miércoles, 17 de junio de 2026

Pacto de sangre y resistencia: cómo libaneses describen vínculo entre Irán y Líbano

“El extraño no es quien no conoce tu nombre. El extraño es quien ve tu casa ardiendo y luego pregunta por el color del humo”.

Por Lama Almakhour

Así comienza Abu Hussein, desplazado de una aldea fronteriza del sur del Líbano, su reflexión sobre una pregunta que ha resonado en los paisajes devastados del sur libanés, las concurridas calles de Dahiyeh y las resilientes comunidades del valle de la Bekaa.

La pregunta, planteada a personas de distintas edades y procedencias dentro del entorno de la resistencia, va al corazón de una alianza que durante décadas ha desconcertado a analistas políticos y observadores regionales: “¿Te parece extraño que Irán defienda al Líbano y al entorno de la Resistencia, incluso mientras sangra?”.

La respuesta de Abu Hussein se despliega como una poesía tallada entre los escombros de la guerra:

“Pero aquellos en Irán, que no compartieron nuestra tierra, ni el pan de nuestra infancia, ni las calles de nuestra ciudad, y que aun así temblaban cada vez que temblaban nuestras ventanas... la geografía no puede explicarlos. ¿Cómo puede el mar llorar por una montaña que nunca ha visto? ¿Cómo puede un corazón sangrar por una ciudad cuyos nombres de calles desconoce?”, afirma al sitio web de Press TV.

“Y, sin embargo, ocurrió. Estaban allí... en otras tierras, bajo otros cielos, en ciudades iraníes que también conocieron el sabor del miedo, ciudades que tampoco se libraron de los bombardeos israelíes; aun así, encontraron espacio en sus corazones para un dolor que se parecía al suyo. Cada piedra que cayó aquí, ellos escucharon su eco. Cada ventana hecha añicos, sintieron el viento entrando en sus hogares”.

Se apresuró a añadir que los pueblos de las dos naciones musulmanas hermanas están unidos por un vínculo demasiado poderoso y, al mismo tiempo, demasiado profundo en lo emocional como para romperse.

“Cada madre iraní que se sentó junto a la fotografía de su hijo encontró, muy lejos de ella, a una madre libanesa secándose las lágrimas como si esa fotografía colgara en su propia pared. Quizás lo más doloroso para nosotros en el Líbano no es que los enemigos nos abandonen. Es descubrir, en las horas más oscuras de nuestras vidas, que algunos que comparten nuestra misma dirección se han vuelto más lejanos que aquellos que están a miles de kilómetros”, afirmó, en referencia a quienes dentro del Líbano se han vuelto indiferentes al sufrimiento de otros libaneses.

“Entonces comprendemos que las patrias no siempre son mapas y que la cercanía no siempre tiene que ver con la distancia. Que una lágrima cae desde un ojo lejano; que quienes ven a niños libaneses buscando entre los escombros sus juguetes sienten que el mundo entero se ha vuelto demasiado pequeño para contener tanta tristeza. Los iraníes que guardan las llaves de nuestras casas demolidas quizá no conocían los nombres de todas nuestras aldeas, pero llevaban algo más: ese sentimiento tan raro de que nuestra tragedia no necesita un pasaporte para cruzar fronteras”.

En estas palabras comenzamos a vislumbrar una relación que trasciende los fríos cálculos de la política de Estado: una alianza forjada no en los salones de la diplomacia, sino en el crisol del sufrimiento compartido y de una fe desafiante.



Una historia escrita con lágrimas y sangre

Las posiciones políticas no siempre se miden por el lenguaje de las declaraciones oficiales ni por la geometría de las alianzas regionales. Algunas cuestiones se elevan por encima de la política para entrar en el terreno de la memoria y trascienden los cálculos para apelar a la conciencia.

En el sur, donde la tierra aún conserva las huellas de sucesivas guerras impuestas y donde las aldeas llevan los nombres de sus mártires del mismo modo que llevan los nombres de sus calles, esta relación no aparece simplemente como una relación entre dos Estados.

Forma parte de una larga historia, una que comenzó con el primer ‘No’ pronunciado contra la ocupación israelí en el Líbano y contra la agresión estadounidense, directa e indirecta, contra Irán desde la caída de la dictadura Pahlavi respaldada por Estados Unidos. Una historia que ha continuado a través de años de firme resistencia.

Por ello, Irán no es visto simplemente como una parte externa, sino como un actor presente en una narrativa colectiva forjada bajo los bombardeos, entre hogares destruidos y en los márgenes de las aldeas fronterizas. En este entorno, la política no se separa de la experiencia humana.

