sábado, 27 de junio de 2026

La ética médica y el genocidio en Gaza: un análisis deontológico


Las implicaciones éticas de la medicina en situaciones de genocidio, como en Gaza Palestina, han sido profundas y brutales.

Por Dra Teresa Chomali Kokaly

Las implicaciones éticas de la medicina en situaciones de genocidio, como en Gaza Palestina, han sido profundas y brutales, pues los principios éticos fundamentales —como la no maleficencia, la justicia, la autonomía y la dignidad humana— se han visto gravemente comprometidos debido a la magnitud de la violencia, la destrucción de infraestructura sanitaria y la crisis humanitaria en curso. Lo anterior ha generado contextos de violencia masiva y violaciones a los derechos humanos.

En Gaza, todos estos principios se han vulnerado de manera sistemática, por lo que, cumplir con la ética médica se vuelve una tarea heroica y muchas veces, inalcanzable. La muerte de médicos, enfermeras y paramédicos, así como la destrucción de hospitales no sólo vulnera el principio de protección sanitaria, sino que esta pérdida de vidas destruye la capacidad de atender a miles de civiles.

Se analiza desde una perspectiva ética, histórica y profesional cómo la medicina se enfrenta a contextos de violencia masiva y violaciones de derechos humanos. La situación en Gaza ejemplifica estos desafíos, donde los profesionales sanitarios deben actuar obligadamente al margen de ellos por haberse convertido en víctimas de las situaciones que los han privado de aquellos mínimos éticos a los cuales se deben.

Este ensayo se ha elaborado recopilando referencias publicadas entra 2023 y 2025 en español e inglés con ayuda de la plataforma de Google academic, scispace y openevidence. Se priorizan artículos académicos, informes de organismos internacionales (OMS, OCHA, MÉDICOS SIN FRONTERAS, UNRWA), declaraciones de asociaciones médicas, análisis bioéticos y reportes periodísticos que documentan la situación en Gaza, la destrucción de la infraestructura sanitaria, la neutralidad médica en conflictos armados y la responsabilidad ética y legal de los profesionales de la salud frente a crímenes de guerra y genocidio.

Ética médica y bioética en contextos de paz y de guerra

En todo el mundo, los profesionales de la salud juramentan para convertirse en médicos de acuerdo con códigos y principios éticos que fueron elaborados para proteger la vida, aliviar el sufrimiento, actuar con justicia y respetar la dignidad humana en circunstancias normales. La ética es el concepto central que garantiza que la medicina siga siendo una fuerza del bien, concebida y dispensada en un marco humanitario para proteger los intereses de las personas vulnerables, de los enfermos y los heridos.

Históricamente, la elaboración de normas éticas ha sido progresiva. Las primeras normas determinadas en el ámbito de la asistencia de salud, como el juramento hipocrático o la plegaria de Maimónides, establecen una lista de los actos aceptables o inaceptables por parte de un médico en cuanto a principios como la beneficencia, la no maleficencia, la autonomía y la justicia. Una gran parte de los códigos más modernos derivan de esos códigos. La Declaración de Ginebra, adoptada en septiembre de 1948, revisada en mayo de 2006, el Código Internacional de Ética Médica de la Asociación Médica Mundial AMM, adoptado en octubre de 1949, revisado en octubre de 2006 vinculado a ella, son códigos generales que contemplan la labor de los profesionales de la salud en todas las circunstancias. Ninguno de esos textos establece una diferencia respecto del tiempo de guerra o del trabajo en un conflicto armado, ni indica que los principios y las normas éticas cambian en función de las circunstancias.

En tiempo de guerra, las decisiones que el médico debe tomar difieren, a veces incluso de manera radical, de aquellas que podría tomar en tiempo de paz, a raíz de las amenazas y las circunstancias particulares del conflicto. Los tres principios éticos humanitarios inalterables bajo estas circunstancias son: humanidad, imparcialidad y neutralidad. Estos tres pilares constituyen la base fundamental de diversas regulaciones, tanto nacionales como internacionales. Neutralidad e imparcialidad no son sinónimos y, a menudo, se aplican de forma deficiente, lo que conlleva una pérdida de fe en la humanidad. Neutralidad significa ganar confianza manteniéndose al margen de ideologías políticas, religiosas, raciales o de otro tipo. Por otro lado, imparcialidad significa que las circunstancias pueden variar para cada persona en diferentes conflictos, pero los derechos son los mismos para todos los seres humanos.

En 1948 se dictó el Código de Nüremberg luego de los históricos juicios de Nüremberg (1945-1946) que establecieron precedentes en la ética médica y legal sobre crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, incluyendo experimentación médica no consentida. En diciembre de 1946, un tribunal militar americano inició procedimientos militares contra 23 médicos alemanes y administradores por su participación voluntaria en crímenes de guerra. Durante la Segunda Guerra Mundial, los médicos alemanes condujeron experimentos pseudocientíficos de extrema crueldad, utilizando obviamente sin el consentimiento, miles de prisioneros de los campos de concentración. Un ejemplo sobresaliente de la violación de toda ética fue la experimentación médica en humanos, en los campos de exterminio nazi, descrita una de ellas, en el New England Journal of Medicine en su edición de mayo 17 de 1990: “Nazi Science – The Dachau Hypothermia Experiments”. Después de 140 días de juicio, en Julio de 1947, 16 fueron encontrados culpables y siete fueron sentenciados a la horca. Desde allí que se subraya la importancia del consentimiento informado y la protección de los sujetos.

La Declaración de Helsinki de 1964, revisada en 1975 y adoptada por la Asociación Médica Mundial, establece recomendaciones para guiar la investigación en seres humanos. La declaración de Tokio en 1975 enuncia las normas directivas para médicos con respecto a la tortura y otros tratos crueles inhumanos o degradantes o castigos impuestos sobre personas detenidas o encarceladas.

La Convención de Ginebra (1949) y Protocolos Adicionales establecieron las normas internacionales para la protección de civiles y personal médico en conflictos armados: Prohíben ataques contra hospitales y personal sanitario.

