viernes, 25 de octubre de 2013

Adelson propone bombardear Irán con armas nucleares como advertencia

JUANLU GONZÁLEZ
 Sheldon Adelson
Muchas personas en el Estado Español no conocen la calaña de Sheldon Adelson, el promotor de Eurovegas. Como mucho, piensan que es un magnate especializado en la industria del juego que nada en billetes verdes y que puede salvar la economía de alguna comarca si decide ubicar allí alguno se sus lucrativos y oscuros negocios. Pero Adelson es mucho más que la la 16ª persona más rica del mundo. Es también un judío sionista vinculado a la extrema derecha israelí, posee el diario Israel Hayom, un periódico gratuito de carácter eminentemente ultraconservador que apoya el robo y la colonización de las tierras palestinas. Aún más, este angelito frente al que se arrastran muchos políticos de la derecha española, es el principal donante de las campañas electorales republicanas de EEUU y está, o ha estado, procesado por fomento de la prostitución o por corrupción de funcionarios y blanqueo de dinero negro en algunos de los países en los que opera. Una bellísima persona, vamos.

Pues bien, el pasado martes, Adelson dejó caer su receta a Obama para acabar con el conflicto de Estados Unidos con Irán en un acto celebrado en la Yeshiva University de Nueva York, una universidad privada religiosa judía, el pasado martes por la noche. Consiste, ni más ni menos, en atacar con misiles nucleares algunas zonas despobladas del territorio iraní, para amedrentar a sus gobernantes diciéndoles que las próximas bombas impactarían directamente sobre Teherán si no se atienden sus requerimientos. Sería como una especie de aviso para demostrar que Estados Unidos va en serio con su intención de acabar con el programa nuclear iraní y un toque de atención al actual presidente norteamericano por estar supuestamente dilatando la solución al problema y por iniciar una nueva etapa de relaciones más distendidas con Hasán Rohani, el nuevo presidente iraní.

Semejante barbaridad se sustenta en dos pilares, por un lado, en la mentira, una y mil veces contada, de que el programa nuclear iraní es militar, algo que desmintieron conjuntamente todas las agencias de seguridad norteamericanas. Y, por otro, en algo en que Adelson coincide plenamente con Obama, el supremacismo norteamericano al que eufemísticamente el presidente denominó con el término de «excepcionalidad». Estados Unidos se erige así, una vez más, en el dueño del mundo y se cree en el derecho a decidir qué país puede ejercer sus derechos soberanos y cuáles no. Y además lo hace justamente, no en base a ninguna razón, sino sólo por la fuerza bruta de su poderío militar, básicamente por su poderío atómico, el mismo que demoniza en manos persas —aunque sea de manera ficticia— e ignora en manos sionistas.

A pesar de lo que pudiera parecer a simple vista, Obama y Adelson, tienen muchas cosas en común, ambos son dos supremacistas que se creen dueños del planeta y que piensan que pueden situarse al margen de la ley para lograr satisfacer sus espurios intereses, lo que los convierte en peligrosos e impredecibles personajes capaces de lo peor, basta ver las noticias de estos días para saber de qué hablo.

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