El hombre que perdió su casa no habla de mapas militares como lo hacen los analistas. La madre que se despidió de su hijo no aborda los acontecimientos desde la perspectiva de los equilibrios regionales de poder. Allí, los grandes conceptos se vinculan a pequeñas historias personales: la fotografía de un mártir en una pared, una habitación vacía cuyo dueño nunca regresó, la llave de una casa reconstruida sobre las ruinas de otra anterior y la fe que sus propietarios jamás abandonarán, por mucha sangre que derramen.

A partir de ahí, las personas del entorno de la resistencia llegaron a la convicción de que el apoyo iraní no era simplemente una postura política pasajera, sino un elemento fundamental para construir la capacidad de la resistencia frente a Israel. Ese apoyo contribuyó a transformar una realidad de debilidad e impotencia en una realidad de disuasión y confrontación. Para ellos, hablar de Irán comienza precisamente en ese punto: en la sensación de que el Líbano no estuvo solo en su batalla.

Certeza en la promesa

“¿Esperaba usted la respuesta de Irán con dudas o con certeza?”, preguntamos a Abu Hussein, quien respondió con una convicción inquebrantable:

“No estábamos esperando un milagro que descendiera del cielo. Estábamos esperando nuestra propia sangre, retrasada, corriendo por las venas de nuestros hermanos. Esperábamos este abrazo prometido entre los frentes. Porque fuimos criados en la certeza heredada de los testamentos de quienes partieron, dejando sus turbantes y su sangre como faros en el camino: el Líder mártir de la Revolución Islámica, el imam Jamenei, y Seyed Hasan Nasralá”, afirmó.

“El pueblo iraní, que nunca vaciló ni se sometió, sabía que la herida es una sola y que la bala disparada en Oriente es el eco del grito en Occidente. La unificación de los frentes no era una idea escrita en un libro; era una profecía trazada por los brazos de los comandantes mártires. La leímos en sus ojos antes de que hablaran las balas y creímos en ella como un principio sagrado que no puede dividirse”.

Aseguró que habían esperado ese momento porque creían que la promesa se cumpliría.

“Somos un pueblo que vive cumpliendo sus promesas. Sabemos, en lo más profundo de nosotros, que la resistencia no es simplemente una opción: es nuestra conciencia integral, nuestra unión eterna, bautizada con sangre y martirio. ¿Cómo puede quebrarse un cuerpo cuando su alma es un mártir y su pulso es una nación?”.



El contraste entre la lealtad y el abandono

Umm Ali, de Baalbek, ofrece una perspectiva moldeada por la amarga experiencia de haber sido dejada sola frente a la maquinaria de guerra.

“En un momento en que Irán intervenía directamente, destinando todo su apoyo militar y económico para afianzar nuestra posición, fortalecer nuestra resistencia y garantizar los medios para nuestra permanencia en nuestra tierra, nos encontramos abandonados por las instituciones del Estado libanés, que estuvieron completamente ausentes incluso en el cumplimiento de sus deberes más básicos hacia nosotros, dejándonos solos frente a la maquinaria de muerte y el difícil camino que debíamos recorrer”, declaró al sitio web de Press TV.

“No solo fuimos abandonados bajo los bombardeos por las autoridades internas, sino que también surgieron sectores políticos y mediáticos que sembraron dudas sobre nuestra pertenencia nacional. Con frialdad e insensatez promovieron la narrativa de que lo que pagamos con sangre y hogares destruidos no era más que ‘las guerras de otros’ libradas en suelo libanés, simplemente para justificar su fracaso oficial y moral a la hora de apoyarnos y su actitud de espectadores ante nuestro desplazamiento”.

Aseguró que ello les hizo comprender con absoluta certeza que su relación con Irán es “mucho más grande que una alianza política, que intereses internacionales o que una intervención pasajera”.

“Es un vínculo de sangre y existencia, una unidad de Estado y destino que hemos compartido juntos en las trincheras de la resistencia”.

La perspectiva de una niña sobre un mismo latido

Zeinab, una adolescente de 15 años del sur del Líbano, fue consultada sobre si había visto videos de las protestas celebradas en Irán en apoyo al Líbano. Su respuesta reflejó una sinceridad desprovista de adornos.

“Soy hija de esta geografía perforada por la metralla. Crecí antes que las letras y antes que las muñecas (nunca tuve el privilegio de ser una niña, ni en el aula ni en el cuarto de juegos). En la oscuridad del refugio, mientras los aviones surcaban el techo de nuestra casa, mis ojos se encontraron con un video de una niña iraní de mi misma edad, separada de mí por mares de arena y mapas, pero unida por el mismo latido oculto”, contó al sitio web de Press TV.