El Estatuto de Roma (1998) celebrado cincuenta años después de los juicios de Nuremberg, permitió a la Comunidad internacional crear un Tribunal Penal Internacional (ICC) permanente. La dramática votación de Roma del día 17 de julio de 1998, que se prolongó hasta altas horas de la noche, aprobó por una abrumadora mayoría el Estatuto para la creación de un ICC por 120 votos a favor y 7 en contra, con 21 abstenciones. Esta votación supuso un gran avance histórico y la conclusión inequívoca de la voluntad de frenar decididamente la impunidad de graves violaciones de Derechos Humanos, vale decir, juzgar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio. Incluye violaciones graves a la ética médica en contextos de conflicto.

El marco legal internacional vigente aplicable lo constituyen los Derechos Humanos Internacionales, cuyos Instrumentos como la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos garantizan el derecho a la salud y la vida y regulan la conducta en conflictos armados para proteger a personas que no participan en las hostilidades. Incluye la protección del personal médico y la infraestructura sanitaria. La Declaración Universal de Derechos Humanos fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948. Para darle fuerza legal y moral a la Declaración, la Asamblea General aprobó en 1966 el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. El artículo 7 del Pacto establece que "Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. En particular, nadie será sometido sin su libre consentimiento a experimentos médicos o científicos". Justamente, a través de esta declaración, la sociedad expresa el valor humano fundamental considerado para guiar toda investigación en seres humanos: la protección de los derechos y bienestar de todos los sujetos humanos en la experimentación científica.

El genocidio en Gaza: contexto y consecuencias sanitarias

En el marco del actual e imperfecto derecho internacional, la situación en Gaza desde antes del año 1948, se puede narrar como una larga historia de violaciones de normativas jurídicas, desde la Carta de Naciones Unidas, y su mandato de solución pacífica de los conflictos, a las normas de la guerra, el llamado derecho internacional humanitario; desde los tratados internacionales, los acuerdos a los que las partes se obligan y que las partes violan, a las resoluciones de la ONU o a las órdenes y dictámenes de los tribunales de justicia.

En especial y desde octubre de 2023, la Franja de Gaza ha sido escenario de una ofensiva militar y actos prohibidos que han resultado en la muerte violenta de decenas de miles de civiles, incluidos miles de niños, con la destrucción de hospitales, clínicas y centros de atención primaria según la Convención sobre el Genocidio y lo ha hecho con la intención específica de destruir a la población palestina de Gaza. Así lo reconoce el informe de Amnistía Internacional, centrado en tres de los cinco actos prohibidos por la Convención que Israel ha cometido: la matanza de miembros de la población palestina de Gaza, la lesión grave a su integridad física o mental y el sometimiento intencional a condiciones de existencia que habrían de acarrear su destrucción física.

La Organización Mundial de la Salud confirma que prácticamente todos los hospitales palestinos han sido objeto de ataques. De ahí que los sanitarios sean testigos y narradores de una realidad impensable en un mundo civilizado, portavoces de denuncia de un Israel sin límites.

Este patrón general de conducta de Israel en Gaza, al que hay que añadir las declaraciones de funcionarios israelíes de alto nivel que exhiben intenciones genocidas y una creciente retórica deshumanizadora y racista contra palestinos, sumado a un contexto de apartheid y una ocupación ilegal, proporcionan evidencia de la intención genocida de Israel.

Israel trata a la población palestina de Gaza como un grupo infrahumano que no merece derechos humanos ni dignidad, demostrando así su intención de causar su destrucción física, su ofensiva durante más de 27 meses, ha incluido masacres, tanto directas como mediante la creación de condiciones inhabitables, graves daños físicos o mentales a toda la población, la destrucción de infraestructuras básicas en toda la Franja y el desplazamiento forzoso a gran escala, añadiendo la limpieza étnica a la lista de objetivos oficiales de guerra “, resume el reporte de B’Tselem, bajo el título de “Nuestro genocidio”.

“Esto se ve agravado por las detenciones masivas y los abusos contra palestinos en cárceles israelíes, que se han convertido en campos de tortura, y por la destrucción del tejido social de Gaza, incluyendo la destrucción deliberada de campos de refugiados, instituciones educativas, culturales y de organismos de socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina”, campaña que constituye un ataque a la propia identidad palestina.

La ocupación ilegal y el control de Gaza por parte del ejército de Israel infligen consecuencias fatales para la vida y la salud de la población, como es tristemente notorio. Ello es, sin duda, un asunto inherente a la ética de la salud pública, y como tal ha sido denunciado. Todos los conflictos bélicos —y no son pocos los que tienen lugar en nuestro mundo actualmente— atañen a la salud de la población y por ello es imprescindible analizarlos desde ese prisma.

La destrucción de la infraestructura sanitaria ha provocado el colapso del sistema de salud, impidiendo el acceso a atención médica básica, medicamentos esenciales y servicios de emergencia. Esta situación ha exacerbado la morbilidad y mortalidad, especialmente entre los grupos más vulnerables. Asimismo, se denuncia que la devastación en curso implica no solo un genocidio, sino también fenómenos de epistemicidio, culturicidio y ecocidio, al destruir las condiciones materiales y simbólicas de vida de un pueblo. La pieza apela a la responsabilidad de la comunidad académica, sanitaria y científica, invitando a una implicación activa frente a esta catástrofe humanitaria. En el caso de Gaza, la situación es especialmente dramática. Lo es desde hace años, empezando por el colapso del sistema sanitario. Los informes de entidades como la Organización Mundial de la Salud, UNICEF, Médicos sin Fronteras, OXFAM o la Federación Mundial de Asociaciones de Salud Pública confirman lo que está ocurriendo en la franja de Gaza: destrucción intencionada y sistemática del sistema de salud, epidemias, hambruna, torturas, crímenes contra la Humanidad y todo tipo de atrocidades que nos permiten calificar la situación como genocidio, pero también epistemicidio, escolasticidio, culturicidio, ecocidio, infanticidio o femigenocidio. En ese tenor, el profesor Hanafi sostiene que lo que ocurre en Israel y Palestina sólo puede clasificarse como un espaciocidio; neologismo de su autoría, al que distingue del genocidio porque la memoria de las víctimas palestinas de la Nakba se define por la pérdida del territorio. En ese sentido, la política de las sucesivas administraciones israelíes ha consistido en negar la existencia de la población palestina, declarando irresponsablemente que el territorio estaba despoblado; (“un pueblo sin tierra, para una tierra sin pueblo”, reza el lema del sionismo hegemónico, como bien menciona el profesor Hanafi), y en negar la porción del espacio que es necesaria para que la población palestina tenga una vida independiente, con lo cual los asentamientos judíos ilegales han conformado una política de destrucción del espacio que se ha convertido en sistema y dogma gubernamental de la derecha israelí. En consecuencia, desde el punto de vista de Hanafi, el estado de Israel pone en marcha un espaciocidio: una destrucción sistemática de las condiciones de vida de la población palestina.

