP (zonas A y B)[8] se encuentra el 38% del territorio (unos 2143 km2), y sólo un 18% bajo control civil y militar (zona A). Si se suma la extensión de ambos territorios (abstrayéndonos de que Gaza[9] se encuentra controlada por Hamas, y no por la ANP), apenas llega al 18% del territorio que le correspondería a los palestinos de lo asignado en el Plan de Partición, y a un 35% del territorio proclamado como Estado Palestino en 1988.
Entonces, cuando se habla desde el 2011 de la creación de un “Estado Palestino”, no se está hablando ni siquiera del Estado proclamado por el Consejo Nacional Palestino en 1988, que abarcaba en dos zonas el 22% del territorio de la Palestina Histórica, sino de un conjunto de bantustanes aislados que en su conjunto apenas suman el 8 % de ella.
Se trata además de un “Estado” que no gozaría de coherencia territorial, pues su territorio está fragmentado y no tiene continuidad pues está fraccionado y rodeado de puntos de control sionistas y obstrucciones de todo tipo. Y tampoco tendría control sobre las fronteras, ni sobre el agua, ni sobre el aire o las comunicaciones, y ni siquiera dispondría del derecho propio de un Estado soberano de formar alianzas sin el permiso de los sionistas, ni establecer su capital en Jerusalén. Se habla por ende de la creación de un “Estado” siempre dócil y al servicio de los intereses imperialistas y sionistas, que no dispondría de soberanía y tampoco de viabilidad económica, ya que quedaría bajo la influencia y el dominio sionista. Un “Estado” al que no puede retornar el 50% del pueblo palestino, que ha sido expulsado y obligado a vivir en el exterior.
De un Estado, por supuesto, desmilitarizado, que no podrá tener milicias armadas, ejército u organizaciones político militares, y en donde todas las fuentes de oposición o de resistencia - ya sea al régimen de la ANP o a la ocupación sionista - serán sistemáticamente reprimidas por las "fuerzas de seguridad" palestinas financiadas y entrenadas por los Estados Unidos en coordinación plena con la entidad sionista. Un Estado donde el territorio de la Franja de Gaza quedaría en estrecho asedio a causa de su negativa a someterse a este régimen. Un “estado” que apenas dispondría de una “libertad” vigilada por el sionismo y el imperio, en el que la lucha palestina por su independencia y autodeterminación sería presentada como la injerencia y agresión a otro Estado.
No por gusto escribía en el 2014 Susan Abulhawa, poeta palestina residente en Estados Unidos, La “diplomacia” de Oslo no sólo consolidó el territorio que Israel se apropió mediante el terror y la guerra en 1948, y no sólo creó una nueva línea de base desde la cual expandir la empresa colonizadora israelí: también neutralizó efectivamente el único poder real que teníamos –la movilización popular- y nos quebró la espalda al darnos falsas esperanzas de que la liberación estaba a la vuelta de la esquina. A cambio, tenemos una ilusión de auto-gobierno: un contingente de “líderes” electos de por vida que ayudaron a convertir a nuestro orgulloso pueblo en una nación de mendigos que dependen de la ayuda internacional para su sustento. Vimos aumentar la colonización de nuestras tierras, que ahora son de exclusivo dominio judío. Y tenemos una fuerza de policía palestina bien entrenada que, lejos de proteger a su pueblo, colabora con Israel en reprimir la legítima resistencia contra la tiranía[10].
A quién le es “ventajosa” la “solución” de crear un “Estado Palestino”
Que la llamada solución de dos Estados, un Estado Palestino junto a la entidad sionista, haya sido la opción defendida sobre todo por las administraciones norteamericanas de Bill Clinton y luego por Obama, y que la apoyen también países como Egipto, Jordania y Arabia Saudita podría ser comprensible. Por supuesto, no porque sea el resultado de su interés por hacer justicia a los palestinos, sino porque la emergencia de ese “Estado” palestino les sería muy útil para neutralizar una de las principales demandas, sino la principal, de los pueblos de la región. Y, con ello, suavizar el constante descontento anti occidental que, unido a las propias contradicciones sociales y de clase internas de esos países, dominados por gobiernos reaccionarios y monarquías feudales muy funcionales al actuar de los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, van determinando inestabilidad políticas peligrosas para la libre explotación imperialista. Permitiéndoles a su vez, consiguientemente, conservar y reforzar esos gobiernos y monarquías.