“Vi en sus ojos la misma preocupación que habita en los míos, el mismo orgullo silencioso que heredamos de los testamentos de quienes partieron. Hablaba con dolor de los niños de mi país y reunía parte de sus pequeños ahorros para enviarnos un mensaje de apoyo, como si estuviera compartiendo conmigo, a la distancia, el pan de la resistencia”.

Zeinab aseguró que, en ese instante, todas las “falsas fronteras” de su mente infantil se derrumbaron.

“Comprendí que la resistencia no es solo un fusil en manos de un combatiente, sino también esta inmensa conciencia popular que corre por nuestras venas. Entendí que el dolor es uno solo y que esta niña, que nunca me ha conocido, se ve reflejada en mí y comprende lo que significa ser un solo cuerpo en la batalla por la existencia”, añadió.

“Los niños no entendemos el lenguaje frío de los políticos, pero sí entendemos el lenguaje de las lágrimas y la sangre. Sabemos con certeza que el sol que se alzará sobre las ruinas de nuestras casas calentará también el corazón de aquella niña lejana que esperaba nuestra victoria como si fuera su propio amanecer”.



La noche en que el cielo se abrió

Ali, residente de los suburbios del sur de Beirut, describió el sentimiento que predominaba en el entorno de la resistencia la noche en que Irán respondió al bombardeo de Dahiyeh, retratando una escena de catarsis colectiva.

“Aquella noche prometida, la profunda oscuridad del cielo fue rasgada por una escena que alteró todos los equilibrios de la existencia. Cuando los misiles iraníes comenzaron a pasar sobre nuestras cabezas, golpeando las profundidades de la entidad ocupante con fuego y luz, un terremoto colectivo de conciencia y atención sacudió las calles, los refugios y las plazas, algo que ningún diccionario político puede describir”, declaró al sitio web de Press TV.

“La gente miraba hacia arriba y, en medio de aquel asombro y aquella alegría desbordantes que se expresaban en lágrimas sinceras antes que en consignas, todos nos volvimos unos hacia otros, como si estuviéramos siendo curados al mismo tiempo de la opresión sufrida durante los meses anteriores”.

Aseguró que aquellos ataques de represalia no fueron simplemente una respuesta militar o una demostración de fuerza en el ámbito de las relaciones internacionales, sino que, para personas como él, constituyeron «un largo suspiro para pechos ahogados por los sollozos y una declaración estruendosa de que no estamos solos en este vasto escenario».

“Salieron madres y padres en duelo, abatidos por el desplazamiento. Los jóvenes se reunieron en las plazas. Los gritos de “Allahu Akbar” (Dios es el más grande) se mezclaban con las lágrimas. Cada misil que cruzaba el cielo parecía vengar la sangre de un niño oprimido o reconstruir un muro derribado en el Sur, la Bekaa y Dahiyeh, y con un solo golpe borrar todas las dudas y burlas que los sembradores de discordia habían arrojado contra nosotros”, recordó al evocar aquella noche.

“En ese mismo momento, las nubes se apartaron y la gente despertó a la profundidad y la realidad de ese profundo vínculo emocional e histórico que une a nuestro país con Irán. Es una relación que hace tiempo superó los límites de la diplomacia, se liberó de los fríos cálculos de la política internacional, de las intervenciones pasajeras y de los intereses temporales. Es un lazo espiritual y estructural bautizado con sangre y con los testamentos de los líderes a lo largo de décadas; un vínculo forjado en las trincheras de la resistencia compartida y en las miradas de los líderes mártires que dieron sus vidas para que este cuerpo siguiera siendo uno solo”.

Ali afirmó que esta abrumadora solidaridad emocional demostró que lo que une al pueblo del Líbano y al pueblo de Irán es “un vínculo de sangre que hace que el dolor sea uno y que las esperanzas sean una sola”.

“Quien nos apoya se ha convertido en una parte inseparable de la conciencia y de la vida cotidiana del interior libanés, compartiendo la carga de las cenizas y librando con nosotros la verdadera batalla por la existencia”, afirmó, agradeciendo la solidaridad iraní.

“Aquella alegría desbordante fue una declaración definitiva de que los lemas de la ‘distanciación’ se derrumbaron ante la realidad del cumplimiento de la promesa, y de que nuestra sangre corriendo por las venas de los hermanos ha escrito un nuevo capítulo del orgullo de la nación, donde ninguna geografía puede separar corazones unidos por la bala y por la postura”.