Esta horrenda escala de asesinatos y destrucción debe servir de llamada de atención para todo el mundo y conducir a un cambio drástico en el papel que debe jugar la comunidad internacional. (Amnistía Internacional)

Hay que afirmar que simplemente no se trata de un problema de “salud pública” ya que esto puede resultar, incluso, baladí, porque estamos hablando de un genocidio donde el todo, cualquier forma de vida o cultura, se ven amenazados y aniquilados.

Si bien el desarraigo étnico de los palestinos es ampliamente reconocido como es el caso de la negación de la existencia de los palestinos por parte de muchos dirigentes israelíes desde Golda Meir, no hay mucho que lamentar al respecto. La narrativa fundacional de Israel como un Estado para los judíos sólo hizo de “la existencia de una mayoría árabe… un impedimento a ser eliminado”. Esto implicó muchas ironías, incluidas demandas persistentes de reconocimiento de Israel como un Estado exclusivamente judío por parte de la no reconocida (supuestamente inexistente) “nación palestina”.

Incluso antes del ataque actual, Gaza se había convertido en un “infierno en la tierra” como resultado de un asedio prolongado (desde 2007) y tres devastadoras guerras israelíes. Este último ataque no parece casualmente genocida. Las más de 90.000 víctimas (muertos, desaparecidos y heridos) y los dos millones de desplazados no parecen "daños colaterales".

La destrucción inicial y especialmente intencionada de hospitales es, de hecho, un ataque frontal a principios humanitarios fundamentales; nos estamos refiriendo, sobre todo, al principio fundamental en ética del “primun non nocere”, que se ha visto perversamente sustituido por el “primun nocere”, es decir, “primero dañar”, a tenor del tipo de política del gabinete de Netanyahu de dejar morir por inanición y no permitir la entrada de ayuda humanitaria.

La falta de insumos de anestesia, antibióticos, combustibles, agua, materiales quirúrgicos obliga a los equipos médicos a realizar cirugías de urgencia en recintos destruidos por las bombas o en bombardeo constante, rodeados militarmente, sin anestesia, sin analgesia bajo una fuerte carga moral, priorizando vidas con mayor probabilidad de sobrevida en desmedro de tener que abandonar involuntariamente a pacientes que en condiciones normales, podrían salvarse. Junto con ello, los profesionales sanitarios deben permanecer en hospitales bajo ataques para salvar vidas, a veces obligados a evacuar para salvar sus vidas y la de sus familias. También, se han visto obligados a documentar y registrar lesiones compatibles con armas prohibidas por el derecho internacional ya que esto forma parte de su deber ético y profesional.

Fácilmente identificables son los principios esenciales trasgredidos:

1. El Principio de la No maleficencia se ha violado directamente mediante la destrucción de hospitales, ambulancias y clínicas, así como los ataques mortales a personal médico; contradicen el principio de “no hacer daño”, dejando a miles sin acceso a atención médica básica.

2. El Principio de Justicia o Inequidad en el acceso a la salud se ha visto obstruido por el bloqueo y los ataques que impiden hasta el día de hoy la entrada de suministros médicos, generando una distribución injusta de recursos sanitarios y serias dudas sobre la equidad en la protección de la vida.

3. Principio de Autonomía: El desplazamiento forzado, el confinamiento y la falta de acceso a información médica impiden que las personas ejerzan su autonomía sobre su salud y bienestar. Pacientes no pueden elegir tratamientos ni acceder a mínimos éticos debido al colapso del sistema de salud.

4. Dignidad humana y Deshumanización: El trato a civiles como objetivos militares y la exposición prolongada al trauma y la violencia atentan contra la dignidad inherente de cada ser humano. Todo documentado en informes en la ONU, organizaciones de Derechos Humanos y en la Corte Penal Internacional.

5. Principio de Beneficencia: La imposibilidad de actuar en beneficio del paciente ha enfrentado a los profesionales de la salud a condiciones extremas, que les impiden brindar atención adecuada, lo que frustra su deber de ayudar. Médicos que han tenido que operar sin anestesia o rechazar pacientes por falta de camas o suministros.

6. Neutralidad médica en crisis: Aunque la ética médica promueve la neutralidad, en Gaza muchos profesionales han sentido la obligación moral de denunciar públicamente las violaciones a los derechos humanos.

7. Responsabilidad internacional: La comunidad médica global enfrenta el dilema de cómo actuar ante un genocidio en curso sin comprometer su seguridad ni su neutralidad profesional.

La ocupación ilegal de Gaza por Israel es, en definitiva, un conflicto entre el respeto y la protección de los derechos humanos, de un lado, y los intereses económicos de distintos actores empresariales y financieros, del otro lado. En junio de 2025, el informe del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas señalaba qué corporaciones internacionales y empresas se han estado lucrando con la economía de la ocupación y, ahora, con la economía del genocidio. El desplazamiento, la desposesión y la limpieza étnica del pueblo palestino son rentables para compañías de distintos países —muchas de Estados Unidos, algunas españolas— y entidades financieras. Para que rindan cuenta de todo ello y sean sancionadas, es crucial la presión que ejerza la sociedad civil internacional. (F. Albanese)

El abordaje de este tipo de situaciones puede plantearse conforme a seis grandes principios, (1) Salud justa, distribución equitativa de beneficios y cargas relacionadas con la salud; ello implica también una especial responsabilidad con las poblaciones más vulnerables a los impactos adversos en la salud. (2) Rendición de cuentas por parte de los contendientes respecto a los efectos de la guerra en la población civil, responsabilidad que se extiende a la comunidad internacional. (3) Vidas dignas, lo que supone dar pasos razonables para asegurar que las poblaciones en zona de guerra puedan desarrollar vidas dignificadas, basadas en sus capacidades centrales, tal como las propone la filósofa M. Nussbaum. (4) Sostenibilidad de la salud pública, un requisito de mantenimiento de la capacidad de asegurar la salud para las poblaciones que reciben el impacto de la guerra, tanto durante como después de ella (algo que es especialmente desafiante cuando la guerra es asimétrica). (5) Limitación de los efectos dañinos de la guerra sobre los no combatientes. (6) Maximización de la salud pública, que exige realizar un análisis de consecuencias de la guerra en términos de salud pública, evaluando alternativas eficaces para la protección de los derechos humanos y de la equidad.

