martes, 5 de agosto de 2014

La ofensiva israelí duplica la “zona de seguridad” en toda la Franja de Gaza

Mural de solidaridad con Gaza en la zona de Londonderry (Ulster) donde se produjo en 1972 el Domingo Sangriento. / Manuel Martorell

De acuerdo con los cálculos de la Oficina de Coordinación Humanitaria de la ONU, más conocida por las siglas OCHA, la total destrucción de determinados núcleos urbanos y la concentración de la ofensiva terrestre en lugares también específicos de la Franja de Gaza tendría como objetivo ampliar hasta los 3 kilómetros la actual zona de seguridad, que ya tiene una profundidad de 1,5 kilómetros, a lo largo de toda la línea fronteriza con Israel, lo que supondría privar a la zona administrada por Hamas del 44 por ciento de su territorio.

La ampliación de esta “tierra de nadie” ha sido progresiva desde que los Acuerdos de Oslo permitieron crear en 1994 una zona desmilitarizada de 500 metros de ancho, lo que suponía el 8 por ciento de la superficie total. En una segunda fase, el Estado hebrero aprovechó la denominada Segunda Intifada, en el año 2000, para llegar hasta una media de 1,3 kilómetros a finales de 2005, lo que también ampliaba el espacio arrebatado a la Franja hasta un 17 por ciento.

Con la victoria de Hamas en las elecciones de 2006 y la ruptura con la Autoridad Palestina, se llevó a cabo una nueva profundización de la zona de seguridad, hasta los 1,5 kilómetros, es decir, el 24 por ciento del territorio. Ahora, según el grado de destrucción denunciado por la OCHA, la profundidad de la zona de seguridad puede consolidarse en 3 kilómetros, lo cual supondrá una reducción del área habitada como mínimo del 44 por ciento.
La franja gris oscura indica la ampliación de la zona de seguridad respecto a la existente antes de la ofensiva. / Gráfico: Manuel Martorell

El objetivo ampliar la actual zona de seguridad se aprecia de forma especial en la orden que dio el Ejército israelí para que abandonaran sus casas todos los habitantes de la populosa localidad de Shujaiya, la más próxima a la frontera israelí al este de la ciudad da Gaza.

Se da la triste circunstancia de que Shujaiya, hoy prácticamente destruida igual que el barrio próximo de Beit Hanun, era uno de los asentamientos urbanos más antiguos y emblemáticos de la región. Shujaiya fue creada en pleno siglo XIII por combatientes kurdos y turcómanos llegados desde Mesopotamia al mando de Saladino para socorrer a los árabes frente a la invasión de los Cruzados.

Este hecho le permitió mantener a la nueva ciudad durante siglos una población multiétnica formada por árabes, kurdos, turcómanos, musulmanes, cristianos y judíos, además de conservar varios edificios, mezquitas y tumbas del periodo medieval. La superpoblación provocada por las sucesivas oleadas de refugiados tras las guerras con Israel desnaturalizó este valor histórico, aunque conservó como símbolo el nombre que le dieron sus fundadores en honor a Shuja al Kurdi.

Shuja al Kurdi era uno de los principales generales de Saladino. Murió luchando contra las huestes de Teobaldo I, rey de Navarra, el año 1239. Pese a su muerte en este combate, la derrota de los cruzados fue definitiva y el navarro tuvo que regresar a su tierra tras firmar un acuerdo con los musulmanes.

Parte de las tropas de Saladino, compuestas fundamentalmente por guerreros kurdos y turcómanos, se asentaron en este lugar y crearon en honor al general muerto la ciudad ahora arrasada por el Ejército Hebreo.

Hoy sus más de 100.000 habitantes integran el grueso de los desplazados internos que difícilmente podrán regresar a sus hogares pese a la retirada táctica de las fuerzas israelíes y cuyas ya precarias condiciones de vida han quedado sumidas en un “desastre humanitario” reconocido por todo el mundo.

Supuestamente, el objetivo de esta sangrienta ofensiva y de la ampliación de la zona de seguridad era acabar con el lanzamiento de misiles y los túneles subterráneos utilizados por los grupos armados palestinos para atacar territorio israelí.

Sin embargo, la desproporción con que está actuando el Gobierno de Benhamin Netanyahu, la gran mortandad entre la población civil y el elevado nivel de destrucción causado indica que existe un objetivo mucho más ambicioso.

En realidad, con esta operación se buscaría la destrucción del prestigio de Hamas no solo como Gobierno y entidad administradora de la Franja de Gaza sino también como movimiento político, un hecho cuyas consecuencias, en la actual coyuntura de Oriente Medio, tal vez no hayan calculado bien ni el propio Netanyahu ni los poderes internacionales que, abierta o encubiertamente, apoyan su estrategia liquidacionista, entre ellos Estados Unidos, Egipto y la Unión Europea.

Fuente:Fuente: Cuartopoder.es

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