El costo de la lealtad

Umm Mohammad, que perdió a sus tres hijos y su hogar en el sur del Líbano durante la agresión israelí, elogió la insistencia de Irán en la unidad de los frentes de la resistencia y su negativa a abandonar al Líbano, en un momento en que el Gobierno libanés miraba hacia otro lado.

“Teherán podría haberse sentado detrás de mesas relucientes y cosechado los frutos de la ‘separación’ de los frentes en el mercado de acuerdos ofrecidos entre Beirut y Washington. Podría haber vendido su silencio a cambio de miles de millones de dólares y del levantamiento de las sanciones. Pero eligió firmar con pólvora y misiles en el cielo de Tel Aviv”, afirmó.

“Irán rechazó todas las ganancias frías y calculadas, insistiendo en que la sangre derramada en el Sur, la Bekaa y Dahiyeh no es una mercancía en el mercado del trueque internacional, sino parte del honor de la nación, que es indivisible”.

Hussein afirmó que la noche en que los misiles iraníes impactaron contra la entidad sionista fue la noche en que todas las voces cobardes quedaron en silencio.

“Si hubiera sido una guerra por delegación o una guerra para beneficio de otros, esos ‘otros’ habrían cobrado el precio de la retirada y habrían dejado al Líbano a merced de su destino desnudo frente a los vientos de los arreglos estadounidenses. Pero los misiles que cruzaron sobre los escombros de nuestras casas dijeron claramente: no negociamos con los restos de nuestros hermanos. Para nosotros, la unidad de los frentes es una doctrina de existencia, no una carta de maniobra en el bolsillo de un diplomático”.

El joven Abbas ofreció una perspectiva que une lo personal con lo político.

“En el frío diccionario de las relaciones internacionales, las ganancias y las pérdidas se miden por los intereses. Irán podría haber obtenido mucho si hubiera aceptado aislar el frente libanés y dejar sola a la resistencia bajo el fuego a cambio de grandes acuerdos. Pero pasaron por alto la conciencia. Pasaron por alto que lo que nos une a Teherán es más grande que los acuerdos y la diplomacia. Es un pacto de sangre y los sinceros testamentos de los líderes mártires”, declaró al sitio web de Press TV.

“Irán eligió pagar un alto precio en su seguridad y su economía antes que vender su lealtad a un frente que lo apoyó, demostrando tanto al público interno como al externo que esta alianza está bautizada en sangre y destino, no en acuerdos escritos con la tinta de la traición”.

Fátima, desplazada del sur del Líbano hacia la Bekaa, también reflexionó sobre estos acontecimientos.

“La gente despertó aquella gran noche ante la magnitud de la mentira que algunos sectores internos intentaban difundir. Vimos cómo Irán rechazó todas las tentadoras ofertas estadounidenses para desvincularse de nuestro frente y eligió el lenguaje del campo de batalla y de los ataques directos”, declaró a Press TV.

“Aquellos ataques silenciaron a los propagadores de rumores y nos hicieron comprender con certeza que pertenecemos a una misma trinchera; una trinchera que ve en la unidad de la resistencia una dignidad compartida y que se niega a comprar su comodidad política dejando al entorno de la resistencia en el Líbano solo frente a la maquinaria de muerte”.


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domingo, 14 de junio de 2026

Israel intensifica destrucción en Gaza y mueve “línea amarilla”


Las fuerzas israelíes intensifican la destrucción en la Franja de Gaza y amplían su control al desplazar la “línea amarilla” hacia el este de la ciudad de Gaza.

“Estos ataques forman parte de una política sistemática más amplia de asesinatos en masa y destrucción de las condiciones necesarias para la supervivencia y la estabilidad de la población palestina”, han señalado este sábado los investigadores de campo del Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR, por sus siglas en inglés), quienes han registrado un aumento significativo en el ataque deliberado a personas desplazadas que se refugian en tiendas de campaña improvisadas y viviendas dañadas, en el contexto de la continua expansión israelí mediante el avance de la “línea amarilla”


El PCHR ha afirmado que estas acciones indican la intención de Israel de consolidar una presencia militar a largo plazo y crear un entorno inhabitable diseñado para expulsar a los residentes palestinos de la Franja, al tiempo que las fuerzas israelíes continúan acelerando la destrucción de viviendas y bloques residenciales en Gaza.