¿Qué podemos y qué debemos hacer, en definitiva? El silencio y la inacción no son una opción. La neutralidad, siquiera tácita por omisión, es una forma de complicidad. Siempre lo fue. En septiembre de 2025 ha insistido en ello la Federación Mundial de Asociaciones de Salud Pública, reclamando el alto el fuego, la protección de infraestructuras y personal sanitario, entre otras medidas. La salud pública ha de estar siempre basada en la equidad y la justicia. Se impone, además, la responsabilidad ineludible de proteger a la población ante crímenes de guerra, limpieza étnica y genocidio, imperativo que corresponde a toda la comunidad internacional en su conjunto, tal y como veíamos arriba.

Ante estos sucesos, es necesario elevar una reflexión conjunta y pública. Entre otros aspectos, nos preguntamos: ¿cómo actuar frente a este genocidio?, ¿trabajar en temas de ética nos hace más responsables?, ¿cómo posicionarnos como profesionales que investigamos en ética y en salud pública?, ¿debemos implicarnos en este asunto, sobre otros, en esta catástrofe humanitaria intolerable?

Este principio, como es lamentablemente visible, no se ha respetado en Gaza. A lo largo de dos años no han asumido esa responsabilidad directa quienes tenían la capacidad de intervenir o mediar para poner fin a la ocupación ilegal y el genocidio. Lo perpetrado en Gaza es, sin duda, un fracaso político y moral. Queda todavía la responsabilidad indirecta de proteger: corresponde ahora como antes a toda la sociedad civil, en todos los países. Desde 1998, perseguir y sancionar a quienes hayan perpetrado crímenes contra la Humanidad, apartheid y genocidio es responsabilidad propia del Tribunal Penal Internacional.

El conflicto bélico que todavía sacude a Gaza es una cuestión bioética, de salud pública y de valores humanos entre otros tantos rostros de la complejísima situación. Pese a las últimas novedades sobre el conflicto, su potencial resolución y las inmensas e irreparables pérdidas, aún permanecen sobre el tablero.

Deseamos manifestar, al fin, nuestro profundo y absoluto rechazo hacia el genocidio de que está siendo víctima el pueblo palestino y a las graves violaciones éticas y humanitarias La destrucción deliberada de hospitales y la imposibilidad de brindar atención médica constituyen violaciones graves a estos principios. Además, la instrumentalización de la medicina con fines militares o políticos por parte de los agresores vulnera el juramento hipocrático y los códigos deontológicos internacionales establecidos luego del término de la Segunda Guerra mundial en 1946

Queremos terminar con un homenaje y un canto de esperanza a través de la poesía. El primero, el homenaje, es para la joven poeta palestina Hiba Kamal Abu Nada (asesinada en Gaza en 2023 víctima de un bombardeo israelí) y en memoria de su novela El oxígeno no es para los muertos (2017), que acabó siendo horriblemente premonitoria.

Y el canto de esperanza lo entonamos de la mano del poeta palestino Marwan Makhoul, y sus versos que han llegado a ser proclama insigne en estos días oscuros:

“Para escribir una poesía que no sea política,

debo escuchar a los pájaros,

Pero para escuchar a los pájaros,

los bombardeos deben cesar”.

Conclusión

El genocidio en Gaza expone la fragilidad de los principios médicos frente a la violencia política y militar y representa una tragedia humanitaria y un desafío ético sin precedentes para la comunidad médica internacional. La ética médica no puede ser ajena al sufrimiento humano ni a las injusticias estructurales que lo perpetúan. En tiempos de guerra, el compromiso con la vida, la equidad y la justicia debe guiar la acción médica y bioética.

Los profesionales sanitarios tienen la responsabilidad ética de denunciar las violaciones a los derechos humanos y de actuar en defensa de la vida y la dignidad humana. Fundamental se impulse la búsqueda de acuerdos justos que conduzcan a una paz duradera, basada en las resoluciones de Naciones Unidas y los principios de la Paz Internacional.

Asimismo, la ética médica exige una postura activa frente a la injusticia. El silencio o la neutralidad ante el genocidio puede interpretarse como complicidad. Por ello, es imperativo que las instituciones médicas y los profesionales se posicionen claramente en defensa de la salud como derecho humano universal.

Referencias  
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viernes, 26 de junio de 2026

HAMAS denuncia plan de vaciado en Gaza; pide credibilidad a CCG y EEUU

HAMAS afirmó que la insistencia israelí sobre el desplazamiento de los palestinos de Gaza contradice el discurso de paz y pidió medidas concretas, no declaraciones.

Hazem Qassem, portavoz del Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS), advirtió este jueves que las propuestas de desplazamiento de la población de Gaza en medio de las operaciones militares y el asedio en curso generan preocupación sobre los objetivos más amplios que se persiguen sobre el terreno.

“En HAMAS consideramos que la celebración de reuniones de seguridad sionistas para debatir el futuro de los residentes de la Franja de Gaza y la reiteración de proyectos relacionados con su desplazamiento o la reconfiguración de la realidad demográfica en la Franja, representa un hecho extremadamente peligroso que refleja la existencia de tendencias que contradicen cualquier discurso de paz o estabilidad, así como el respeto a los acuerdos alcanzados bajo los auspicios de los mediadores”, declaró el vocero palestino.


Señaló que los continuos ataques aéreos, los asesinatos, el endurecimiento de las medidas de bloqueo y el deterioro de la crisis humanitaria refuerzan los temores de una política sistemática diseñada para empujar a los palestinos a una realidad coercitiva.

Esta política —afirmó Qassem— sirve a los proyectos de desplazamiento y amenaza la existencia palestina en su propia tierra.



HAMAS insta a EEUU y a Estados árabes a tomar medidas prácticas

Esta misma jornada, Qassem también se refirió a la declaración conjunta de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG, países árabes ribereños del Golfo Pérsico) y Estados Unidos en oposición al desplazamiento forzoso del pueblo de Gaza.

