Soldados israelíes calificaron de “broma” el alto el fuego en Gaza y revelaron ataques contra palestinos basados en información limitada o en “una corazonada”.
Un soldado israelí indicó a la agencia Associated Press (AP) que vio a sus compañeros gritar de alegría y felicitarse mutuamente después de acabaran de atropellar un vehículo palestino que circulaba cerca de la zona de la Franja de Gaza controlada por Israel, matando a todos sus ocupantes.
El reservista afirmó que escenas como esta se habían vuelto comunes después de que entrara en vigor un frágil alto el fuego en octubre. Durante las semanas que estuvo destinado en Gaza, dijo, vio a soldados que disfrutaban la oportunidad de perseguir a quienes cruzaban —o se acercaban a cruzar— la llamada línea amarilla que divide la Franja en zonas controladas por Israel y zonas palestinas.
El soldado afirmó que, tras el alto el fuego, la orden era disparar contra cualquier persona que cruzara las zonas restringidas. “Si alguien cruza la línea, se le dispara”, relató.
En un informe publicado en enero, la agencia AP ha documentado tiroteos contra civiles palestinos, incluidos niños que jugaban, cerca de la línea amarilla. Los soldados afirmaron que, en medio del frágil acuerdo, los asesinatos nunca cesaban.
“Llamarlo alto el fuego es una broma”, dijo otro soldado israelí a la agencia estadounidense, al relatar las operaciones cerca de la llamada línea amarilla.
Otro testimonio indicó que los ataques a veces se basaban en información limitada o en “una corazonada”, especialmente en situaciones de rápido movimiento cerca de la línea amarilla.
Según un soldado que estuvo destinado en Gaza durante semanas después del alto el fuego, el mensaje de los comandantes era mantener la posición a toda costa. “Existía la sensación general de que las vidas humanas no tienen valor”, dijo.
Otro soldado cuestionó el propio uso del término alto el fuego al considerar que “no responde a quienes quieren detener la guerra”.
Desde la entrada en vigor del alto el fuego, más de 900 personas han muerto en Gaza, entre ellas mujeres y niños, en medio de denuncias sobre la continuidad de la violencia cerca de la denominada “línea amarilla”, según el Ministerio de Sanidad del enclave.
Informes militares israelíes y datos de monitoreo revisados por organismos de ayuda señalan un aumento de incidentes letales cerca de la línea de separación, incluso en el marco del alto el fuego.
El primer ministro del régimen israelí, Benjamín Netanyahu, sostiene que su régimen mantiene el control de aproximadamente el 60 % de la Franja de Gaza, con posibilidad de una mayor expansión territorial.
La “línea amarilla” acordada en el marco del alto el fuego negociado por Estados Unidos tenía como objetivo establecer una frontera temporal a la espera de nuevas retiradas israelíes. Sin embargo, desde su implementación, la demarcación habría avanzado en varios sectores, ampliando el área bajo control israelí.
Según la agencia de investigación Forensic Architecture, Israel controlaba alrededor del 58 por ciento del territorio palestino en diciembre y ha seguido extendiendo su presencia.
En algunas zonas, la línea está marcada con bloques de hormigón amarillos, que, según se informa, fueron movidos durante diciembre y enero a medida que las fuerzas israelíes avanzaban, particularmente en las zonas urbanas.
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