Pero quizás y más importante aún es que la existencia de ese “Estado” implica de por sí el reconocimiento de la legitimidad de la ocupación sionista de más del 90% de todo el territorio palestino. Lo que, además de ser un duro golpe para la causa palestina, es el único camino para garantizar un futuro de Israel como un Estado judío y democrático, viendo en paz y seguridad con sus vecinos"[11], como fue precisado por John Kerry, Secretario de Estado de los Estados Unidos durante la administración de Obama. Lo que no es difícil de entender, dado que, al lograr la ANP su ansiado “Estado”, se crean condiciones propicias para que la entidad sionista pueda cumplir de forma segura y tranquila su asignado rol de gendarme, pudiendo ellos seguir explotando tranquilamente los recursos naturales del mundo árabe sin mayor contratiempo.
Un poco más difícil, sin embargo, resulta entender por qué la solución de un “Estado Palestino” con esas características es ventajosa para la Autoridad Nacional Palestina. Y es así dado que ANP, al representar a los sectores más conservadores de Al Fatah, comparte con la geopolítica norteamericana el interés por tener una base territorial, reconocida por la ONU, en la cual consolidar y desarrollar la emergente burguesía palestina en el poder. Territorio que es, sobre todo, Cisjordania. Razón por la cual, precisamente, el gobierno de Obama apoya la devolución de Cisjordania (condenando por ello los asentamientos ilegales) para la creación allí de un Estado Palestino, y un Jerusalén dividido en dos para no afectar totalmente el turismo religioso que es uno de los principales ingresos de los sionistas. Apoyo a cambio del cual obtiene un Estado y una burguesía consolidados y sumisos que le permitan, además, debilitar el apoyo popular a las organizaciones islamitas y, especialmente a Hamas.
Esta idea bien vista, no obstante, resulta “idílica” y utópica pues, para que la burguesía que Al Fatah representa pueda arraigarse como tal y generar un desarrollo económico capitalista se requiere- aunque sea de forma aparente al utilizarse mecanismos indirectos que la limitan - de una cierta libertad económica de movimiento, lo que ni Estados Unidos ni la entidad sionista pueden permitir.
Contradicciones
La “solución” de crear un Estado Palestino, es cierto, no ha caminado. Pero no porque fuera injusto para los palestinos reconocer como “Estado” lo que no sería más que un ente sumiso conformado por retazos separados y bloqueados de tierra palestina, sino porque, explícito o no, los sionistas nunca han aceptado la existencia de un Estado Palestino por muy troceado y no contiguo que fuera, ni la división de Jerusalén. Entre otras cosas, porque no aceptan ceder Cisjordania, territorio que dispone de tierras de buena calidad, y al cual nunca darán la soberanía. Dos, porque no está dispuesta a compartir con los palestinos el enorme ingreso del turismo religioso que allí se concentra. Y tres, lo más importante, porque al gobierno de la entidad sionista lo que le interesa no es enjaular a los palestinos en Cisjordania principalmente y en Gaza, ni en ningún lado, para imponerles condiciones. Lo que ellos quieren es limpiar esas tierras de palestinos y, para eso, deben hacerles las condiciones de vida tan malas que los obliguen a emigrar y a desocupar las tierras lo que, obviamente, no les está resultando fácil.