El vocero palestino afirmó que, si bien la declaración árabe-estadounidense constituye un paso positivo para hacer frente al proyecto de desplazamiento forzado impulsado por las corrientes de extrema derecha del régimen de ocupación israelí, “esta toma de posición necesita dar pasos prácticos para demostrar su seriedad y credibilidad”.

Qassem especificó que “estas medidas deben incluir ejercer presión sobre el régimen ocupante para detener la matanza diaria de civiles en Gaza, levantar el bloqueo opresivo impuesto sobre esta región y permitir la entrada sin condiciones de la ayuda humanitaria”.

Estados Unidos y los países del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico publicaron una declaración conjunta en la que se afirma que “nadie será forzado a abandonar Gaza, y quienes deseen salir serán libres de regresar”.

El funcionario palestino también recalcó la necesidad de fortalecer al Comité Nacional para que inicie sus actividades y garantice las condiciones mínimas para una vida digna para la población gazatí, indicando que la implementación de estas medidas es fundamental para fortalecer la estabilidad del pueblo palestino y frustrar los planes del enemigo de migrar forzosamente y desarraigar a la población de sus tierras.

Estos prounciamientos tienen lugar mientras que, tan solo un día antes, el 24 de junio, las fuerzas de ocupación israelíes continuaron violando el alto el fuego en toda la Franja de Gaza, llevando a cabo múltiples ataques que causaron la muerte de dos palestinos y dejaron 14 heridos en 24 horas.


Desde que entró en vigor el alto el fuego el 11 de octubre, 1029 palestinos han muerto y 3294 han resultado heridos, y se han recuperado 785 cadáveres. El número total de fallecidos desde el 7 de octubre de 2023 asciende a 73 041.


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Ali Al-Taher: Entre la santidad del santuario y la valentía del combatiente de la resistencia… La historia de una colina inquebrantable



A seiscientos metros sobre el nivel del mar, donde las colinas de Kfar Tebnit abrazan el horizonte de Nabatieh y sus aldeas circundantes, se encuentra la colina Ali al-Taher, o el Monte al-Turra, como se le conoce en las fuentes locales, guardián eterno de la memoria y la tierra. Esta colina nunca ha sido simplemente una ubicación geográfica estratégica; Durante siglos ha sido un faro de tranquilidad y un destino para las almas que buscan bendiciones en el santuario de Ali al-Taher, un hombre que vivió en la memoria de la montaña como símbolo de bondad y ascetismo. Su tumba, restaurada por Haj Ali Hilal y mencionada por el viajero Edward Robinson, permanece como testimonio de la profunda relación entre el hombre y la tierra.

Hoy, la colina ya no es solo un relato del pasado; ahora es testigo del renovado sueño sionista de ocuparla, en un intento por impulsar su proyecto del «Gran Israel». Como parte de este proyecto expansionista, el enemigo busca establecer nuevos puntos de apoyo para consolidar su control en medio de los feroces enfrentamientos actuales.

En la geografía del sur del Líbano, impregnada de historias, la colina de Ali al-Taher destaca como uno de los puntos estratégicos más peligrosos, una pesadilla diaria para la ocupación israelí. No se trata simplemente de una posición elevada, ni de una posición militar efímera, sino de un símbolo del desafío de la resistencia y testigo de las batallas a corta distancia que alteraron el equilibrio de la disuasión.


Ali al-Taher: De la ocupación al asalto al sitio de Dabsha y el comienzo de la caída de la leyenda

Tras la invasión del Líbano en 1982 y la retirada de las fuerzas de ocupación israelíes de la región de Nabatieh el 11 de abril de 1985, la ocupación estableció una base militar en el santuario de Ali al-Taher, además de su presencia en el castillo de Beaufort (Qalaat al-Shaqif). Este sitio estaba conectado con dos colinas estratégicas que dominaban Nabatieh, Kfar Rumman y Arab Salim, en la región de Iqlim al-Tuffah: la colina de Dabsha y la colina de Tahra, ubicadas al norte de la zona elevada.

Durante la ocupación, el santuario fue objeto de numerosos actos de vandalismo después de que el ejército israelí y sus colaboradores lo transformaron en un centro militar fortificado, con búnkeres y fortificaciones de hormigón y hierro. Desde este lugar, las fuerzas de ocupación llevaron a cabo repetidos ataques contra Nabatieh y sus alrededores, y su nombre quedó asociado a varios masacres contra civiles, en particular la masacre del autobús escolar del 21 de marzo de 1993, Día de la Madre, cuando un atentado con bomba tuvo como objetivo un autobús que transportaba estudiantes que regresaban de sus escuelas, lo que provocó la muerte y heridas a varios niños.

Ante este sistema militar interconectado, que incluía las posiciones de Ali al-Taher, al-Tuhrah y al-Dabsha, y que atacaba ciudades y aldeas del sur, la resistencia intensificó sus operaciones con el objetivo de agotar a las fuerzas de ocupación y debilitar su control sobre la región. En este contexto, el asalto a la posición de al-Dabsha el 29 de octubre de 1994 marcó un momento crucial en la historia de la resistencia en el sur del Líbano. 
A pesar de sus limitados recursos en comparación con las fortificaciones enemigas, los combatientes de la resistencia lograron llevar a cabo un importante ataque contra una de las posiciones más fortificadas de la región de Nabatieh, donde se encontraba estacionada una fuerza de la Brigada Givati. La operación es particularmente significativa porque fue la primera vez que la resistencia documentó el izado de su bandera sobre una posición militar israelí durante una batalla, una escena con importantes implicaciones militares, morales y mediáticas.


Un combatiente de la resistencia iza la bandera de la resistencia sobre el emplazamiento de Dabsha el 29 de octubre de 1994, en la primera escena documentada de la colocación de la bandera de la resistencia en un emplazamiento militar enemigo israelí dentro de la Franja ocupada. (Medios Militares de Hezbolá)

La posición de Dabsha formaba parte de una roja defensiva integrada, apoyada y vigilada por las posiciones de Al-Tuhra y Ali al-Taher. Sin embargo, los combatientes de la resistencia lograron alcanzar la posición, izar su bandera sobre uno de sus búnkeres, colocar artefactos explosivos en su interior y retirar una salva. La operación provocó gran conmoción en el estamento militar israelí y desató un amplio debate sobre el desempeño de los soldados encargados de proteger la posición. También se convirtió en un símbolo de la capacidad de la resistencia para penetrar posiciones fortificadas y alcanzar las profundidades del sistema defensivo de la ocupación. Así, la operación de Dabsha constituyó una prueba práctica de la menguante eficacia de las posiciones militares israelíes desplegadas por todo el sur del Líbano, y un indicio del cambio gradual en el equilibrio de la iniciativa sobre el terreno a favor de la resistencia durante los últimos años de ocupación.