El centro palestino ha documentado un aumento en la detonación de viviendas e infraestructuras dentro de la zona de la “línea amarilla”, que ahora abarca más del 60 por ciento de la Franja de Gaza, y ha señalado ataques en la ciudad que han causado múltiples muertos y heridos, así como otros ataques en Jan Yunis y el centro de la Franja que han dejado más víctimas civiles y destrucción de viviendas y refugios.

El PCHR destacó que “la zona restante de Gaza se ha reducido a menos del 30 por ciento del territorio, donde más de dos millones de palestinos viven hacinados en condiciones humanitarias catastróficas, sin zonas seguras y dependiendo en gran medida de tiendas de campaña como refugio”.



Estos desarrollos son coherentes con declaraciones oficiales israelíes que confirman planes para permanecer en la Franja de Gaza y mantener una amplia zona de seguridad, además de la posibilidad de establecer asentamientos en el norte de la Franja en el futuro.

“Estas declaraciones israelíes indican un vínculo directo entre las operaciones actuales sobre el terreno y las políticas destinadas a crear cambios demográficos y territoriales permanentes, incluida la anexión de tierras y la prohibición de que los residentes desplazados regresen a sus zonas”, dijo el PCHR.

El PCHR ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que adopte medidas urgentes para detener los ataques contra civiles, garantizar la rendición de cuentas de los responsables ante los mecanismos judiciales internacionales, adoptar medidas eficaces para garantizar la protección de la población civil y poner fin al crimen de genocidio que continúa desde hace 32 meses en la Franja de Gaza.

Los ataques por parte de las fuerzas del régimen de Tel Aviv, los puestos de control militares y la impunidad generalizada están haciendo que la vida cotidiana sea cada vez más insoportable para los palestinos.

Estos ataques se producen en medio de la continua violencia israelí en la región, donde las cifras de víctimas de la guerra de genocidio desde el inicio de la ofensiva el 7 de octubre de 2023 han ascendido a 72 993 muertos y 173 230 heridos.


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Miles de personas sepultadas bajo los escombros de Gaza podrían no ser identificadas jamás: Cruz Roja

Palestinos inspeccionan los escombros de la mezquita Yassin, destruida tras ser alcanzada por un ataque aéreo israelí en el campamento de refugiados de Shati, en la ciudad de Gaza, Franja de Gaza. (Foto de archivo de AP)

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha advertido que miles de palestinos que se cree que están enterrados bajo los escombros de Gaza podrían no ser identificados jamás.

Pat Griffiths, portavoz de la Cruz Roja en la Jerusalén ocupada, afirmó que las operaciones de rescate y recuperación siguen siendo lentas, mientras que el paso del tiempo aumenta la probabilidad de que los restos humanos se deterioren hasta quedar irreconocibles.

"No cabe duda de que pronto podría resultar difícil identificar estos cuerpos", declaró el portavoz, según recoge The Guardian.

También señaló que los esfuerzos de recuperación siguen enfrentándose a importantes obstáculos.

Cuanto más tiempo se tarde en recuperar los restos humanos, más difícil será identificarlos. Cuanto más tiempo permanezcan los fallecidos bajo los escombros, mayor será la probabilidad de que se encuentren en avanzado estado de descomposición —incluso esqueletizados— cuando finalmente sean recuperados.

"Los expertos forenses pierden el acceso a pruebas circunstanciales que podrían utilizarse para corroborar su identidad", añadió.

Los palestinos han comenzado a buscar entre los aproximadamente 61 millones de toneladas de escombros acumulados durante la guerra genocida israelí en el territorio bloqueado.

Los responsables sanitarios de la zona asediada estiman que al menos 10.000 personas permanecen sepultadas bajo los escombros, mientras que algunos expertos afirman que la cifra podría ascender a 14.000.

El periódico británico informó de que los equipos de rescate han recurrido en gran medida a herramientas básicas, como palas, picos, carretillas, rastrillos y azadas, así como a sus propias manos, para recuperar los restos.

Las reiteradas solicitudes para permitir la entrada de excavadoras y otra maquinaria pesada necesaria para acelerar las labores de recuperación no han recibido la aprobación del régimen israelí.

"Los equipos de búsqueda y recuperación necesitan acceso a todos los lugares donde se cree que se encuentran restos humanos", dijo Griffiths.

Sabemos que gran parte de esta maquinaria y equipo sigue siendo prácticamente imposible de introducir en Gaza en estos momentos. Por ello, mantenemos nuestro llamamiento, que forma parte de nuestro diálogo directo y continuo con las autoridades pertinentes, para que se permita la entrada de estos artículos y equipos a Gaza.

