sábado, 10 de enero de 2015

Migración inversa, tsunami sociopolítico para Israel


El régimen de Israel, que se ha formado por la inmigración de los judíos de diferentes partes del mundo a los territorios ocupados de Palestina, últimamente y especialmente después de su fracaso en la guerra de 50 días contra la Franja de Gaza, que demostró la inseguridad de esta zona ante los cohetes palestinos, no solo está experimentando una notable reducción en la inmigración hacia los territorios ocupados, sino que está registrando un incremento notable en la inmigración que constituye una amenaza para la existencia de este régimen. 

Esa situación ha desafiado las palabras del primer premier israelí, David Ben-Gurion, quien dijo: “la inmigración a Palestina es como la sangre, que garantiza la existencia, la seguridad y el futuro de Israel”. 

En este artículo queremos analizar el porqué de esa migración inversa y las consecuencias que podría conllevar para el régimen de Israel. 

La inmigración significa dejar la tierra materna y llegar a un país o región por diferentes motivos, que pueden ser económicos, políticos e incluso religiosos. No obstante, si un inmigrante vuelve a su país de origen esto constituiría un nuevo fenómeno que se llama “migración inversa”, algo de lo que es testigo hoy en día el régimen de Israel. 

La revista 'Foreign Policy' recientemente publicó un informe citando las estadísticas proporcionadas por la Oficina de Migración israelí, en las que se reflejaba que unas 750 mil personas, o mejor dicho más del 10 por ciento de la población de Israel, viven fuera de los territorios ocupados. 

En este mismo sentido, el periódico israelí 'Haaretz' publicó una encuesta, según la cual, más de un tercio de los residentes en los territorios ocupados de Palestina apuestan por marcharse de esa zona. Semejantes cifras ponen de relieve que los jóvenes israelíes, que conforman la mitad de la población de ese régimen, prefieren emigrar a otros países. De acuerdo con la cifra proporcionada por la Oficina Central de Israel, estos jóvenes, en su mayoría universitarios, abogan por viajar a países como Estados Unidos, Australia, Canadá y Alemania, entre otros, por diferentes motivos, entre los que se puede citar la búsqueda de oportunidades de trabajo, estudiar o quedarse ahí para siempre. 

Otras estadísticas relativas a la cuestión muestran que el deseo de emigrar a otros países está incrementando entre aquellos israelíes que no han nacido en los territorios ocupados, quienes conforman un 40 por ciento de la población israelí y quieren volver a su país de origen. Es de mencionar que los inmigrantes rusos constituyen una parte considerable de la sociedad israelí, los cuales, después de la caída de la Unión Soviética, inmigraron a los territorios ocupados por motivos económicos y, ahora, por diferentes razones, quieren marcharse de esa zona. 

Motivos de migración inversa 

Los israelíes sufren más de problemas económicos e ideológicos que de seguridad y, por estas mismas razones, pretenden salir de los territorios ocupados. Un informe publicado el pasado mes de diciembre por la organización israelí de ayuda humanitaria Latet puso de relieve que uno de cada tres niños israelíes vive en la pobreza. Sostuvo que unos 2.546.000 israelíes sufren de pobreza, de los cuales 932.000 son niños. Asimismo, indica que una cuarta parte de los niños en los territorios ocupados palestinos se fue a dormir con hambre al menos un par de veces al mes, mientras que el 65 por ciento no recibe una comida caliente en la escuela. 

La discriminación existente entre los diferentes grupos de judíos presentes en la sociedad israelí se suma a los problemas económicos que también preocupan a los israelíes. Teniendo en cuenta el establecimiento del régimen de Israel, que se basa en la congregación de los judíos de todo el mundo en los territorios ocupados, colegimos que es una sociedad principalmente conformada por un 75 por ciento de judíos y un 20 por ciento de árabes. Así que, por un lado, los judíos que se autocreen mejores que los árabes violan con razón o sin razón los derechos de los árabes y siempre les han tratado como ciudadanos de segunda clase, nunca han disfrutado del bienestar y de las facilidades de que disponen otros judíos. Por el otro, los judíos asquenazíes (judíos de origen alemán, ruso o centroeuropeo) se autocreen mejores que los sefardíes (descendientes de los judíos hispano-portugueses), además de que se hacen con los principales cargos y oportunidades de trabajo. Este tema ha sido central para los israelíes, que se ven reprimidos y no han podido acceder a lo que les habían descrito o prometido las autoridades israelíes para convencerles de que emigraran a estos territorios, de cara a que piensen en volver a sus países de origen o trasladarse a otras partes del mundo. 

La inseguridad, especialmente después de la reciente Guerra de 50 Días contra Gaza, constituye otro de los motivos para la migración inversa de los israelíes. El conflicto puso de relieve el avance militar del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina, Hamas, algo que ha preocupado tanto a las autoridades israelíes como a los colonos que están en el radio de alcance de los cohetes de ese movimiento. 

Durante la guerra, Hamas lanzó cientos de cohetes contra las ciudades israelíes, entre ellas Tel Aviv, en respuesta a las ofensivas del ejército israelí contra la Franja de Gaza. Fuentes israelíes confirmaron la caída de misiles lanzados desde Gaza en varias partes de los territorios ocupados, entre ellas la zona ocupada de Al-Quds (Jerusalén). Además, en numerosas oportunidades, las sirenas sonaron en varias ciudades israelíes como Nahal Oz, Alumim, Kerem Shalom, Bnei Netsarim, Neve y Shlomit. De ahí que la experiencia nos haya dado a conocer que cada asunto sencillo puede convertirse en algo polémico y en una guerra entre Israel y Palestina, los colonos son los principales interesados en volver a sus países de origen por falta de seguridad. 

Con todo lo expuesto, hay que decir que el régimen israelí se ha enfrentado a un reto muy importante que amenaza su existencia, es decir, la reducción notable de la inmigración hacia los territorios ocupados, por un lado, y el aumento de la migración inversa, por el otro, que han cambiado el balance de su población a favor de los palestinos y árabes.

Fuente: Hispantv.com

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