Tras la derrota del ejército de ocupación en el sur del Líbano en el año 2000, el enemigo procedió a destruir la mayoría de sus emplazamientos militares estratégicos, temiendo que la resistencia pudiera aprovecharlos posteriormente. Entre los más destacados se encontraba la colina Ali al-Taher, que durante años había sido un punto estratégico de gran importancia militar para el control del terreno y la vigilancia de la zona circundante.

El Santuario de Ali al-Taher en el corazón de la agresión actual y las llamas de los enfrentamientos heroicos.

Tras el fin de la agresión israelí contra el Líbano en 2014 y el posterior alto el fuego de quince meses que experimentó el Líbano, antes del estallido de la agresión actual a principios de febrero de 2016, varias zonas del sur del Líbano y el valle de la Beqaa fueron objeto de una serie de ataques militares reiterados. Entre los lugares atacados se encontraba el santuario de la colina Ali al-Taher, que sufrió una intensa andanada de bombardeos, estimada en más de doscientos ataques con bombas antibúnker.

Tras el estallido de la agresión actual, las zonas de Kfar Tebnit y Ali al-Taher fueron testigos de intentos del ejército israelí de avanzar por múltiples frentes. Estos intentos formaron parte de operaciones militares apoyadas por intensos bombardeos de artillería contra la zona y reconocimiento aéreo realizado por aeronaves enemigas. Estos intentos estuvieron acompañados de movimientos terrestres destinados a establecer posiciones en las colinas que dominan la zona.

Los movimientos del enemigo no fueron meros intentos fugaces de avance, sino un patrón recurrente de presión e infiltración, que la resistencia enfrentó con firmeza. Aproximadamente a las 8:00 horas del miércoles 17 de abril de 2026, al detectar una fuerza de infantería que intentaba infiltrarse en las afueras nororientales de la ciudad, se lanzaron los drones de ataque «Ababil» de la resistencia, que impactaron contra los vehículos y soldados enemigos que se infiltraban, causando bajas. Este ataque generó confusión entre las fuerzas que avanzaban, obligándolas a retroceder y reposicionarse.

Al amanecer del día siguiente, mientras el enemigo intentaba reagrupar sus fuerzas en la zona de cruce, la respuesta fue más contundente esta vez, con un impacto directo en un tanque Merkava que demostró su destrucción y la retirada de la fuerza de apoyo de la zona de combate bajo intenso fuego.

El viernes 19 de junio de 2026, el enemigo prosiguió sus intentos de avanzar hacia las alturas de Ali al-Taher. En virtud de lo que la resistencia describe como su legítimo derecho a resistir la ocupación y las violaciones del alto fuego, los combatientes de la resistencia llevaron a cabo una operación decisiva tras avistar a una fuerza israelí compuesta por infantería y vehículos blindados que intentaba infiltrarse en las inmediaciones de las alturas de Ali al-Taher.

Según los informes, la fuerza enemiga fue atraída a una zona de combate propicia, donde fue atacada con diversas armas, incluyendo misiles guiados que impactaron tres tanques Merkava, destruyéndolos e incendiándolos. Posteriormente, se abrió fuego con cohetes y artillería en el perímetro del enfrentamiento.

Una fuerza enemiga intentó recuperar a sus muertos y heridos tras la emboscada cerca de la colina Ali al-Taher, entre una densa humareda y bengalas. Sin embargo, fue atacada con fuego de cohetes y morteros por combatientes de la Resistencia Islámica, lo que resultó en bajas confirmadas y frustró su avance.

Los informes de campo indican que una fuerza israelí intentó infiltrarse en la zona que rodea la colina Ali al-Taher durante la noche, pero fue emboscada por la resistencia. La fuerza fue atacada con armamento adecuado, lo que provocó bajas entre sus filas.

Los informes de campo también indican la presencia continua de fuerzas enemigas en las afueras del sur de Kfar Tebnit, en dirección a Arnoun. La Resistencia Islámica afirmó que la zona de Kfar Tebnit-Ali al-Taher seguirá siendo impenetrable y un campo de batalla constante en lo que considera «la defensa de la tierra y del pueblo».

En el contexto de estos acontecimientos sobre el terreno, las declaraciones de la Resistencia Islámica enmarcan la confrontación dentro de un claro discurso de movilización bajo el título de «Operaciones de Ashura», que vincula la acción militar con una dimensión simbólico-religiosa. Este discurso enfatiza la constante disposición a enfrentar cualquier agresión, presentando el enfrentamiento como la continuación de una batalla defensiva abierta por la tierra y el pueblo.

De cara al futuro, la colina Ali al-Taher será mucho más que un simple emplazamiento militar; será un símbolo de resiliencia y una fuente de inspiración para las generaciones venideras. Sus historias no solo narrarán batallas y enfrentamientos, sino también la voluntad de vivir, la relación eterna con la tierra y la capacidad de transformar los desafíos en oportunidades para redefinirse a uno mismo ya la patria. Esta colina, donde la sacralidad del pasado se entrelaza con el heroísmo del presente, alberga las semillas de un futuro donde se manifestarán los valores de la libertad y la dignidad, afirmando que la memoria viva de la tierra y su gente es un escudo impenetrable, y que la firmeza en estas colinas es la clave de la victoria venidera. Así, la colina Ali al-Taher seguirá siendo un faro de esperanza, iluminando el camino hacia un futuro que trascienda la amargura del conflicto y se dirija hacia un nuevo amanecer de soberanía y prosperidad.

Fuente: Al Manar



jueves, 25 de junio de 2026

Israel roba 46,5 hectáreas más de tierras palestinas en Cisjordania


Las autoridades israelíes declararon como “estatales” unas 46,5 hectáreas de tierras palestinas en la Cisjordania ocupada, en violación del derecho internacional.