La Cruz Roja afirmó que las demoras prolongadas podrían perjudicar los futuros esfuerzos de identificación, ya que las condiciones ambientales, el desplazamiento de los restos y la pérdida de pertenencias personales pueden borrar pruebas forenses cruciales.

"Comprendemos la magnitud de la tarea y lo que está en juego. Miles de familias siguen buscando respuestas de esta manera. Eso es lo que está en juego: su derecho a conocer el destino de sus seres queridos", dijo Griffiths.

El número acumulado de muertos desde el comienzo de la guerra genocida de Israel en Gaza en octubre de 2023 ha alcanzado ya los 72.993 mártires, con 173.230 heridos.



Un estudio anterior realizado por un importante centro de investigación demográfica había demostrado que el número de palestinos muertos como resultado de la campaña militar genocida de Israel en la asediada Franja de Gaza podría ser considerablemente mayor de lo estimado inicialmente.

Los cálculos de los investigadores del Instituto Max Planck revelaron que el número de muertos o asesinatos en la Franja de Gaza durante los dos primeros años de la guerra osciló entre 99.997 y 125.915. Su estimación media se sitúa en 112.069.




Tres palestinos, entre ellos un niño, murieron en los intensos ataques israelíes contra Gaza.

Los cuerpos de las víctimas mortales de los ataques aéreos israelíes nocturnos en la Franja de Gaza son trasladados en camillas al Hospital Árabe Ahli, en la ciudad de Gaza, antes de su entierro el 18 de marzo de 2025. (AFP)

Al menos tres palestinos, entre ellos un niño de 13 años, murieron como mártires mientras las fuerzas de ocupación israelíes continuaban sus agresivos ataques y demoliciones en toda la asediada Franja de Gaza.

Fuentes médicas y locales palestinas confirmaron que los últimos mártires cayeron la madrugada del domingo en distintos ataques israelíes en todo el territorio bloqueado.

Una fuente médica del Hospital Nasser en Khan Yunis informó del martirio de Amir Imad al-Bashiti, de 13 años, quien sucumbió a las heridas tras ser baleado por las fuerzas israelíes en el área de Batn al-Samin, al sur de la ciudad.

En un ataque separado al este de Khan Yunis, Zaki Muhammad al-Qara, de 30 años, murió como mártir y otro palestino resultó herido después de que las fuerzas de ocupación abrieran fuego cerca de la rotonda de Bani Suheila.

Fuentes locales también informaron del martirio de Mohammed Ramzi Abu Hasira, de 39 años, quien fue atacado por un dron cuadricóptero israelí cerca del cruce de Saraya, en el centro de la ciudad de Gaza.

El Centro de Información Palestino informó que Abu Hasira sufrió una herida de bala en el abdomen.

Mientras tanto, las fuerzas de ocupación israelíes llevaron a cabo demoliciones sistemáticas en varias zonas del norte de Gaza.

Fuentes locales informaron de potentes explosiones que destruyeron viviendas y edificios civiles al este de Jabaliya y cerca de Tel al-Zaatar.

El ejército de ocupación también arrasó edificios en la zona oriental del barrio de Al-Tuffah, al este de la ciudad de Gaza.

Al mismo tiempo, buques de guerra israelíes abrieron fuego hacia la costa de la ciudad de Gaza mientras lanzaban bengalas de iluminación sobre la zona.

Las fuerzas de ocupación también abrieron fuego intenso al norte de Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza.

Estos últimos asesinatos se producen en medio de las continuas violaciones israelíes del acuerdo de alto el fuego que entró en vigor en octubre de 2025.



El sábado, el Ministerio de Salud palestino informó que los ataques israelíes y las violaciones del alto el fuego desde el 11 de octubre de 2025 han causado la muerte de 983 palestinos y herido a otros 3.122.

El número acumulado de muertos desde el comienzo de la guerra genocida de Israel en Gaza en octubre de 2023 ha alcanzado ya los 72.993 mártires, con 173.230 heridos.

A pesar del alto el fuego, la campaña genocida israelí persiste mediante continuos ataques, tiroteos, demoliciones y acciones agresivas en diversas partes de la Franja de Gaza.

El Eje de la Resistencia y el firme pueblo palestino se mantienen resueltos ante esta agresión.




El régimen israelí asesina a un prisionero palestino tras 24 años de brutales torturas en la prisión de Gilboa.


El preso palestino Imad Rajeh Sarhan

El preso palestino Imad Rajeh Sarhan ha sido martirizado en cautiverio israelí tras soportar 24 años de brutales torturas y negligencia médica deliberada a manos del régimen de Tel Aviv.