La expansionista y la intransigente posición de la entidad sionista, empero, así como sus demandas de reconocimiento como Estado judío, dificultaron el logro de los objetivos de la administración de Obama. Y ha estado, asimismo, en la base del hecho de que el presidente de la ANP, Mahmud Abás, tras tres años de diálogos bilaterales poco efectivos se haya enfocado al foro multilateral y proponga la creación del Estado Palestino en la ONU en el 2011. Lo que obliga a Estados Unidos a tomar acciones y decisiones aún en contra de los propios intereses norteamericanos, como fue, por ejemplo, el veto de dos resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU en 2011 y 2013 que condenaban los asentamientos sionistas ilegales y, en el 2014, a la resolución que pedía el reconocimiento de Palestina como Estado de pleno derecho. Y también el voto en contra del intento palestino para que se reconociera el Estado Palestino en el 2012, cuando la Asamblea General aprobó el 29 de noviembre que Palestina tuviese estatus de Estado observador no miembro. Todo lo cual permite entender que situaciones incomprensibles desde la lógica imperialista y desde los intereses de las transnacionales, puedan comprenderse desde el interés de la seguridad de la entidad sionista o los planes sionistas.
No obstante, al ver el peligro que corre esta “solución” con la entrada de Trump y, a diferencia de sus posiciones anteriores de apoyo total al sionismo y respaldo a sus brutales agresiones, se abstiene en la votación celebrada el 23 de diciembre de 2016 en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se discutía la situación de los asentamientos sionistas ilegales en los territorios palestinos ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén. Lo que da como resultado la aprobación de la Resolución 2334[12], la cual reafirma que dichos asentamientos “no tienen validez legal”, los califica como una “flagrante violación» del derecho internacional”, y demanda a la entidad sionista, a la que llama “potencia ocupante”, detener tales actividades y cumplir escrupulosamente sus obligaciones y responsabilidades jurídicas, subrayando además, que no reconocerá ningún cambio a las líneas trazadas en 1967, incluso en lo que respecta a Jerusalén, que no sean los acordados por las partes mediante negociaciones.
Expresión todo esto de las contradicciones dentro del propio imperialismo, entre el capitalismo neoglobalizador y las ambiciones e intereses especialmente de su frustrada y racista ala derecha, representada por los intereses del ala derecha del gran capital sionista en Estados Unidos, que tampoco acepta la fórmula de los “dos Estados”, al estar interesado también en deshacerse de una vez por todas de los palestinos, y en consolidar el papel de la entidad sionista como vital aliado para acabar con Irán y triunfar en su lucha contra China y Rusia. Aspecto éste que se refleja claramente en su abierto apoyo a la entidad sionista por parte de la nueva administración norteamericana de Donald Trump. Y representada en la entidad sionista, por el ala más extremista del partido Likud[13], encabezada por Netanyahu.
En este sentido, no se puede dejar de tener en cuenta que si bien son los aspectos esenciales que el sionismo conlleva como ideología, comunes a todas sus corrientes, lo que le imprime su rasgo racista y criminal, no sus particularidades, la corriente representada por Benjamín Netanyahu[14], constituye su cara más reaccionaria y, como tal, su política a lo que aspira es al “Gran Israel” (que incluye la actual Jordania), el incesante crecimiento y expansión de los asentamientos sionistas en los territorios palestinos y la expulsión de su población. Netanyahu se opuso a los Acuerdos de Oslo y al plan unilateral de retirada sionista de la Franja de Gaza presentado por Ariel Sharon y, a diferencia de la gestión desarrollada por éste, no muestra interés ninguno en aproximarse a ninguna organización Palestina, aunque sea la ANP, para lograr ningún acuerdo de paz.
La condición central de la actual administración sionista para “negociar” un Estado Palestino es el reconocimiento de la entidad sionista como Estado “judío” por parte de los palestinos, Pero esa condición no es más que un engaño que va aún más allá de la exigencia que hacen a estos últimos de que renuncien a luchar por su territorio, al retorno y/o una capital en Jerusalén. Y es así, porque reconocer a la entidad sionista como Estado “judío” conlleva implícitamente aceptar que ese territorio no les pertenece y no es su patria, sino de otros, renunciando a su identidad como pueblo[15]. Lo que, en consecuencia, es un verdadero artificio dado que, si para lograr un Estado, los palestinos deben reconocer a la entidad sionista como Estado “judío”, lo que están reconociendo de hecho, es que propiamente no tienen ningún derecho a tener allí ningún Estado de ningún tipo.