La Comisión de Resistencia a la Colonización y al Muro denunció este miércoles que el régimen de ocupación israelí ha intensificado sus intentos de imponer un control colonial sobre Cisjordania, al declarar 464,4 dunams (46,5 hectáreas) en la localidad de Sinjil como “tierra estatal”.


El organismo palestino advirtió que esta decisión forma parte de una política sistemática destinada a expandir la infraestructura colonial israelí y a profundizar la apropiación de tierras palestinas en la zona.


El área expropiada incluye terrenos donde se encuentra el puesto de avanzada colonial Givat Haroeh, establecido en 1998 y conocido actualmente como Karmei Oz, situado entre los asentamientos de Shilo y Ma’ale Levona, a ambos lados de la carretera 60, en el centro de Cisjordania ocupada.

“¡Una gran noticia para los asentamientos!: se han declarado 465 dúnam (46,5 hectáreas) como terrenos estatales a fin de ampliar el asentamiento de Givot HaRoeh”, escribió en X el ministro israelí de finanzas, Bezalel Smotrich, quien también reside ilegalmente como colono en Cisjordania.

La ONG israelí Peace Now ha advertido de que la declaración como terrenos estatales sigue al proceso utilizado habitualmente por las autoridades israelíes, que desde hace décadas expropian hectáreas de territorio palestino por distintos motivos.

El régimen israelí aprobó el pasado 15 de febrero una iniciativa que incluye la designación como “terrenos del Estado” extensos territorios de Cisjordania y amplía sus competencias en sta parte de Palestina.

Cisjordania —incluida Al-Quds del Este—y la Franja de Gaza fueron ocupados militarmente por el régimen de Israel en la guerra de 1967 junto con los altos del Golán sirios. En total, en Cisjordania viven unos 700 000 colonos sionistas, mientras el Derecho Internacional considera que todos ellos son ilegales y la colonización es un crimen de guerra.

La gran mayoría de la comunidad internacional considera ilegales los asentamientos israelíes, establecidos en territorios que Israel ocupó durante la guerra de los Seis Días en 1967. Además, varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU han instado a Israel a cesar toda actividad de asentamientos.


La medida se produce en paralelo a la escalada de crímenes cometidos por las fuerzas del régimen israelí en distintos puntos de Cisjordania. En la madrugada de este jueves, el joven palestino Mustafa Taha Mustafa Khatib, de 32 años, fue asesinado tras recibir disparos dentro de su vivienda en la localidad de Sarta, al oeste de Salfit.

Fuentes locales confirmaron que las fuerzas israelíes irrumpieron violentamente en el domicilio y abrieron fuego contra el joven, provocando su muerte inmediata. Imágenes difundidas en redes sociales documentaron el cuerpo de la víctima tras el ataque.

Este hecho ocurrió apenas un día después del asesinato de Mohamed Zayed, de 29 años, durante una incursión militar en la localidad de Al-Yamun, al oeste de Yenín, donde las fuerzas de ocupación también retuvieron el cuerpo del fallecido.


Organizaciones palestinas e internacionales de derechos humanos han denunciado reiteradamente el incremento de la violencia ejercida tanto por colonos israelíes como por el ejército del régimen israelí contra la población palestina, incluidos ataques sistemáticos contra civiles, tierras agrícolas y propiedades.



Los palestinos sostienen que la expansión acelerada de los asentamientos ilegales y la intensificación de las operaciones militares forman parte de una estrategia deliberada para imponer una anexión de facto de Cisjordania y eliminar cualquier posibilidad de un Estado palestino independiente.


Desde octubre de 2023, las incursiones del ejército del régimen israelí en Cisjordania han provocado la muerte de al menos 1173 palestinos, heridas a 12 666 personas, la detención de aproximadamente 23 000 y el desplazamiento de unas 33 000, según estadísticas oficiales palestinas.


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miércoles, 24 de junio de 2026

Dos mártires por ataque con dron israelí en el sur de Líbano

Dos hombres cayeron mártires en ataque con dron israelí en Kfar Rumman, en una jornada marcada por nuevas violaciones al alto al fuego en el sur del Líbano
Incendio en un ataque Israelí contra un automóvil en las inmediaciones de la localidad de Kfar   Rumman  (Redes Sociales) 

Dos personas cayeron mártires este miércoles en un ataque con dron israelí dirigido contra un vehículo cerca de la localidad de Kfar Rumman, en el sur del Líbano, de acuerdo con la Defensa Civil.

Según la Agencia Nacional de Noticias, los dos hombres fallecieron cuando el dron impactó un automóvil que transitaba por la carretera de Tell al-Dabsha, en las inmediaciones de Kfar Rumman.

Los soldados israelíes también abrieron fuego contra un vehículo en el barrio de Deir, en Nabatieh al-Fawqa, y contra otro automóvil cerca de un cuartel del ejército libanés. No se registraron heridos.

Asimismo, se informó que un dron de la ocupación lanzó dos granadas aturdidoras sobre la localidad de Barashit, en el distrito de Bint Jbeil.

En tanto, una patrulla israelí, junto a una excavadora D9, ingresó a la localidad de Ain Arab, después de que el ejército libanés reabriera la carretera de acceso y permitiera el retorno de algunos residentes.

Testimonios locales señalaron que los soldados exigieron al alcalde informar a los habitantes que debían desalojar sus viviendas antes de las 17:00 hora local, bajo amenaza de demolición.

El ejército libanés autorizó el regreso de parte de la población tras despejar la vía previamente bloqueada.

La intensidad de los ataques israelíes se redujo en comparación con los días previos, tras dos jornadas de fuertes enfrentamientos en el sur del Líbano que dejaron decenas de mártires en Nabatieh.

Pese a esta disminución relativa, persisten incidentes y violaciones al alto al fuego en varias localidades de la región.


martes, 23 de junio de 2026

ONU reafirma: Israel comete genocidio deliberado contra niños palestinos


Un grupo independiente de la ONU concluye que Israel comete “genocidio” y otros crímenes atroces al atacar deliberadamente a niños palestinos en Gaza y Cisjordania.

La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado realizó un estudio sobre las denuncias de violaciones de los derechos de los niños palestinos que se cometieron desde el comienzo de la guerra en Gaza el 7 de octubre de 2023.

En este marco, la investigación ha determinado que Israel ha cometido “genocidio”, “crímenes contra la humanidad” y “crímenes de guerra” en la Franja de Gaza y en Cisjordania.