Imad Rajeh Sarhan, de 47 años, secuestrado por fuerzas sionistas en su casa cuando aún era joven, murió el domingo en la tristemente célebre prisión de alta seguridad de Gilboa.

En un comunicado conjunto, la Comisión Palestina de Asuntos de Detenidos y la Sociedad de Prisioneros Palestinos revelaron que Sarhan sufrió interrogatorios prolongados y severos, tortura sistemática y negligencia médica deliberada, particularmente en los primeros años de su detención.

Las condiciones inhumanas le causaron daños permanentes y graves a su salud, que se fue deteriorando progresivamente durante los muchos años que pasó en prisiones sionistas, incluyendo repetidos períodos de aislamiento.

El prolongado encarcelamiento, sumado a la tortura implacable y la negligencia médica sistemática, provocó que el prisionero sufriera de cardiopatía crónica, complicaciones arteriales y venosas, e hipertensión arterial grave.

Durante el último año, Sarhan se vio obligado a usar una silla de ruedas debido al rápido deterioro de su salud. Sin embargo, la administración penitenciaria continuó sometiéndolo a condiciones duras y degradantes.

El domingo, las autoridades israelíes informaron a la familia de Sarhan que este había fallecido de un ataque al corazón el sábado, sin proporcionar más detalles sobre las circunstancias de su martirio ni sobre su estado de salud previo al mismo.



La Comisión Palestina de Asuntos de Detenidos y la Sociedad de Prisioneros Palestinos responsabilizaron plenamente a las brutales autoridades de ocupación sionistas del martirio del prisionero palestino.

Sarhan, originario del barrio musulmán de Wadi Nisnas en Haifa, cumplía una condena a cadena perpetua más diez años adicionales.

Cientos de palestinos han sido martirizados en cárceles israelíes.

En junio de 2026, el número de prisioneros palestinos en manos del régimen sionista superaba los 9.400, de los cuales 3.324 se encontraban bajo detención administrativa ilegal y 1.316 estaban clasificados por el régimen como los llamados "combatientes ilegales".






sábado, 6 de junio de 2026

Irán al presidente del Líbano: Salve a su país de su verdadero enemigo


El canciller de Irán ha replicado las retóricas del presidente libanés, Joseph Aoun, quien acusó a Teherán de usar al Líbano como moneda de cambio en negociaciones con EE.UU.

En una nota publicada este sábado en su cuenta en X, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi, ha puesto en tela de juicio los comentarios que Aoun hizo el viernes en una entrevista con la cadena estadounidense CNN sobre una tregua que su gobierno busca alcanzar con Israel para poner fin a una guerra que devasta al Líbano desde 1948.

En sus comentarios, Aoun acusó a Irán de utilizar a su país como una moneda de cambio en el conflicto con Estados Unidos e Israel.

Araqchi ha rechazado dicha imputación, recordándole al presidente del Líbano la ocupación y las agresiones que el régimen israelí sigue llevando a cabo contra el país árabe.

“Por las declaraciones del señor Aoun, uno pensaría que es Irán quien ha ocupado una quinta parte del Líbano, ha desplazado a una cuarta parte de los libaneses y está bombardeando su país a diario”, ha denunciado.

El canciller iraní ha remarcado que, si el Líbano hubiera sido una simple moneda de cambio para Irán, el acuerdo con EE.UU. se habría cerrado hace mucho tiempo.

“Señor presidente, salve al Líbano de su verdadero enemigo”, ha aconsejado Araqchi al titular libanés.

Seyed Abbas Araghchi

@araghchi

Traducido del inglés

Basado en los comentarios del señor Aoun, uno pensaría que es Irán quien ha ocupado 1/5 de Líbano, desplazado a 1/4 de los libaneses y bombardeado su país de manera diaria. 

Si Líbano hubiera sido una carta de negociación para Irán, habríamos llegado a un acuerdo hace mucho tiempo. 

Salve a Líbano de su verdadero enemigo, señor Presidente.

CNN
@CNN

Traducido del inglés
En una entrevista exclusiva con CNN, el presidente libanés Joseph Aoun le dice a Christiane Amanpour de CNN su mensaje al IRGC e Irán. 

https://cnn.it/43M4QHs



Aoun, respaldado por Estados Unidos, ha instruido a su gobierno para que negocie acuerdos de alto el fuego directos con su antiguo adversario, Israel; una medida sin precedentes de un gobierno libanés.