Que la ONU apruebe ese “Estado Palestino” del que estamos hablando no es, obviamente, como vemos, ninguna solución para el pueblo palestino. Sería, sin embargo, una buena “solución” para el imperialismo, sus transnacionales y la banca sionista, los cuales necesitan de un Medio Oriente en “paz”, gobernado por títeres a su servicio para poder seguir dominando una zona que ha resultado ser un tremendo escollo para sus afanes de dominio mundial.

[1] El Plan de Partición entregaba a los judíos, que en 1947 constituían apenas un tercio de la población de Palestina y poseían sólo alrededor del 6% de la tierra, el 56% de ésta, las que por su posición eran las de mejor calidad. El 44% restante quedaba en manos de sus habitantes originales, que constituían dos tercios de la población y era los propietarios de más del 94% del territorio histórico.
[2] Ya desde la Resolución 181 de la ONU en que este Plan toma cuerpo legal, se desnaturaliza y aleja a los palestinos de sus raíces, y por ende de su identidad nacional específica al cambiar ilegalmente el calificativo del Estado, o sea, al llamarlo sólo “árabe” en vez de su milenario nombre, palestino. Ver: Suhail Hani Daher Akel. El horror y el error de la Partición de Palestina. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=149633.
[3] Ilustración 1 Dinámica del control del territorio Palestino. Fuente: Elaborado por los autores a partir de diversas fuentes.
[4] Declaración de Independencia de Palestina, 15 noviembre de 1988. http://paginasarabes.com/2012/11/15/declaracion-de-independencia-de-palestina-15-de-noviembre-de-1988/.
[5] Resolución 43/177, 82ª Sesión Plenaria, 15 de diciembre de 1988. http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/RES/43/177&Lang=S.
[6] Al Fatah. Movimiento político militar fundado en octubre de 1959 en Kuwait por Yaser Arafat, el cual constituye el elemento principal dentro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Esta última integrada por disímiles grupos y movimientos y reconocida por la ONU en 1974 por la Resolución 3237 (XXIX), como la única representante del pueblo palestino.
[7] Ver: Duarte Buzchiazzo, Macarena y Birmak, Martín. Conflicto Palestino-Israelí: reflexiones en búsqueda de un horizonte humanizado. http://www.aacademica.org/000-076/357.pdf.
[8] El 62% de Cisjordania está constituido por la zona C –bajo control sionista total— la cual tiene continuidad territorial, rodeando las zonas A y B.
[9] Gaza además se encuentra cercada por los sionistas, con los que colaboran gobiernos reaccionarios, especialmente Egipto.
[10] Susan Abulhawa. Sobre negociaciones y alta traición: la “paz” entre Israel y Palestina. https://mariaenpalestina.wordpress.com/2014/01/22/sobre-negociaciones-y-alta-traicion-la-paz-entre-israel-y-palestina/.
[11] John Kerry: "La solución de los dos Estados es la única vía posible para la paz entre Israel y Palestina". http://www.elmundo.es/internacional/2016/12/28/5863ed4de5fdeabf0c8b463e.html.
[12] Resolución 2334 (2016). Aprobada por el Consejo de Seguridad en su 7853ª sesión, celebrada el 23 de diciembre de 2016. http://www.refworld.org/cgi-bin/texis/vtx/rwmain/opendocpdf.pdf?reldoc=y&docid=587f349d4.
[13] El partido Likud fue fundado en 1973 por Menájem Beguín, pero sus raíces provienen del movimiento nacionalista Betar, fundado en 1923 por Zeev Jabotinsky quien fuera, entre otras cosas, el primer comandante del Irgún, fundador de la Organización Sionista Revisionista, y defensor de Jerusalén como capital de la futura entidad sionista.
[14] Netanyahu ha sido elegido como primer ministro en cuatro oportunidades: 1996-1999, en que fue derrotado Ehud Barak; 2009-2013, 2013-2015 y 2015 hasta la actualidad), y es el único primer ministro en la historia de la entidad sionista que ha sido elegido tres veces seguidas. En el 2006 se convirtió oficialmente en el líder de la oposición en la Knéset y presidente del Likud.
[15] Y también significaría abandonar a los palestinos que viven en la entidad sionista (20% de su población) a un estatus permanente de segunda clase y a la desigualdad institucionalizada y racista.

Fuente.