Estas prácticas israelíes, alerta la comisión, continúan incluso después del alto el fuego de octubre de 2025. “Israel continúa haciendo caso omiso del alto el fuego y de la protección que les corresponde a los niños y niñas palestinos según el derecho internacional”, indica el estudio.

Añade que “el ataque deliberado contra niños es uno de los elementos clave que demuestran la intención genocida de las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes de destruir al grupo palestino, total o parcialmente, en Gaza".

Al respecto, Srinivasan Muralidhar, presidente de la comisión, ha afirmado que “las pruebas demuestran que niños palestinos han sido atacados y asesinados deliberadamente por las fuerzas de seguridad israelíes”.

“Niños y niñas palestinos han sido arrestados y sometidos a torturas y otras formas graves de maltrato en cárceles y centros de detención israelíes, sin que se tenga información sobre su paradero”, ha declarado el jefe de la comisión.



El Representante Especial del Secretario General de la ONU para los Niños y los Conflictos Armados respondió con firmeza al embajador israelí ante la ONU, durante un tenso intercambio sobre la violencia sexual cometida contra palestinos por soldados y colonos israelíes.




El informe ha encontrado que las fuerzas de seguridad israelíes también han utilizado la violencia sexual contra niños y niñas como parte de la humillación y la opresión colectivas, arraigadas en un patrón prolongado, étnico, de género e intergeneracional de ocupación y hostilidades israelíes. “La esencia de la infancia ha sido destruida”, afirma el documento.

Hace solo un mes, además, la ONU incluyó a Israel en la lista de países que cometen abusos sexuales en contextos de guerra, apoyándose en los datos recabados en otro informe.

La comisión acusa a Israel de atacar centros de maternidad en Gaza, lo que eleva los abortos, malformaciones y daños permanentes en recién nacidos, y denuncia que el bloqueo y la hambruna han causado muertes infantiles y graves problemas de salud por desnutrición, falta de vacunas y un sistema sanitario colapsado.

Al menos 20 179 menores muertos desde el 7 de octubre de 2023, y otros 44 143 heridos, a lo que se añade el "grave daño físico y psicológico" causado a la infancia palestina.

En el informe anterior, publicado el 16 de septiembre de 2025, la Comisión concluyó que Israel había cometido genocidio en Gaza. Al mismo tiempo subrayó que funcionarios israelíes, incluido el primer ministro Benjamín Netanyahu, incitaron a que se llevaran a cabo esos actos.


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lunes, 22 de junio de 2026

ONG urge liberación de palestinas embarazadas detenidas por Israel


Una oenegé pro derechos humanos ha exigido la liberación de tres palestinas embarazadas que están retenidas en condiciones “extremas” en una prisión israelí.

En un comunicado difundido este lunes, la Sociedad de Prisioneros Palestinos (SPP) responsabiliza plenamente a las autoridades israelíes por el destino de Amina Al Tawil, de 37 años y cuatro meses de gestación, oriunda de Qalqilya (este de Cisjordania); Dana Yudeh (35), con cinco meses de embarazo y procedente de Nablus (norte); y Manar Ibrahim (28), embarazada de cuatro meses, de Ramalá (centro). Las tres son madres de hijos menores, agrega.

Estas tres mujeres —indica la nota— se encuentran entre las 93 mujeres palestinas recluidas en cárceles israelíes, la mayoría de ellas en la prisión de Damon, en el norte de los territorios palestinos ocupados por Israel.

“Las mujeres se encuentran recluidas en condiciones extremas y en un aislamiento sin precedentes. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) tiene prohibido visitar a las prisioneras desde el inicio de la guerra de Israel contra Gaza (octubre de 2023)”, reza el comunicado y añade que a las familias de las prisioneras también se les niegan las visitas.

La SPP precisa que las detenidas embarazadas sufren de atención médica inadecuada, escasez de alimentos y una fuerte presión psicológica y recuerda que mantener a mujeres embarazadas en tales condiciones viola el derecho internacional humanitario y las normas de derechos humanos, incluidas las protecciones para este colectivo de féminas en virtud del Cuarto Convenio de Ginebra.

Aludiendo a testimonios recabados a través de visitas legales y de personas detenidas en libertad, la organización asegura que el “sistema penitenciario israelí ha impuesto medidas más punitivas y de represalia contra las mujeres palestinas presas en los últimos meses”.

La SPP también denuncia que, durante los interrogatorios, las mujeres palestinas han recibido un trato que “refleja un nivel extremadamente peligroso de abuso y humillación”, incluyendo la imposición de registros corporales íntimos, que la oenegé describe como una de las políticas israelíes más extendidas contra las detenidas.

HispanTV

@Nexo_Latino

 Denuncian condiciones de mujeres palestinas en cárceles israelíes 
 
 Familiares y organizaciones palestinas denuncian la situación de las mujeres detenidas en cárceles israelíes en medio de la guerra en Gaza. Huda 

Hegazi desde Gaza
 
 

La Sociedad de Presos Palestinos señala que las autoridades israelíes han arrestado a más de 765 mujeres desde el inicio de la guerra en Gaza, entre ellas niñas, ancianas, médicas, abogadas, periodistas y activistas, la mayoría bajo detención administrativa o acusaciones de “incitación” en redes sociales. Apunta, además, que algunas fueron arrestadas junto con sus maridos, dejando a sus hijos sin ninguno de los dos progenitores.

La SPP hace un llamado a los relatores especiales de la ONU, al CICR y a los organismos internacionales de derechos humanos para que actúen de forma inmediata y garanticen la liberación de las tres embarazadas, así como el acceso independiente a todas las presas palestinas.

Según grupos palestinos e israelíes de derechos humanos, alrededor de 9500 palestinos permanecen en cárceles israelíes, donde los detenidos sufren torturas, inanición y negligencia médica que han provocado la muerte de decenas de prisioneros.


La guerra de Israel en Gaza desde octubre de 2023 ha causado la muerte de más de 73 000 palestinos y ha dejado más de 173 000 heridos, la mayoría mujeres y niños, según cifras de organizaciones palestinas.

A pesar del alto el fuego que entró en vigor el pasado mes de octubre, el ejército israelí ha matado desde entonces a 1021 palestinos y ha herido a 3249 en ataques casi diarios, conforme indica el Ministerio de Sanidad de Gaza.



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