El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el miércoles que Israel y el Líbano reafirmaron que no albergan intenciones hostiles el uno hacia el otro y se comprometieron a continuar las negociaciones directas para fomentar la confianza, resolver todas las cuestiones pendientes y trabajar hacia un acuerdo integral entre ambas partes.

El último entendimiento surgió a pesar de la violencia persistente, incluidos ataques israelíes que, según informes, causaron la muerte de al menos nueve personas en el sur del Líbano en la misma jornada.

El Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá) no ha sido parte de las conversaciones y sostiene que no acatará ningún acuerdo que menoscabe la soberanía libanesa y beneficie al régimen israelí, y sigue rechazando cualquier desarme sin la retirada israelí del territorio libanés.


Israel, que ha ocupado decenas de aldeas en el sur del Líbano para expulsar a las fuerzas de Hezbolá, ha condicionado su retirada del Líbano a que la Resistencia libanesa deponga las armas, y pese a la tregua, oredenó a su ejército bombardear las afueras de Beirut (la capital) mientras continúa además con sus incursiones en el sur, donde ordenó el viernes al pueblo libanés evacuar nueve localidades.


En respuesta a las agresiones israelíes, Irán amenazó al régimen sionista con represalias y a Estados Unidos con la suspensión de las negociaciones para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra lanzada a finales de febrero por Washington y el régimen israelí, lo que obligó a Washington a presionar a Israel para que se retroceda de la ofensiva contra Beirut.


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HAMAS: Masacre en Gaza prueba que Israel quiere destruir la tregua


HAMAS repudió la masacre de palestinos perpetrada por Israel y la consideró una evidencia de que el régimen sionista intenta socavar cualquier paso hacia la paz.

En un comunicado compartido en Telegram, el portavoz del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), Hazem Qasem, denunció que el régimen de Tel Aviv “cometió una horrible masacre contra niños y mujeres... en una escalada continua de su guerra de exterminio contra la población civil”.

Qasem hacía referencia a un ataque israelí con dron que impactó el sábado contra una tienda de campaña en un campo de desplazados conocido como Yawazat y ubicado en la zona oeste de ciudad de Gaza, que acabó con la vida de siete personas, entre ellas cuatro miembros de una misma familia —incluyendo a dos mujeres y una niña—, y dejó más de quince heridos.


Esa misma jornada, fuentes médicas del hospital gazatí de Al Shifa informaron que un ataque con un dron cuadróptero israelí en el sudeste del barrio de Zeitun (centro de la Franja) acabó con la vida de una persona e hirió a dos más.

Además, las fuerzas israelíes mataron a otro gazatí en un ataque dirigido a la casa de su familia en la calle de Al Zaini, en el centro de la localidad sureña de Jan Yunis, en el que además resultaron heridas varias personas.

Estos ataques se produjeron mientras los mediadores reanudaron las conversaciones en El Cairo, la capital egipcia, con el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), y otras facciones palestinas para salvaguardar el débil acuerdo de alto el fuego.

Repecto a las conversaciones, el vocero de HAMAS manifestó que “las masacres perpetradas por la ocupación en Gaza coinciden con el inicio de las reuniones en El Cairo para debatir la aplicación del acuerdo de alto el fuego, lo que confirma que la ocupación está trabajando para socavar y destruir el acuerdo” y pidió a los países mediadores que ejerzan presión sobre Israel.

Qasem afirmó que las conversaciones se centrarían en la implementación por parte de Israel de la primera fase y en alcanzar un consenso para avanzar hacia la segunda fase.

Añadió que HAMAS también debatiría cómo “detener los repetidos ataques israelíes contra la Franja de Gaza y establecer mecanismos adecuados para entrar en la segunda fase del acuerdo”




El proceso de paz, basado en el ‘Plan de paz para Gaza’ del presidente estadounidense Donald Trump, se encuentra estancado y, aunque se consumó en la primera fase el intercambio de israelíes retenidos en Haza por presos palestinos, la segunda fase del acuerdo, que incluye una retirada gradual del ejército israelí y el desarme de HAMAS, lleva meses estancada. Las negociaciones indirectas mediadas por Egipto y Catar no han logrado resolverlo, en medio de un contexto regional tensionado.


El alto el fuego cumple este viernes ocho meses de vigencia, marcado por constantes violaciones que han causado la muerte de cerca de 950 gazatíes en ataques israelíes, la expansión del control territorial de Israel y el estancamiento de las condiciones de vida de la población. Desde la entrada en vigor de la tregua el 11 de octubre de 2025, el total de fallecidos desde el inicio de la ofensiva en octubre de 2023 asciende a aproximadamente 73 000, con más de 173 000 heridos.


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